Monday, December 3, 2018

El Papa Francisco enciende una vela en Adviento por la paz en Siria Redacción ACI Prensa

2 de diciembre de 2018 8:10 am

El Papa Francisco enciende una vela en Adviento por la paz en Siria

Redacción ACI Prensa

Papa Francisco enciende vela por Siria tras el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media.
Papa Francisco enciende vela por Siria tras el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media.
Concluido el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco encendió una vela como símbolo de su esperanza de paz para “la amada Siria”.
“El Adviento es tiempo de esperanza. En este momento voy a hacer mía la esperanza de paz de los niños de Siria, de la amada Siria, atormentada por una guerra que ha durado ocho años”, dijo.
Sumándose a la iniciativa de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), señaló el Santo Padre, “ahora encenderé una vela, junto con muchos niños que harán lo mismo, niños sirios y muchos fieles en el mundo que hoy encienden sus velas”.
Con la vela encendida, el Papa expresó su deseo de que “esta llama de esperanza y tantas llamas de esperanza dispersen la oscuridad de la guerra”.
“Oremos y ayudemos a los cristianos a permanecer en Siria y Oriente Medio como testigos de misericordia, perdón y reconciliación”, alentó.
“Que la llama de la esperanza también llegue a todos aquellos que sufren en estos días conflictos y tensiones en otras partes del mundo, cerca y lejos”.
El Santo Padre pidió además “que la oración de la Iglesia les ayude a sentir la cercanía del Dios fiel y toque toda conciencia para un compromiso sincero a favor de la paz”.
“Y que Dios, nuestro Señor, perdone a quienes hacen la guerra, a los que hacen las armas para destruirse y convierta sus corazones”, dijo.
“Oremos por la paz en la amada Siria”, finalizó, para después rezar junto a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro un Ave María.

Jánuca: Ver más allá de lo superficial 3/12/2018 | por Rav Efrem Goldberg

Jánuca: Ver más allá de lo superficial

25
SHARES
Jánuca: Ver más allá de lo superficial
Un hombre y su esposa se preparan para irse a dormir. La mujer ya está por cerrar los ojos, pero su esposo está de pie, observándose en el espejo de cuerpo entero. “¿Qué ocurre? Ven a dormir de una vez”, le dice ella.
Él la mira y le dice: “Estoy muy deprimido. Todo lo que veo es que crece mi calva y el cabello que me queda es gris, aumenta el volumen de mi barriga y tengo más arrugas en los ojos. Dime algo positivo, algo que me inspire para que me pueda ir a dormir”.
Ella lo piensa un momento y le dice: “Bueno, la buena noticia es que tu visión sigue siendo 20/20”.
Existe una fuerte asociación entre Jánuca y el sentido de la vista. Cada noche de Jánuca cantamos: “Estas velas son sagradas, no tenemos permiso de beneficiarnos de su luz sino que su propósito es simplemente que las miremos”. Además, en Jánuca hay una ley singular. El Talmud nos dice (y lo registra el Shulján Aruj): haroé mevarej, quien no puede encender por sí mismo y ve la vela de otra persona, de todos modos dice la segunda bendición: “Quien hizo milagros por nuestros antepasados”. Cuando veo que alguien se pone tefilín, toma un lulav o toca el shofar, no digo ninguna bendición. Sólo en Jánuca digo una bendición al ver que otro cumple la mitzvá. ¿Por qué?
El Kedushat Levi, Rav Levi Itzjak de Berdichov, nos dice que Jánuca es la festividad de la vista. Las diferentes festividades judías corresponden a nuestros diversos sentidos. En Purim se resalta la audición porque escuchamos la Meguilá. En Pésaj se da realce al sentido del gusto al comer matzá y maror. En Jánuca, dice Rav Levi Itzjak, evaluamos nuestro sentido de la vista, corroboramos cuán bien vemos.

Los ojos como una desventaja

¿A qué clase de visión nos referimos? No se trata del sentido físico de la visión. De hecho, paradójicamente nuestros ojos pueden ser una desventaja. A menudo sentimos que “ver es creer”. Si puedo percibirlo y observarlo, es cierto. Si no puedo, no es real. Siguiendo esta regla, corremos el riesgo de desechar o quitar importancia a las verdades y a las realidades más valiosas de nuestras vidas. Hay ideas, sentimientos, pensamientos y sueños que son auténticos y genuinos a pesar de que no pueden ser vistos ni observados.
Nuestros Sabios describen al imperio griego y a la influencia helenista como joshej, oscuridad. Al analizar los primeros versículos de la historia de la creación, el Midrash Raba dice que el versículo: “la oscuridad estaba sobre la superficie del abismo” se refiere al exilio griego. Asimismo, nuestros Sabios enseñan que el objetivo de los opresores griegos era oscurecer nuestros ojos.

Ver más allá de la superficie

¿Cuál es la diferencia entre una habitación repleta de oscuridad y una habitación repleta de luz? ¿Hay algún cambio en la habitación misma? Si la luz está encendida o apagada, los muebles siguen siendo los mismos, la disposición de la habitación, el lugar de la puerta y la altura del techo son constantes. Entonces, ¿cuál es la diferencia si la luz está encendida o apagada en mi habitación? Sólo mi percepción, mi capacidad de identificar y ver la realidad, la verdad y aquello que estaba frente a mí todo el tiempo. Jánuca se trata de ver cosas, personas, ideas y milagros que están justo frente a nosotros, a pesar de que no seamos capaces de verlos.
George Orwell escribió: “Hay que esforzarse constantemente para ver lo que tenemos frente a nuestra nariz”. Se puede vivir con los ojos abiertos, con una visión perfecta y la luz encendida, y a pesar de eso permanecer envueltos en la oscuridad. Por otro lado, puede estar completamente oscuro a nuestro alrededor y sin embargo una persona puede ver con completa claridad. Los jashmonaim no vieron que eran pocos, que su ejército era débil y que tenían una misión imposible de lograr. Ellos vieron la mano poderosa de Dios, vieron la obligación de luchar y vieron la protección Divina que los acompañaría.
Jánuca se trata de encender las velas y utilizarlas para aprovechar nuestra vista, no en un sentido oftalmológico, sino nuestra visión profunda de lo que es verdadero, valioso y querido. Cuando miramos a nuestros esposos e hijos, ¿vemos la maravillosa bendición de su presencia en nuestras vidas o escuchamos mucho ruido, vemos habitaciones que necesitan una buena limpieza y una casa desordenada? Cuando enfrentamos un desafío, ¿no vemos la manera de salir o vemos una oportunidad para confiar más en nuestro Creador? A nuestro alrededor está lleno de verdades; de nosotros depende decidir qué mirar y cómo verlo.

Las velas de Jánuca en Berguen Belsen

En su libro Cuentos jasídicos del holocausto, Yaffa Eliach comparte la increíble historia de Jánuca en Berguen Belsen:
Jánuca llegó a Berguen Belsen. Había llegado el momento de encender las velas de Jánuca. No había por ninguna parte una vasija con aceite ni una vela, una menorá pertenecía al pasado lejano. En cambio, un sueco de madera, el zapato de uno de los prisioneros, se convirtió en una menorá. Hilos arrancados del uniforme del campo de concentración fueron las mechas y el betún negro de zapatos del campo fue el aceite puro.
No lejos de las montañas de cadáveres, los esqueletos vivos se reunieron para participar en el encendido de las velas de Jánuca. El Rav de Bluzhov encendió la primera vela y entonó las dos primeras bendiciones con su voz dulce. La melodía festiva estaba repleta de pena y dolor. Cuando estaba a punto de recitar la tercera bendición, se detuvo, dio vuelta la cabeza y miró hacia todos lados como si buscara algo.
Pero de inemdiato volvió a mirar la pequeña llama flameante y con voz fuerte, reconfortante, entonó la tercera bendición: “Bendito Seas Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos mantuviste vivos, nos preservaste y nos permitiste llegar a este momento”.
Entre los presentes en el encendido de las velas estaba el señor Zamietchkowski, uno de los líderes del Bund de Varsovia. Era una persona inteligente, sincera, con una pasión por discutir asuntos de religión, fe y verdad. Apenas el Rav de Bluzhov finalizó la ceremonia del encendido de velas, Zamechkowski se abrió camino hacia el Rav y le dijo: “Spira, usted es una persona inteligente y honesta. Puedo entender su necesidad de encender las velas de Jánuca en estos días tan miserables. Incluso puedo entender la nota histórica de la segunda bendición: ‘Quien hizo milagros por nuestros antepasados en esos días, en esta época’.
Pero no puedo comprender que haya recitado la tercera bendición. ¿Cómo puede agradecerle a Dios y decir: ‘Bendito Seas Tú, Hashem, Dios nuestro Rey del universo, que nos mantuviste vivos, nos preservaste y nos permitiste llegar a este momento’? ¿Cómo puede decir eso cuando cientos de cadáveres judíos yacen a la sombra de las velas de Jánuca, cuando miles de esqueletos vivos caminan en el campo, y otros millones son masacrados? ¿Por esto le está agradecido a Dios? ¿A esto le llama ‘mantenernos vivos’?”
“Zamietchkowski, usted tiene cien por ciento razón”, le respondió el Rav. “Cuando llegué a la tercera bendición también dudé y me pregunté qué debía hacer con esa bendición. Me di vuelta para preguntarle al Rav de Zaner y a otros Rabinos distinguidos que estaban cerca si realmente podía recitar esa bendición. Pero al dar vuelta la cabeza, vi que a mi espalda había una multitud de judíos vivos, sus rostros expresaban fe, devoción y deliberación al escuchar el rito del encendido de las velas de Jánuca.
Me dije a mí mismo que si Dios tiene un pueblo que en momentos como estos, cuando al encender las velas de Jánuca ven frente a ellos montañas de cadáveres de sus padres, hermanos e hijos, y la muerte los acecha desde cada rincón, pero a pesar de todo eso están parados con devoción para escuchar la bendición de Jánuca: “Quien hizo milagros para nuestros antepasados en esos días en esta época”, entonces sin duda fui bendecido al ver a esas personas con tanta fe y fervor, por lo tanto tenía una obligación especial de recitar la tercera bendición”.

Jánuca – Una visión 20/20

Esa noche en Berguen Belsen, el señor Zamietchkowski sólo vio lo que había frente a sus ojos: cadáveres y un terrible sufrimiento. El Rebe también miró, pero él vio otra capa de verdad que era igualmente correcta: allí se había reunido un grupo de personas que mantenían una fe increíble a pesar de las más espantosas circunstancias.
Al celebrar Jánuca, recordemos que nos rodean verdades que no son visibles a nuestros ojos. Aprovechemos al luz de las velas de Jánuca para inspirarnos a ver la verdad con claridad y con una visión 20/20.

25
SHARES

Saturday, December 1, 2018

Cantar Aleluya! - San Agustin


De la espera a la esperanza – Fernando Torres, cmf.
Comentario al Evangelio del domingo, 2 de diciembre de 2018
Enviar por emailEn PDFImprimir
Fernando Torres cmf

De la espera a la esperanza 
      Comienza el Adviento. Es tiempo de preparación para la Navidad, cuando celebraremos el nacimiento de Jesús. A todos nos sale en ese tiempo a flote el corazón de niño, a veces demasiado hundido entre las muchas preocupaciones, problemas y trabajos. Pero las cuatro semanas de Adviento son algo más que un tiempo de preparación para esa celebración. La espera del aniversario del nacimiento de Jesús, nos sitúa en la misma tensión en que vivió el mundo y la creación entera ante el nacimiento del Mesías. Hace dos mil años es como si un escalofrío hubiese recorrido el mundo. El Salvador estaba a punto de llegar. Nos gustaría que la salvación prometida en Jesús se hubiese manifestado ya del todo. Y ésta es precisamente la tensión en que vamos a vivir estas cuatro semanas. La espera de la celebración del nacimiento se nos mezcla con la esperanza de que el Señor Jesús venga definitivamente a nuestros corazones y a nuestro mundo. 
https://www.ciudadredonda.org/admin/upload/Image/A_Fotos_Fernando_Torres/f020a7f498708dc6363e4a5856f95568.jpg      Las lecturas que la liturgia nos propone estos domingos, sobre todo los dos primeros, se dirigen a alentar esa esperanza. Porque sabemos que vivimos en el ya sí de la fe pero en el todavía no de su manifestación plena. Porque sabemos que creemos pero que no somos capaces de llevar a la práctica de una forma total esa fe que tenemos. Porque creemos que Jesús, al resucitar, nos ha liberado de la muerte, pero nosotros todavía tenemos que pasar por ese trago amargo. Y hay demasiado dolor y sufrimiento en este mundo. Por todo ello deseamos vivamente que se cumpla la palabra de Jesús, que su reino llegue a nosotros. De nuestro corazón sale continuamente un “¡Ven, Señor Jesús!”. Eso es vivir en la esperanza.
      La primera lectura de este domingo y el Evangelio nos ponen en esa tesitura. Viene el Señor y con él trae la justicia y el derecho. La paz será una realidad para todos (primera lectura). En el Evangelio resuena todavía el eco de los anuncios apocalípticos que escuchábamos hace pocos domingos, pero hay un mensaje nuevo que cierra el ciclo y da sentido a todo lo que se ha dicho en esos mensajes: “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”. De esa forma la esperanza supera al temor. 
      Pero hay que ir a la segunda lectura para encontrar la clave que nos diga como se debe vivir este tiempo de esperanza. Nos pide Pablo que rebosemos de amor mutuo. Ésa será la forma como, cuando llegue Jesús, nos encontrará santos e irreprochables. Una vez más es el amor la característica que ha de llenar la vida del cristiano. Su esperanza se ha de manifestar en una especial capacidad de amar a los que viven cerca de él. Porque el que espera a un Dios que es amor y reconciliación vive ya bajo la ley del amor y de la reconciliación. Si no es así, es que su esperanza no es auténtica.

Para la reflexión
      ¿Siento como míos los dolores y sufrimientos de mis hermanos y hermanas en este mundo? ¿Cómo podría irme preparando para la celebración del nacimiento de Jesús? ¿Qué signos de esperanza podríamos ofrecer en nuestra comunidad o parroquia?
Con mucho cariño,
Noel & Silvia
“La Porciúncula”
Guatemala

Thursday, November 29, 2018

La definición de grandeza - por Rav Noaj Weinberg zt"l - Genesis 37-40

La definición de grandeza

Vaieshev (Génesis 37-40)

282
SHARES
La definición de grandeza
Enseñanzas de la parashá de Rav Nóaj Weinberg.

“Yaakov se asentó en la tierra de las peregrinaciones de su padre, en la tierra de Canaán” (Bereshit 37:1).
Después de que Yaakov buscara morar con tranquilidad, los problemas en relación a su hijo Iosef aparecieron frente a él. Cuando los rectos buscan morar con tranquilidad, Dios dice: “¡¿Acaso lo que está preparado para los rectos en el Mundo Venidero no les es suficiente que también buscan morar con tranquilidad en este mundo?!” (Rashi en Bereshit 37:2).
Yaakov Avinu quiso un poco de paz. Después de una vida difícil: después de luchar con Esav y su ángel, del trato del deshonesto Labán y de la violación de su hija Dina en Shejem, por mencionar sólo algunas cosas, ciertamente era razonable que deseara un poco de tranquilidad. Pero Hashem le responde: “¿No te alcanza con el Olam Habá? ¿Quieres también paz en este mundo? ¡De ninguna manera!”. Y entonces trajo sobre él la desgracia de la desaparición de Iosef durante veintidós años.
¿Cuál fue el error de Yaakov? Con seguridad, no quiso retirarse para pasar su vejez jugando golf en Miami. Él sólo quiso vivir be-shalvá, ‘con tranquilidad’, para estudiar Torá sin distracciones ni interrupciones. Él quería acercarse aún más a Hashem, sin estrés ni conflicto. En resumen, quiso un poco de Olam Habá en el Olam Hazé. ¿Qué tiene eso de malo?
Dado que Hashem siempre llama nuestra atención cuando estamos haciendo algo mal, podemos entender el error de Yaakov yendo hacia atrás y examinando su castigo. El deseo de Yaakov, de tranquilidad, causó la desaparición de Iosef. Después de que sus hijos le mostraran el abrigo de Iosef, desgarrado y manchado con sangre, Yaakov asumió que Iosef estaba muerto y se afligió: “Se rehusó a consolarse, y dijo: ‘Porque descenderé a la tumba [avel sheola] lamentándome por mi hijo’” (ibíd. 37:35).
Basándose en la palabra sheola (tumba), que también significa guehinom (purgatorio), el Midrash nos enseña que Yaakov pensó que la supuesta muerte de Iosef fue una señal de Hashem, diciéndole que debería pasar un tiempo en el guehinom. Su conclusión fue en base a una tradición que tenía Yaakov, que decía que, si sus doce hijos lo sobrevivían, tendría asegurado un lugar en el Mundo Venidero (Tanjumá, Vaigash 9; ver también Midrash Shojer TovVaigash 44:29).
¿Qué quería Yaakov Avinu en realidad? Quería sentir que había logrado su misión. Engendró a las 12 tribus, las Shivtei Ka, y construyó los cimientos del pueblo judío. Para él, tranquilidad era saber que su tarea había terminado y que ahora podría enfocarse exclusivamente en estudiar Torá. Pero Hashem contestó: “No has terminado hasta que este mundo haya vuelto a ser Gan Edén. No puedes vivir en paz cuando el mundo está lleno de idólatras y en semejante decadencia y confusión moral. Tu tarea no está acabada para nada. Sólo termina una vez que dejas este mundo y recibes tu recompensa en el Olam Habá”.
Responsabilidad y liderazgo
Contrastemos esta enseñanza sobre Yaakov Avinu con los siguientes versículos, que nos presentan a Iosef:
“Estas son las crónicas de Yaakov: Iosef, a los 17 años, era pastor del rebaño junto a sus hermanos, y él era joven junto con los hijos de Bilá y los hijos de Zilpá, esposas de su padre, y Iosef traía a su padre habladurías malas sobre ellos. Israel amaba a Iosef más que a todos sus hijos, porque era para él un hijo de la vejez, y le hizo una túnica de lana fina. Vieron sus hermanos que su padre lo amaba a él más que a todos los hermanos, y lo odiaron y no podían hablarle pacíficamente. Iosef soñó un sueño y se lo contó a sus hermanos, y ellos incrementaron su odio hacia él” (Bereshit 2:5).
Iosef tiene un sueño profético: va a ser rey sobre sus hermanos. ¿Qué información nos da la Torá para aclarar por qué Iosef merecía ser rey? En esas pocas oraciones, la única acción que se le atribuye es haber traído reportes negativos a Yaakov, su padre, sobre sus hermanos.
¿Cuál fue el reporte negativo? Rashi nos dice:
Todo mal que vio en sus hermanos, los hijos de Leá, le decía a su padre: 1) que comían miembros de animales vivos, 2) que despreciaban a los hijos de las sirvientas llamándoles esclavos y 3) que eran sospechosos de relaciones ilícitas.
Hashem lo castigó, medida por medida, por juzgar a sus hermanos para mal y por hablar mal de ellos. Como dice Rashi:
Por esos tres reportes fue castigado: por [el reporte de que sus hermanos comieron] miembros de animales vivos, “mataron a un cabrito” (Bereshit 37:31) cuando lo vendieron, y no lo comieron vivo. Por el reporte en el que llamó esclavos a sus hermanos, “Iosef fue vendido como esclavo” (Tehilim 105:17), y respecto a las relaciones ilícitas que relató sobre ellos, “la esposa de su amo levantó su mirada” (Bereshit 39:17).
Hashem le dejó muy en claro a Iosef que dar esos reportes fue un error. ¿Cómo, entonces, explica esto por qué Iosef debía ser rey sobre sus hermanos?
La Torá nos brinda una enseñanza muy importante: Iosef estaba tratando de corregir a sus hermanos. Al final, estuvo equivocado y fue castigado por sus críticas fuera de lugar, pero su motivación era buena, ya que quería ayudar a sus hermanos. Vio un problema y asumió la responsabilidad por él. Eso fue lo que lo convirtió en rey. Cuando asumes la responsabilidad por el mundo, te conviertes por así decir en “propietario del mundo”. Eres su cuidador.
Si hay judíos atrapados en Siria o Irán, ¿podemos vivir en paz? Si los judíos de Israel son bombardeados por misiles, forzados a correr hacia refugios, ¿podemos vivir en paz? Si Dios nos importa, ¿podemos descansar si el resto de sus hijos están alienados de Él? ¡No podemos quedarnos tranquilos cuando hay tanto sufrimiento!
Si bien se equivocó en el juicio, Iosef igualmente asumió la responsabilidad por sus hermanos y, al hacerlo, ameritó convertirse en su líder.
El hombre de la limpieza
La ascendencia de Yehoshúa como líder del pueblo judío es otro ejemplo de la relación directa que existe entre asumir la responsabilidad y el liderazgo. A pesar de que Yehoshúa tenía 56 años en el momento de la entrega de la Torá, es descrito como náar, un ‘muchacho’: “Hashem le hablaba a Moshé cara a cara, como un hombre le habla a su prójimo, luego él [Moshé] volvía al campamento. Su sirviente, Yehoshúa hijo de Nun, un muchacho, no se separaba de él dentro de la tienda” (Shemot33:11).
Un náar es un joven, alguien de poco peso, alguien no muy importante. ¿Por qué Yehoshúa es descrito de esta forma derogatoria?
La verdad es que fue el pueblo judío quien describió a Yehoshúa de esta forma. Lo señalaron y dijeron: “Este muchacho es inmaduro, es un don nadie”. ¿Qué tenían en su contra? Creyeron que no era importante porque su rol principal era ayudar a Moshé. El Midrash dice que el pueblo judío aprendió Torá de Moshé, Aarón y los Ancianos a diario. Se reunían en la tienda a estudiar Torá y volvían a casa al final del día para comer y hablar sobre lo aprendido. Después de que todos se habían ido, Yehoshúa se quedaba para limpiar, organizar las mesas y las sillas y guardar los libros. Quería asegurarse de que, a la mañana siguiente, no hubiera bitul Torá, que no desperdiciaran el tiempo de estudio (Yalkut ShimoníPinjas 776).
Pero estaban equivocados.
Como dijo el Rey Salomón: “Notzer teená iojal piriá (el protector de la higuera comerá su fruto)” (Mishlé27:18). Quien se interesa lo suficiente como para asumir responsabilidad, sin preocuparse por sí mismo, será el próximo líder (basado en Tanjumá, Pinjas 11).
Imagina entrar a una exclusiva galería de arte, en donde todo cuesta una fortuna. Muchas personas ricas y distinguidas se arremolinan y es imposible discernir quién es el dueño. De repente, comienza a chorrear agua de un caño roto, y un hombre se saca de inmediato la chaqueta, se arremanga y comienza a arreglar el caño, empapándose en el proceso. Ahora todos saben quién es el dueño de la galería. Aquel que se preocupa, Aquel a quien le importa. El dueño es el que asume la responsabilidad, se arremanga y se ensucia para arreglar el caño, si eso es lo que hace falta.
Notzer teená iojal piriá, ‘el protector de la higuera comerá su fruto’. El líder es quien piensa en las necesidades de Klal Israel. El que piensa en el tumulto que habrá a la mañana siguiente, cuando todos vuelvan a estudiar y las sillas estén desacomodadas. Yehoshúa no era un “simplón”. Servir a Moshé y asumir la responsabilidad por las necesidades de Klal Israel, cualesquiera que sean, es precisamente lo que lo convirtió en el siguiente líder del pueblo judío. “Hashem le dijo a Moshé: ‘Toma a Yehoshúa, el hijo de Nun, un hombre en quien hay espíritu, y pon tu mano sobre él’” (Bamidbar 27:18). El náar‘muchacho’, se transformó en hombre.

No hay retiro

Yaakov Avinu quiso asentarse be-shalvá, con tranquilidad, para estudiar Torá y crecer. Después de dedicarse a construir el pueblo judío, con todo el sufrimiento y conflicto que conllevó, ansiaba ascender a alturas espirituales aún mayores, liberándose de las responsabilidades de la comunidad, y finalmente enfocándose en su propio crecimiento. ‘Ahora’, pensó, ‘es el momento para que las 12 tribus de Israel tomen la batuta.
Hashem lo corrigió y le mostró que, mientras estés vivo en este mundo, no puedes rechazar tus responsabilidades para enfocarte sólo en tu auto perfeccionamiento. “Eres mi socio”, le reprochó Hashem, “y estoy sufriendo. Mis hijos aún no me conocen, la tarea no ha concluido. Tu responsabilidad en este mundo sólo termina cuando entras en el Olam Habá”. Entonces, Yaakov fue castigado con la desaparición de su hijo Iosef para que aprendiera esta lección.
En contraste, Iosef se preocupaba por sus hermanos y asumió la responsabilidad de corregirlos. Si bien se equivocó en sus juicios, ameritó ser rey porque asumió la responsabilidad por ellos. Yehoshúa, un descendiente de Iosef, se preocupaba por Am Israel y, como resultado, se convirtió en el líder de Klal Israel.
Debemos preguntarnos: ¿Qué responsabilidad podemos asumir para ayudar al pueblo judío? Tenemos que sentir el tzáar ha-Shejiná, el ‘dolor que siente Hashem’, por así decir, por la asimilación y los matrimonios mixtos de sus hijos. Cuando realmente te importa, asumes la responsabilidad. Y cuando asumes la responsabilidad, alcanzas la grandeza y te conviertes en un líder.

282
SHARES

Tuesday, November 20, 2018

Panamá 2019: Agenda oficial del Papa Francisco en la JMJ - Zenit

20/11/2018-18:17
Rosa Die Alcolea
Panamá 2019: Agenda oficial del Papa Francisco en la JMJ
(ZENIT – 20 nov. 2018).- La agenda del Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud, del 23 al 27 de enero, en Panamá, ha sido anunciada este jueves, 20 de noviembre de 2018, en una rueda de prensa celebrada en Panamá a las 18 (hora de Roma).
El Santo Padre participará en esta visita, que se caracteriza por un “acercamiento al mundo del dolor, en donde hay jóvenes que viven en la marginalidad y la enfermedad”, han anunciado los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá.
Respondiendo al llamado misericordioso de “estaba desnudo y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.” (Mt. 25, 36), el Pontífice dedicará parte de su tiempo en Panamá con jóvenes imposibilitados de compartir con él los actos centrales de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud.
En la presentación de la agenda del Papa han participado Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá y Presidente del Comité Organizador Local de la JMJ; Miroslaw Adamczyk, Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Panamá; e Isabel de Saint Malo de Alvarado, Vicepresidenta de Panamá y Ministra de Relaciones Exteriores.
Detalles de la visita
El Nuncio Apostólico, Miroslaw Adamczyk, confirmó que el Santo Padre llegará desde Roma a Panamá el miércoles 23 de enero a las 16: 30 en un vuelo de Alitalia, donde se le rendirán al Santo Padre los honores que le corresponden como Jefe de Estado.
Igualmente, el Arzobispo Ulloa Mendieta indicó que al día siguiente (jueves 24), el Papa Francisco mantendrá encuentros con el Presidente de la República, autoridades gubernamentales, cuerpo diplomático, y representantes de la sociedad, además de
Zenit Newsletter
Page 2
encabezar un cálido encuentro con más de 70 obispos centroamericanos.
Encuentro con jóvenes presos
A las 17:30 horas del mismo jueves 24 de enero se realizará la ceremonia de acogida y apertura de la JMJ en el Campo Santa María La Antigua (ubicado en la Cinta Costera). Monseñor Ulloa añadió que el viernes 25 de enero en horas de la mañana tendrá lugar un “evento muy especial”: el Papa asistirá al Centro de Cumplimiento de Menores en Las Garzas de Pacora, donde los jóvenes privados de libertad compartirán la liturgia penitencial con el Santo Padre, en un acto de arrepentimiento, reconciliación y perdón.
Monseñor Ulloa detalló que ese mismo día en horas de la tarde, se realizará el Via Crucis con los jóvenes peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo Santa María la Antigua.
Catedral Santa María de la Antigua
El sábado 26 de enero en horas de la mañana el Papa dedicará el altar de la Catedral Basílica Santa María la Antigua, un momento en el que la Iglesia Arquidiocesana “se viste de gala” -según palabras de Monseñor Ulloa- para celebrar con sacerdotes, consagrados y movimientos laicales de todo el territorio diocesano.
La Catedral Basílica, totalmente remozada y con más de 400 años de historia, tiene una capacidad para 600 personas, pero en la Plaza de la Independencia que vigila el atrio, se ubicarán a 1800 feligreses de las parroquias arquidiocesanas.
Una vez terminada esta actividad, Su Santidad se reunirá en privado con un grupo representativo de jóvenes de los cinco continentes, en el Seminario Mayor San José, con quienes dialogará sobre su visión del mundo y de la fe.
Misa de Envío
Ya en horas de la tarde se reunirá con los peregrinos en la Gran Vigilia en el campo San Juan Pablo II – al este de la ciudad capital-, donde pernoctarán hasta la gran Misa de Envío el domingo 27 de enero a las ocho de la mañana.
Luego de este multitudinario encuentro, el Papa visitará la Casa Hogar el Buen Samaritano, un centro de acogida para pacientes que padecen VIH-Sida, sin distingo de sexo, religión u orientación sexual, procedencia geográfica, carentes de recursos para
Zenit Newsletter
Page 3
vivir y afrontar su condición, y a quienes se les ofrece un acompañamiento integral.
A continuación ofrecemos la agenda del Santo Padre:
***
Miércoles, 23 enero 2019 ROMA-PANAMÁ
9:35 horas: Salida en avión de Roma/Fiumicino a Panamá 16:30 horas: Llegada al aeropuerto internacional Tocumen de Panamá Acogida oficial
16:50 horas: Traslado a la Nunciatura Apostólica
Jueves 24 enero 2019 PANAMÁ
9:45 h. Ceremonia de bienvenida en la entrada principal de la Presidencia de la República, Palacio de las Garzas. Visita de cortesía al presidente de la República en el Palacio de las Garzas 10:40 h. Encuentro con la autoridad, con el Cuerpo Diplomático y con representantes de la Sociedad en Palacio Bolívar – Ministerio de Asuntos Exteriores. Discurso del Santo Padre 11:15 h. Encuentro con los Obispos Centroamericanos en la Iglesia de San Francisco de Asís              Discurso del Santo Padre 17:30 h. Ceremonia de acogida y apertura de la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera. Discurso del Santo Padre
Viernes, 25 enero 2019 PANAMÁ
10:30 h. Liturgia penitencial con los jóvenes privados de libertad en el Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas de Pacora. Homilía del Santo Padre 11:50 h. Traslado en helicóptero a la Nunciatura Apostólica 17:30 h. Via Crucis con los jóvenes en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera        Discurso del Santo Padre
Sábado, 26 enero 2019 PANAMÁ
9:15 h. Santa Misa con la dedicación del altar de la Catedral Basílica de Santa María la Antigua con los sacerdotes, consagrados y movimientos laicales. Homilía del Santo Padre
Zenit Newsletter
Page 4
12:15 h. Comida con los jóvenes en el Seminario Mayor San José 18:30 h. Vigilia con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park.  Discurso del Santo Padre
Domingo, 27 enero 2019 PANAMÁ -ROMA
8 h. Santa Misa para la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park. Homilía del Santo Padre 10:45 h. Visita a la Casa Hogar del Buen Samaritano. Discurso del Santo Padre                Ángelus del Santo Padre 16:30 h. Encuentro con los voluntarios de la JMJ en el Estadio Rommel Fernández                       Discurso del Santo Padre 18 h. Ceremonia de Salida al Aeropuerto Internacional de Panamá 18:15 h. Salida en avión a Roma
Lunes, 28 enero 2019 ROMA
11:50 h. Llegada al Aeropuerto de Roma/Ciampino

Monday, November 19, 2018

El ‘Por qué’ de la Jornada Mundial de la Juventud: El Reino de Dios

El ‘Por qué’ de la Jornada Mundial de la Juventud: El Reino de Dios

Nueva serie de 10 artículos sobre la JMJ
(ZENIT – 19 nov. 2018).- A casi 2 meses del comienzo de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019, Zenit inicia la publicación de una serie de 10 artículos sobre “El Por qué de la JMJ”, escritos por el diácono Pedro Guevara Mann, Director Artístico de la JMJ Toronto 2002.
Durante los próximos meses, Pedro Guevara compartirá un poco de su experiencia con la JMJ – la Jornada Mundial de la Juventud y explicarles un poco del por qué de la JMJ. Pedro es panameño y diácono permanente en la arquidiócesis de Toronto, en Canadá donde trabaja como productor de TV para Salt + Light Catholic Television.
Sigue la reflexión del diácono Pedro Guevara:
***
El Reino de Dios
Hoy quiero comenzar donde todo debe comenzar, con el Reino de Dios. En el mensaje para la JMJ Roma 2000 el Papa Juan Pablo II les dijo a los jóvenes del mundo: “Ustedes son los Santos del nuevo milenio”.
Pero, ¿qué quiere decir que somos santos?
Yo no pienso que soy santo o que puedo ser santo. Porque, ¿quién soy yo? Soy un católico ordinario. Crecí en una familia católica, probablemente ordinaria como la tuya: misa los domingos, catecismo, sacramentos, grupo juvenil. De adolescente formé parte del primer grupo juvenil y coro de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Panamá.
Cuando me fui de Panamá, seguí practicando mi fe. Nunca dejé de ir a misa. En el “college”, asistía a las reuniones ecuménicas cristianas, y tocaba mi guitarra. En la universidad me uní a la comunidad católica y al movimiento de estudiantes cristianos.  Así fue. Nunca “perdí” mi fe. Siempre he vivido una vida “normal” de “buen” católico.
Pero así como muchos, aunque siempre estuve “con” la Iglesia y siempre, he “seguido” a Cristo, nunca había tenido un encuentro personal con Cristo. Bueno, no reconocía que había tenido encuentros personales con Cristo.
Porque a veces los tenemos y ni nos damos cuenta.
Un encuentro personal con Cristo, casi siempre nos lleva a un llamado. Y , había tenido encuentros, pero nunca me habían llevado a un llamado. Nunca.
Eso es, hasta que comencé a trabajar para la Oficina Nacional de la Jornada Mundial de la Juventud 2002, en Toronto.
Yo fui el Director Artístico de la JMJ2002, responsable de toda la programación artística: la música, danza y expresión dramática y todo el montaje escénico de todos los Actos Centrales. Para el Festival Juvenil coordinamos la participación de cerca de 200 grupos de 35 países, un total de unas 400 presentaciones en ocho idiomas. También coordiné la producción del CD oficial de la JMJ y toda la música y danza para la Liturgias y Actos Centrales con el Papa. Fue una experiencia inolvidable y de muchas bendiciones. Igualmente, nunca he estado tan ocupado ni he dormido tan poco. Pero a la vez, nunca me sentí súper estresado, ni que el cielo se me venía encima. Nunca sentí que perdía la esperanza. Siempre supe que este trabajo era de Dios y para Dios.
Y en ese pequeño detalle es que algo dentro de mí cambió.
Mi experiencia con la Jornada fue una experiencia de las bienaventuranzas. Las hemos escuchado ya muchas veces: Bienaventurados los pobres y los que lloran, porque de ellos es el reino de los cielos (Mateo 5:3-12 y Lucas 6:20-23).
Para mí la JMJ de Toronto fue una experiencia de la Bienaventuranzas:
Bienaventurados los que están frustrados, los que no tienen plata, los que no tienen suficiente tiempo en el día y tienen demasiado trabajo… Bienaventurados los que tienen hambre, bienaventurados los que se perdieron y no llegaron a sus Catequesis, los que no comieron porque la comida se acabó, los que estaban sucios, mojados, con sueño, con frío o con calor o insolación. Bienaventurados los que se deshidrataron…. los que tuvieron que recaudar cientos de dólares para comprar un boleto de avión y después no consiguieron visa…
Bienaventurados porque de ellos es el Reino de Dios.
Dentro de dos meses, cientos de miles de jóvenes estarán viajando a Panamá para la 34ª Jornada Mundial de la Juventud. Pero ¿para qué? ¿Para qué todo ese sufrimiento? ¿Para qué gastar tanta plata para viajar tan lejos y estar metido en el tumulto de gente, de no ver nada, de mojarse y pasar hambre? ¿Para qué fuimos llamados, como dijo Juan Pablo II en Toronto, a “hacer resonar las avenidas con el gozo y amor de Cristo”?
En los próximos meses estaré compartiendo con Uds. de donde surgió la JMJ y por qué es tan importante para la Iglesia. Espero que puedan seguir leyendo. [673]
Pedro Guevara Mann
Director Artístico de la JMJ Toronto 2002
@deaconpedro