Wednesday, September 11, 2019

SANTÍSIMO NOMBRE DE MARÍA- Año Franciscano - 12/9/2019

DÍA 12 DE SEPTIEMBRE

.
SANTÍSIMO NOMBRE DE MARÍA. El evangelista san Lucas, en la escena de la Anunciación, escribe: «Y el nombre de la Virgen era María». Benedicto XVI decía el 12 de septiembre de 2006: «Celebramos hoy la fiesta del "Nombre de María". A quienes llevan este nombre -mi madre y mi hermana lo llevaban- quisiera expresarles mi más cordial felicitación por su onomástico. María, la Madre del Señor, recibió del pueblo fiel el título de "Abogada", pues es nuestra abogada ante Dios. Desde las bodas de Caná la conocemos como la mujer benigna, llena de solicitud materna y de amor, la mujer que percibe las necesidades ajenas y, para ayudar, las lleva ante el Señor. Hoy hemos escuchado en el evangelio cómo el Señor la entrega como Madre al discípulo predilecto y, en él, a todos nosotros. En todas las épocas los cristianos han acogido con gratitud este testamento de Jesús, y junto a la Madre han encontrado siempre la seguridad y la confiada esperanza que nos llenan de gozo en Dios y en nuestra fe en él. Acojamos también nosotros a María como la estrella de nuestra vida, que nos introduce en la gran familia de Dios. Sí, el que cree nunca está solo».- Oración: Te pedimos, Dios Todopoderoso, que a cuantos celebramos el nombre glorioso de santa María Virgen, ella nos consiga los beneficios de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Llamados a ser dichosos - CR en Ciudadredonda.org

Comentario al Evangelio de hoy

CR
Llamados a ser dichosos
Siempre hemos considerado a las Bienaventuranzas como la Constitución Fundamental del Reino, como la marca que nos diferencia, como la plataforma existencial común de todos los seguidores de Jesucristo.
De entrada y en comparación con San Mateo, encontramos solo cuatro Bienaventuranzas; eso sí, acompañadas de cuatro “ayes” referidos a los hartos y satisfechos de sí mismos. Todo, en un estilo cortante y directo. Podemos distinguir tres partes: La proclamación de la felicidad, los sujetos (los pobres, los hambrientos, los que lloran y los perseguidos por causa del Hijo del hombre) y, en tercer lugar, el premio que reciben (de ellos es el Reino, quedarán saciados, reirán y su recompensa será grande en el cielo). Con Jesús, y en contraste con el mundo, todo queda revolucionado. Los desgraciados del mundo son aquí felices; la felicidad de Jesús es para aquellos a los que el mundo se la niega.  Observamos bien la diferencia con el Decálogo del Antiguo Testamento. El Decálogo se queda en lo externo, es un programa de mínimos y no va más allá de una norma moral. Las Bienaventuranzas van directamente al corazón para hacerlo nuevo,  es un programa ideal y se presentan como proyecto vital.
El programa de las Bienaventuranzas, ya lo hemos dicho, es revolucionario, rompedor. Es el que verdaderamente nos distingue a los cristianos. Sus valores ponen al mundo patas arriba. Desde entonces, la felicidad que tanto ansía el hombre se encuentra en otras cosas distintas de aquellas por las que se afanan, con frecuencia, los mortales. Corremos el riesgo de que valores tan altos no nos hieran por la rutina o la menguada esperanza; si son un ideal, nunca sacian del todo a los buenos y nunca han de desanimar al pecador. Solo desde la fe, se comprende y acepta este ideal: en el fondo son frutos del Espíritu Santo. Por eso, ante todo, solo las acoge el pobre, es decir, el que tiene pocas cosas materiales, no idolatra los señuelos del mundo y confía en el Señor.

Tuesday, September 10, 2019

Sacrificios que los padres hacen por sus hijos - Ki Tetzé (Deuteronomio 21: 10-25:19)

Los sacrificios que los padres hacen por sus hijos

Ki Tetzé (Deuteronomio 21:10-25:19)

Share to Más...
Los sacrificios que los padres hacen por sus hijos
Ideas de la parashá inspiradas en las enseñanzas de Rav Yaakov Weinberg zt''l.

Si tuviéramos que vincular dos mandamientos de la Torá, se nos vendrían muchos a la mente. ¿Qué tal honrar a los padres y alejar a la mamá ave de sus crías? No son los primeros de tu lista, ¿verdad? Sin embargo, hay una fuerte conexión entre el mandamiento de shilúaj hakén, alejar a la mamá ave de sus crías (parashat Ki Tetzé), y kivud av vaem, honrar a los padres.
La Torá dice que si uno encuentra un nido de pájaros y la madre está cuidando a los huevos o a las crías, está prohibido tomar a la madre con los huevos (o los pichones). Primero se debe alejar a la madre y luego tomar los huevos. La recompensa por hacer esto es “una vida larga” (Devarim 22:6-7). El único otro lugar donde la Torá usa la expresión: “tendrás una vida larga” como recompensa, es respecto a la mitzvá de honrar a los padres (Shemot 20:12, Devarim 5:16).
Tiene que haber un denominador común entre estos dos mandamientos, que parecen ser tan lejanos. Ese denominador común es el sacrificio personal. La Torá reconoce y recompensa ampliamente los mandamientos que exigen que reconozcamos el mesirut néfesh (autosacrificio). Cuando la Torá nos instruye honrar a nuestros padres, nos dice que los padres manifiestan un gran mesirut néfesh por sus hijos. Desde que los despierten a cualquier hora de la noche durante la niñez hasta las dificultades financieras por pagar su boda, ser padres, por definición, es dejar de lado tu comodidad por el bien de tus hijos. La Torá prescribió la grandiosa recompensa de “una vida larga” por honrar a los padres, para que valoremos el mesirut néfesh de nuestros padres.
Este es exactamente el mismo concepto que encontramos respecto a shilúaj hakén, alejar a la mamá ave antes de tomar las crías. Quien intentó alguna vez atrapar aves sabe que es casi imposible lograrlo. ¿Cuándo es posible atrapar un ave? ¿Cuándo el ave no se escapa? Cuando tiene crías (o huevos). Al igual que toda madre, el ave está dispuesta a sacrificarse y resignar su propia libertad para cuidar a sus hijos. Está prohibido atrapar a la madre y aprovecharse del sacrificio que hace como consecuencia de su instinto maternal hacia las crías. Al liberar a la madre, al alejarla, evitamos usar en su contra su atributo de autosacrificio.
Al no aprovecharnos de su mesirut néfesh, demostramos que valoramos la idea de sacrificarse por los hijos. Entonces, también aquí, la recompensa de ese reconocimiento y valoración del amor y la preocupación de un progenitor hacia su descendencia, es “una vida larga”.
La Torá describe a los alumnos de una persona como sus hijos (ver Rashi en Devarim 6:6, por ejemplo). Rav Yaakov Weinberg, de bendita memoria, trataba a sus estudiantes como si fueran sus hijos y manifestaba gran sacrificio por ellos. Si bien él era la guía espiritual de miles, y constantemente lo consultaban por temas de vida o muerte y por temas relevantes para el bienestar de la nación judía, pudo vivir a la altura de la máxima que afirma que "un judío siempre debe preocuparse por Klal Israel y Rav Israel", lo que implica que un judío debe preocuparse profundamente por los asuntos y problemas que enfrenta la nación judía en general, pero no por eso dejar de lado los asuntos “más pequeños” de su vecino.
Tanto si se trataba de un problema de escala nacional como si uno de sus estudiantes necesitaba ayuda con cosas de menor importancia, Rav Yaakov siempre se sacrificaba. Citemos algunos ejemplos de su vida.
Durante muchos años, Rav Yaakov viajó cada semana a una pequeña comunidad de East Lexington, cerca de Baltimore. Un pequeño grupo de parejas jóvenes seculares lo habían invitado a enseñarles judaísmo. Eventualmente, el grupo construyó una sinagoga. Por la falta de fondos, la construyeron ellos mismos. Uno de los miembros contó que recordaba a Rav Yaakov clavando tejas en el techo y colocando el cableado eléctrico para el nuevo santuario. También contó que muchos de ese grupo eventualmente comenzaron a respetar el Shabat y enviaron a sus hijos a escuelas judías.
En una ocasión Rav Yaakov se ausentó de la ieshivá durante dos días porque un estudiante le contó que tenía la intención de divorciarse de su esposa. Durante dos días, Rav Yaakov los aconsejó para tratar de salvar el matrimonio. En otra ocasión, un joven maestro le llamó desde otra ciudad porque no tenía éxito en su nueva posición. Convencido de no poder ayudarlo telefónicamente, Rav Yaakov viajó con su propio dinero para ver al maestro en acción, se reunió con el director del maestro y dio sus sugerencias.
Durante la semana de shivá tras la muerte de Rav Yaakov, una mujer anciana llamó a la casa, aparentemente no se había enterado que Rav Yaakov había fallecido. Ella preguntó por qué esa semana no había recibido el dinero para su medicina. La familia concluyó que su padre debía haber llevado el dinero personalmente. Para no provocar que la mujer se sintiera mal por la tragedia, le explicaron que quizás habían perdido la dirección. "¿Durante 20 años enviaron dinero al mismo lugar y ahora perdieron la dirección?" contestó con incredulidad.
En una ocasión Rav Yaakov, ante el desesperado pedido de una pequeña ieshivá, pasó meses como Rosh Ieshivá temporal. Rav Yaakov durmió en una casa que pertenecía a la ieshivá y que no tenía calefacción. Instalaron en su cuarto una estufa eléctrica. Los estudiantes se preocuparon cuando Rav Yaakov se resfrió y no lograba recuperarse. Un estudiante fue al cuarto de Rav Yaakov para verificar que el calefactor funcionara bien. Pero la estufa había desaparecido.
Los cocineros de la ieshivá, una pareja de inmigrantes rusos, dormían en otra parte de la casa y, por alguna razón desconocida, a nadie se le ocurrió instalar calefacción en su habitación. Rav Yaakov llevó secretamente el calefactor de su cuarto al de ellos porque, como explicó después: "No quería que se resfriaran".
Itzjak estudió con Rav Yaakov todos los jueves por la noche durante muchos años. Él esperaba toda la semana con ansiedad y registraba todas las preguntas para hacerle al Rav. Un jueves, Rav Yaakov viajó a Atlanta para una celebración familiar e Itzjak asumió que Rav Yaakov no estaría en la ciudad, por lo que no fue a su casa esa noche. La noche del viernes Itzjak le deseó a Rav Yaakov su usual Shabat Shalom. Rav Yaakov le preguntó:
—¿En dónde estuviste anoche? Te esperé.
—Pensé que el Rav no estaba en la ciudad —respondió Itzjak.
—Estuve fuera, pero dejé la celebración temprano y tomé un vuelo previo para estar a tiempo para nuestra sesión.
Rav Yaakov sabía cuánto disfrutaba Itzjak su estudio semanal, por lo que disminuyó su placer personal por el bien de su estudiante.
Era una frenética tarde de viernes y el Sium Hashas (septiembre de 1997), la importante celebración de finalización del estudio mundial de 7 años y medio de Daf Yomí (una hoja diaria de Talmud) realizada en el Madison Square Garden y transmitida a muchos lugares del mundo, estaba planificada para el domingo por la noche. David tenía entradas para él, su esposa y sus tres hijos. Durante meses habían hablado del evento con sus hijos, explicándoles lo especial que era ser parte del mismo. El plan era viajar en auto desde Baltimore a New York el domingo, y volver en esa misma noche o a la mañana siguiente. En las tres semanas previas, David había estado inundado de trabajo por un importante vencimiento y había promediado entre 3 y 5 horas de sueño por noche. Estaba muy cansado.
El jueves a la noche, antes del gran evento, Joana, su esposa, le dijo: "Estás demasiado cansado para manejar. Es peligroso viajar así. No podemos hacerlo". En ese entonces, Joana tenía el tobillo enyesado. La probabilidad de ir a la celebración parecía pequeña. Sin embargo, habían hablado mucho del tema con los niños durante meses.
Chequearon vuelos, tren, hoteles, etc. El mejor escenario posible estaba muy por encima de su presupuesto. Estaban atormentados. ¿Debían gastar más que lo que podían? ¿Qué les dirían a los niños?
Finalmente, el viernes por la tarde, Joana dijo algo que había dicho muchas veces en el pasado: "Llama a Rav Yaakov". Cualquiera fuera su consejo, lo seguirían con absoluta confianza y serenidad.
David llamó a Rav Yaakov y le explicó el escenario. Rav Yaakov dijo: "Espera un momento". Luego David lo escuchó llamar a su esposa, la rabanit: "Los Goldman necesitan que alguien los lleve al Sium HaShas el domingo. ¿Quién puede hacerlo?"
Cuando Rav Yaakov volvió al teléfono, David estaba mudo. Lo último que quería era que Rav Yaakov perdiera tiempo buscando que alguien lo llevara a Nueva York. Después de una breve conversación, Rav Yaakov dijo que valía la pena gastar el dinero extra y llevar a los niños al sium. Sin embargo, insistió que si económicamente era difícil, David le volvería a llamar para que encontraran alguien que los pudiera llevar.
Ese viernes a la tarde Rav Yaakov tenía muchas otras preocupaciones. Su propia salud, las necesidades de su familia, de la nación, muchas personas le llamab
an por una razón u otra. De todos modos, no pareció tener otra cosa que hacer más que encontrarle un aventón a David. Ese es un ejemplo del amor que Rav Yaakov manifestaba hacia sus estudiantes.
Que podamos aprender de los extraordinarios sacrificios que nuestros padres y maestros hicieron por nosotros y hagamos lo mismo por nuestros hijos y estudiantes.

43
SHARES
Share to WhatsApp
Share to Más...

Monday, September 9, 2019

Vida cristiana, 3 exigencias - Papa Francisco

8 de septiembre de 2019 3:12 am

Estas son las 3 exigencias de la vida cristiana, según el Papa Francisco

Redacción ACI Prensa

AddThis Sharing Buttons
Share to WhatsAppShare to Más...
El Papa Francisco durante la celebración de la Misa. Foto: Captura Youtube
El Papa Francisco durante la celebración de la Misa. Foto: Captura Youtube
AddThis Sharing Buttons
Share to WhatsAppShare to Más...
El Papa Francisco recordó que “seguir a Jesús no es fácil” y subrayó que es un compromiso con “exigencias”.
Así lo afirmó en la homilía de la Misa que presidió ante 1 millón de fieles este domingo 8 de septiembre en el Campo Diocesano de Soamandrakizay, en Madagascar.
El Santo Padre animó a mirar a “nuestro entorno, ¡cuántos hombres y mujeres, jóvenes, niños sufren y están totalmente privados de todo! Esto no pertenece al plan de Dios”.
El plan de Dios, señaló exige a los cristianos apertura de corazón, entrega y renuncia al individualismo. “Toda renuncia cristiana tiene sentido a la luz del gozo y la fiesta del encuentro con Jesucristo”, aseguró.
Primera exigencia: Ver al otro como hermano
La primera exigencia de la vida cristiana explicada por el Papa Francisco “nos invita a mirar nuestros vínculos familiares”.
“La vida nueva que el Señor nos propone resulta incómoda y se transforma en sinrazón escandalosa para aquellos que creen que el acceso al Reino de los Cielos sólo puede limitarse o reducirse a los vínculos de sangre, a la pertenencia a determinado grupo, clan o cultura particular”.
Por el contrario, “la exigencia del Maestro nos lleva a levantar la mirada y nos dice: cualquiera que no sea capaz de ver al otro como hermano, de conmoverse con su vida y con su situación, más allá de su proveniencia familiar, cultural, social ‘no puede ser mi discípulo’”.
Segunda exigencia: Desechar reduccionismos
La segunda exigencia nos muestra “lo difícil que resulta el seguimiento del Señor cuando se quiere identificar el Reino de los Cielos con los propios intereses personales o con la fascinación por alguna ideología que termina por instrumentalizar el nombre de Dios o la religión para justificar actos de violencia, segregación e incluso homicidio, exilio, terrorismo y marginación”.
“La exigencia del Maestro nos anima a no manipular el Evangelio con tristes reduccionismos sino a construir la historia en fraternidad y solidaridad, en el respeto gratuito de la tierra y de sus dones sobre cualquier forma de explotación; animándonos a vivir el ‘diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio’; no cediendo a la tentación de ciertas doctrinas incapaces de ver crecer juntos el trigo y la cizaña en la espera del dueño de la mies”.
Tercera exigencia: Renunciar al individualismo
El Santo Padre hizo hincapié en lo difícil que resulta ser cristiano e imitar la vida de Cristo “cuando continuamente somos impulsados a justificarnos a nosotros mismos, creyendo que todo proviene exclusivamente de nuestras fuerzas y de aquello que poseemos, cuando la carrera por la acumulación se vuelve agobiante y abrumadora exacerbando el egoísmo y el uso de medios inmorales”.
En este caso, “la exigencia del Maestro es una invitación a recuperar la memoria agradecida y reconocer que, más bien que una victoria personal, nuestra vida y nuestras capacidades son fruto de un regalo tejido entre Dios y tantas manos silenciosas de personas de las cuales sólo llegaremos a conocer sus nombres en la manifestación del Reino de los Cielos”.
Etiquetas: Papa Francisco, Madagascar, Papa en Madagascar
AddThis Sharing Buttons
Share to WhatsAppShare to Más...

Friday, September 6, 2019

Comentario de hoy viernes, 6 de septiembre de 2019 - CR en ciudadredonda.org

Comentario al Evangelio de hoy

CR
Hombres y mujeres para curar
Estamos en el siglo XXI, nos rodea una sociedad abierta y tolerante y nuestra Iglesia hace años que pasó por el filtro de la renovación del Concilio Vaticano II. Pero siguen persiguiéndonos viejos demonios que nos retienen en viejas normas, costumbres, ritos, o fórmulas. Cosas viejas que velan lo importante, lo esencial en la vida de los hombres.
Los de siempre, los escribas y fariseos, se escandalizan de los discípulos de Jesús; no siguen las leyes antiguas del ayuno y la oración. Jesús, una vez más, deja clara su postura; recurre a la alegoría del novio. Jesús es el novio, y el novio evoca banquete de bodas, y este banquete es para la fiesta, la amistad, el compartir gozosamente sentimientos felices. Como que es el banquete de la Nueva Alianza. Y Jesús lo adorna con bellas metáforas: si el vino es nuevo, ¿por qué odres viejos? Si el vestido es nuevo, ¿por qué viejos remiendos? Con la llegada de Jesús, todo es nuevo, y no podemos pegarlo con cosas caducas.
La vida contradice a ciertos escándalos y gratuitas afirmaciones. Dicen que los discípulos no oran, y son los que, inquietos, suplican a Jesús: “Enséñanos a orar”. Se proclama que no ayunan y son frívolos, y estuvieron prontos a beber el cáliz del Señor. Es que el Reino de Dios no es para tristes o espíritus angélicos. Los hombres y mujeres de este Reino son de carne y sangre, gozan de las cosas buenas que Dios creó. El Reino está prefigurado en un banquete de bodas donde se sientan los salvados por Jesucristo: Banquete presidido por Jesús; (solo su ausencia, el pecado, daría sentido a la tristeza). No queremos una ascesis porque sí, sino que abrazamos la cruz que brota del amor. Esto no son rebajas del seguimiento de Cristo. ¿Dónde está aquí el aburguesamiento del que hablan algunos?  Os invito a beber el vino nuevo, a la coherencia de hacer, también, nuevas las cosas. Es que somos criaturas nuevas por el Bautismo porque hemos bebido el vino nuevo del Espíritu Santo.

Thursday, September 5, 2019

La grandeza de la humildad... Deuteronomio 16: 18-21:9 - Rav Shaul Rosenblatt

La grandeza de la humildad

Shoftim (Deuteronomio 16:18-21:9)

793
SHARES
Share to WhatsApp
Share to Más...
La grandeza de la humildad
Ideas claras y concisas sobre la parashá de la semana.

La parashá de esta semana dice que un rey judío debe escribir para sí mismo una Torá, la cual debe cargar consigo en todo momento (Deuteronomio 17:18-20). La idea detrás de esto es que el rey debe mantener la perspectiva. Debe recordar de dónde viene su poder, y no debe cometer el error de pensar que él es quien está en control. Para el judaísmo, la arrogancia es la peor de las características, mientras que la humildad es la mejor. Cuando la Torá busca alabar a Moshé, él es descrito como “el más humilde de todos los hombres” (Números 12:3). Eso, dicen nuestros sabios, es la mejor y más genuina forma de carisma.
Vemos de aquí que el propósito de la humildad no es establecer una protección para no intoxicarse con poder; la humildad en sí misma te da poder. ¿Cómo funciona esto?
Humildad no significa falta de autoestima. Tampoco significa denigración de uno mismo. Para el judaísmo, la humildad es un reconocimiento de que hay cosas más importantes en el mundo que mis propios deseos y necesidades. Ser humilde es tener perspectiva. Por muy talentoso y capaz que uno sea, uno es tan sólo una pequeña parte de este gran universo. La persona humilde se da cuenta: Lo que es correcto es infinitamente más valioso que el servirme a mí mismo.
Mientras más humilde sea, mejor líder será. Porque una persona humilde no está interesada en su propio honor, poder y grandeza. Él sirve a quienes está guiando.
Para la ley judía, los integrantes del pueblo no son sirvientes del rey; el rey es un sirviente del pueblo. El primer rey de Israel, Shaul, no quería el trabajo. Porque apenas un rey comienza a disfrutar de los beneficios del poder, ya no está sirviendo solamente al pueblo.
La persona humilde tendrá la confianza de las personas a quienes está guiando, y no les temerá. Hacer lo que es importante para la nación es todo lo que le importa. Le es irrelevante si es popular o no.
En un nivel personal, esto también aplica a nosotros. Si eres humilde, entonces vivir de acuerdo a lo que piensas que es correcto será más importante que lo que otros piensen de ti. Una persona humilde no se ve afectada por las presiones o normas sociales. Es más, la humildad es la base de la verdadera independencia.
La arrogancia es una vía rápida hacia la mediocridad. La humildad, por el contrario, pavimenta el camino hacia la grandeza. No es ningún accidente que la Torá considere a Moshé – “el más humilde de todos” – como el ser humano mas grandioso que haya vivido.
Share to Más...

Tuesday, September 3, 2019

Leccion al envejecer - Ron Rolheiser - Lunes, 2 de septiembre de 2019

Una lección al envejecer

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -
Vivimos en una cultura que idealiza a la juventud y margina a los viejos. Y, como dice James Hillman, los viejos no abandonan fácilmente ni el trono ni lo que les llevó a él. Lo sé; me estoy haciendo viejo.
Durante casi toda mi vida, he podido considerarme joven. Como nací avanzado el año -en Octubre- siempre fui más joven que la mayoría de mis condiscípulos, me gradué en la escuela secundaria a los diecisiete años,  ingresé en el seminario a esa tierna edad, fui ordenado sacerdote a los veinticinco, hice un grado avanzado al siguiente año y estuve enseñando teología de posgrado a los veintiséis, el miembro más joven de la facultad. Estaba orgulloso de eso, al conseguir esas cosas tan pronto. Y así, siempre me creí joven, aun cuando los años se acumulasen y mi cuerpo empezara a traicionar la idea de mí como joven.
Además, durante casi todos esos años, traté de mantenerme joven también de alma, permaneciendo al corriente de lo que estaba moldeando la cultura juvenil, sus películas, sus canciones populares, su jerga. En mis años de seminario y durante un buen número de años después de la ordenación, me impliqué en el ministerio juvenil, ayudando a dar a la juventud retiros en varios colegios de secundaria y en colegios mayores. En ese tiempo, yo era capaz de nombrar todas las canciones populares, películas y tendencias, hablar el lenguaje de la juventud y me enorgullecía de ser joven.
Pero la naturaleza no ofrece privilegios. Nadie permanece joven para siempre. Además, el envejecimiento normalmente no anuncia su llegada. Estás generalmente ciego para él hasta que un día te ves en un espejo, ves una foto tuya reciente o recibes un diagnóstico de tu médico, y de repente te golpean en la cabeza con la desagradable verificación de que ya no eres una persona joven. Eso normalmente viene de sorpresa. El envejecimiento por lo general se da a conocer de maneras que te hacen negarlo, luchar contra él y aceptarlo solo poco a poco y con algo de amargura.
Pero ese día llega a todos cuando te sorprendes, pasmado, de que lo que estás viendo en el espejo es tan diferente de cómo te estás imaginando a ti, y te preguntas: “¿Soy este realmente? ¿Soy yo este viejo? ¿Es esto lo que parezco?” Además, empiezas a notar que la gente joven está formando sus círculos al margen de ti, que ellos están más interesados en su propio ambiente, que no te incluyen a ti, y tú pareces atontado y fuera de lugar cuando tratas de vestir, actuar y hablar como ellos lo hacen. Llega un día en que tienes que aceptar que ya no eres joven a los ojos del mundo, ni a los tuyos.
Además, el peso no sólo afecta a tu cuerpo, empujando las cosas hacia abajo, sino también a tu alma, que es empujada hacia abajo juntamente con el cuerpo, aunque el envejecimiento significa algo muy diferente aquí.  El alma no envejece, madura. Tú puedes permanecer joven de alma mucho tiempo después de que el cuerpo te traicione. Verdaderamente, debemos ser siempre jóvenes de espíritu.
Las almas dirigen la vida diferentemente que los cuerpos, porque los cuerpos están formados para morir finalmente. En todo cuerpo viviente, el principio de vida tiene una estrategia de salida. No tiene tal estrategia en un alma, sólo una estrategia para profundizar, crecer más rico y más configurado. El envejecimiento nos fuerza, generalmente contra nuestra voluntad, a escuchar a nuestra alma más profundamente y más honradamente para extraer de sus pozos más profundos y empezar a hacer la paz con su complejidad, su sombra y sus más profundas proclividades; y el envejecimiento del cuerpo juega el papel clave en esto. Para emplear una metáfora de James Hillman: Los mejores vinos deben ser envejecidos en viejas barricas agrietadas. Así también para el alma: El proceso de envejecimiento es proyectado por Dios y la naturaleza para obligar al alma, lo quiera o no, a ahondar siempre más profundamente en el misterio de la vida, de la comunidad, de Dios y de sí misma. Nuestras almas no envejecen, como un vino; maduran, y así siempre podemos ser jóvenes de espíritu. Nuestro aliciente, nuestro fuego, nuestro anhelo, nuestro ingenio, nuestra brillantez y nuestro humor no deben oscurecer con la edad; sin duda, deben ser el verdadero color de un alma madura.
Así, al final, el envejecimiento es un don, incluso si es no deseado. El envejecimiento nos lleva a un lugar más profundo, tanto si queremos ir como si no.
Como casi todos los demás, yo todavía no he hecho mi total paz con esto, y aún me gustaría considerarme joven. Sin embargo fui particularmente feliz al celebrar mi 70º cumpleaños hace dos años, no porque fuera feliz de tener esa edad, sino porque, después de dos afecciones de cáncer en años recientes, fui muy feliz precisamente de estar vivo y lo suficientemente sabio de estar ahora un poco agradecido por lo que el envejecimiento y el diagnóstico de cáncer me han enseñado. Hay ciertos secretos ocultos para la salud, escribe John Updike. Es verdad. Y el envejecimiento descubre muchos de ellos porque, como afirma el proverbio sueco, “la tarde sabe lo que la mañana nunca sospechó”.