Thursday, March 25, 2021

Dadores Generosos - Sabbat - Julia Blum, 18 de marzo de 2021

 

Vayak’hél: Dadores Generosos

Sabbat

Lo primero que hizo Moisés al comienzo de esta porción, después de haber reunido «a toda la congregación de los israelitas», fue recordarle al pueblo que guardara el sabbat. «Moisés reunió a toda la congregación de los israelitas y les dijo: “Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer: ´Seis días trabajarán, pero el séptimo día tendrán un sabbat santo de reposo solemne para el Señor; cualquiera que trabaje en él, morirá´”».[1] Esta no es la primera ni la última vez que el pueblo de Israel oye hablar sobre el sabbat por parte de su líder: La importancia del sabbat en las Escrituras hebreas no puede ser exagerada. ¿Qué pasa con el Nuevo Testamento? ¿Sigue considerando el sabbat como «un día santo para el Señor?».

Existe una disputa bien conocida con respecto a la observancia o la ruptura del sabbat por parte de Jesús, y se ha dicho y escrito mucho sobre este tema. Sin embargo, incluso hoy en día, al leer acerca de la curación que hizo Jesús en sabbat y sentir esta tensión casi palpable entre Él y aquellos que «lo estaban mirando para ver si lo curaría en sabbat, para que pudieran acusarlo»,[2] ¿todavía te preguntas si en verdad Jesús rompió el sabbat?

Primero, tenemos que dejar claro cuál definición de quebrantar el sabbat tenemos en mente. En la halajá judía de hoy, está prohibido tratar problemas médicos que no pongan en peligro la vida en sabbat, pero salvar vidas en sabbat no solo está permitido, sino que también es un deber. Sin embargo, la violación del sabbat para curar vidas es una práctica aceptada hoy en día, este principio probablemente aún no se había definido claramente en el siglo I. Por eso «el funcionario de la sinagoga se indignó porque Jesús sanó en sabbat».[3]  En este sentido, el testimonio de los Evangelios es extremadamente significativo: por primera vez vemos aquí a Yeshúa, el rabino judío, permitiendo y realizando curaciones en sabbat.

Por supuesto, Jesús no rompió un mandamiento dado por Dios. Sin embargo, rompió una tradición contemporánea de guardar el sabbat a cualquier precio. Sorprendentemente, los Evangelios son la única fuente del siglo I que tenemos donde la curación está permitida y se realiza en sabbat. De hecho, Jesús aboga —quizás incluso establece— el mismo enfoque que más tarde, aunque ligeramente modificado, se volverá normativo en el judaísmo rabínico. ¡Cuanto más sabemos sobre el judaísmo, más interesante se vuelve esta dinámica entre la enseñanza de Jesús y el judaísmo del siglo I!


Dadores alegres

La idea de dar voluntaria y alegremente (incluida la limosna) está muy extendida en el judaísmo y podemos encontrar su expresión en diferentes textos judíos. Sin embargo, la primera vez en la Torá cuando vemos personas dando voluntaria y alegremente por el Señor y su causa, es en la construcción del tabernáculo. Leemos que los israelitas en el desierto fueron impulsados ​​por Dios y trajeron sus ofrendas con gozo: «Todo aquel cuyo corazón estaba conmovido, y todo aquel cuyo espíritu estaba dispuesto, traía la ofrenda del Señor».[4] El Nuevo Testamento sigue viendo esta ofrenda al Señor como un gozoso privilegio e incluso un acto de adoración. Pablo exhorta a la comunidad del Nuevo Pacto de los corintios a ser «dadores alegres», así como Dios exhortó a los israelitas a ser dadores dispuestos y generosos.


Lleno del espíritu

En las porciones anteriores, vimos « que el Señor ha llamado por nombre a Bezalél hijo de Uri hijo de Hur, de la tribu de Judá» y «lo ha llenado de espíritu divino»,[5] dándole sabiduría, entendimiento y conocimiento. También sabemos que la idea de estar «llenos del Espíritu de Dios» se desarrolló en el Nuevo Testamento por Pablo; según Pablo, el Espíritu podría y debería manifestarse en cada persona.[6] Sin embargo, ¿qué pasa con el propio Pablo? ¿Fue llamado por Dios y lleno del espíritu? Aquí realmente vemos la continuidad entre el Nuevo Testamento y la Torá. Según el Nuevo Testamento, antes de que Pablo se convirtiera en el siervo de Jesús, y para que él se convirtiera en su siervo, primero Jesús tuvo que seleccionar a Pablo mismo y llenarlo con el espíritu, equipándolo así espiritualmente, exactamente como Dios señaló a Bezalél, llenándolo del espíritu y capacitándolo para un servicio especial a Dios. «Entonces Ananías fue y entró en la casa. Puso sus manos sobre Saulo y dijo: “Hermano Saúl, el Señor Jesús, que se te apareció en tu camino aquí, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo”».[7] El Nuevo Testamento continúa con el mismo patrón que es evidente en la Torá: para servir a Dios, primero uno tiene que estar lleno del Espíritu de Dios.


El altar del incienso en la historia de Jesús

Sorprendentemente, hay otro detalle de esta porción que abrió camino en el Nuevo Testamento; tiene que ver con el culto judío. Leemos la descripción del altar del incienso: «Hizo el altar del incienso de madera de acacia, de un codo de largo y un codo de ancho; era cuadrado y tenía dos codos de altura; sus cuernos eran de una pieza con él».[8] ¿Encontramos este altar en el Nuevo Testamento? La mayoría de los cristianos probablemente responderían negativamente a esta pregunta y, sin embargo, el lector atento no se perderá los diferentes detalles del culto judío que menciona el Nuevo Testamento. Así, en el primer capítulo del Evangelio de Lucas leemos sobre Zacarías:

«Una vez que estaba sirviendo como sacerdote ante Dios y su sección estaba de turno, fue elegido por sorteo, de acuerdo con la costumbre del sacerdocio, para entrar en el santuario del Señor y ofrecer incienso. A la hora de la ofrenda del incienso, toda la asamblea del pueblo estaba orando afuera. Entonces se le apareció un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso».[9]  

No hay duda de que estos detalles en la narrativa del Nuevo Testamento tienen el propósito de enfatizar la continuidad entre las Escrituras hebreas y el Nuevo Testamento. Al abrir su Evangelio con una escena en el templo de Jerusalén, sin duda Lucas está «anclando a Jesús en la tradición judía».[10] Según Lucas, un ángel del Señor no solo anuncia el nacimiento milagroso de un hijo a una pareja de ancianos, sino que anuncia el nacimiento del precursor del Mesías. El hecho de que este ángel se le aparezca a Zacarías durante el sacrificio de incienso de la tarde, «en el lado derecho del altar del incienso», significa que la historia de Jesús comienza en un entorno completamente judío: en el templo judío.

[1] Éxodo 35:1-2.

[2] Marcos 3:1-6.

[3] Lucas 13:14.

[4] Éxodo 35:21.

[5] Éxodo 35:30-31.

[6] 1 Corintios 12:7-11.

[7] Hechos 9:17.

[8] Éxodo 37:25.

[9]  Lucas 1:8-11.

[10] The Jewish Annotated New Testament (p. 2). Oxford University Press. Kindle Edition.

 

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About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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Por Julia Blum

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Saturday, March 20, 2021

Una entrega hasta la muerte - Enrique Martinez de la Lama-Noriega, cmf

Comentario al Evangelio del 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

UNA ENTREGA HASTA LA MUERTE


 

     Unos griegos, que probablemente se preparaban para entrar en el judaísmo, o al menos simpatizantes de los judíos, ya que están allí «para celebrar la fiesta», buscan a Jesús. Jerusalem está en sus fiestas grandes. Pero no es la fiesta lo que buscan (al menos no sólo la fiesta), o hacer negocios, o distraerse... Aun en medio del jolgorio, no dejan de ser personas inquietas, que necesitan respuestas. Representan a tantos hombres y mujeres que, de un modo u otro, buscan a Dios, aunque le pongan distintos nombres: felicidad, sentido para la vida, razones para luchar, algo que les llene el corazón, que les ayude a superar las dificultades, los sufrimientos, el fracaso, la muerte... Y son gentes de toda edad, clase y condición. Porque el hombre -todo hombre- es siempre un inquieto buscador... aunque a veces acuda a pozos equivocados, o diga que no busca nada...

     Estos griegos han oído hablar de Jesús, y deciden acercarse a uno de sus discípulos para preguntarle. Siempre es más fácil, para conocer o encontrarse con Jesús, acercarse a un discípulo. Entonces y hoy. Los griegos eligen a Felipe, que tiene nombre griego. Es más fácil que nos oriente alguien cercano, que huela a oveja, que se manche como nosotros, que tenga dudas como nosotros, que haya tenido que buscar un poco a tientas, como hacemos nosotros. No es fácil que encontremos la respuesta que necesitamos en alguien con títulos, o con cargos eclesiásticos, o en esos que enseguida abren el saco de las respuestas, sin antes haber escuchado, ni acogido, ni entendido... 

     Probablemente Felipe se sintió en aprietos, porque ese «queremos ver a Jesús» que le plantean no es un simple «dónde está, quién es». Es lógico pensar que quienes han visto a Jesús, quienes han compartido su compañía, quienes se han dejado transformar por él, quienes han hablado en la intimidad con él, quienes lo siguen... debieran (debiéramos) ser capaces de dar una respuesta adecuada: «¿Qué debemos hacer para que Jesús nos atienda, para poder conversar o estar con él?»  Yo no sé lo que les habrías respondido tú.

    Los pasos de Felipe son muy significativos. No les sienta a su lado para charlar con ellos. Ni tampoco improvisa un discurso sobre quién es Jesús, o las cosas que él les ha ido contando, cuando han estado con él. Lo primero que hace es ir a buscar a otro Apóstol. Felipe aprendió desde el principio de su propia vocación lo que significa ser Comunidad. Y por eso, evita el protagonismo y el tomar iniciativas por su cuenta. Es una buena señal de que conoce a Cristo y ha sido transformado por él. Necesita consultar a otro hermano, apoyarse en él. Y lo siguiente es ir a contárselo a Jesús. Necesitan que el propio Jesús les oriente aclare lo que deben responder. Podemos decir, entonces, que es imposible «mostrar a Jesús», orientar hacia el encuentro con él, sin haberse encontrado antes con Jesús. Dicho en plata: no podemos hablar «de» Jesús, sin antes haber hablado «con» Jesús.

     La respuesta de Jesús a Felipe y Andrés sorprende: A los griegos les gustaba mucho filosofar, razonar, discutir, argumentar. Pero Jesús no entra en ese juego. No les da «explicaciones», discursos ni razonamientos, y menos se mete en discusiones. Jesús les habla de su propia entrega hasta la muerte. Les pone su vida por delante y les «muestra» que el amor a uno mismo y el dejarse enredar y absorber por las cosas de este mundo es un camino de infecundidad, de vacío. Es como si Jesús les dijera: ¿Que quién soy yo? ¿que de qué voy? Pues soy una persona que se entrega, que se desvive, que se ofrece, que se sacrifica... hasta la muerte. Yo no me busco a mí mismo, no tengo más objetivo en mi vida que entregarme al Padre, entregándome a los hombres. Cuando ponemos por delante lo que me apetece, lo que me conviene, lo que me interesa, lo mío, mi prestigio, mi proyectos, mi éxito, etc... nos metemos en un camino sin salida.  Hay que empezar por renunciar a uno mismo: El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. Ha escrito el Papa Francisco: 

«Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Ni siquiera llega a reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros: Sólo me comunico realmente conmigo mismo en la medida en que me comunico con el otro. Esto explica por qué nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un secreto de la verdadera existencia humana, porque la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. Por el contrario, no hay vida cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas: en estas actitudes prevalece la muerte. Desde la intimidad de cada corazón, el amor crea vínculos y amplía la existencia cuando saca a la persona de sí misma hacia el otro. Hechos para el amor, hay en cada uno de nosotros una ley de éxtasis: salir de sí mismo para hallar en otro un crecimiento de su ser. Por ello en cualquier caso el hombre tiene que llevar a cabo esta empresa: salir de sí mismo. (Papa Francisco, Fratelli Tutti 87-88).

       Así que Jesús les hace una propuesta/reto: Ponerse a su servicio, para estar donde él está: «El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor.» ¿Y dónde está Jesús? Su casa la dejó hace tiempo. Y ya no tiene ni dónde reclinar la cabeza. Él está en los caminos de los hombres, especialmente en el de los que sufren y menos cuentan, para compartir con ellos su sufrimiento, para luchar por ellos contra las causas de su sufrimiento. Sus palabras son también  una promesa de futuro: estar con él en la gloria. Estaréis conmigo en la gloria.

     El Señor no esconde ni disimula que su respuesta es enormemente exigente: les invita a vivir de otra forma, -una forma arriesgada e incluso peligrosa-. Y nombra  al Príncipe de este mundo, con el que tiene que pelearse y echar fuera. ¿Y quién es este personaje? Pues tiene muchas caras, muchos nombres, muchos recursos y muchos servidores. Y es muy poderoso. 

 

+ El Príncipe de este mundo se sirve de la violencia y de los violentos, le encanta crear enfrentamientos y divisiones: entre buenos y malos; los de nuestro país y los de fuera; los de una raza y los de otra; los de un partido o sindicato , y los otros; los de una religión y los de otra... Le viene bien todo lo que haga ver al otro como enemigo y destruya la fraternidad.

+ Se le da muy bien manipular la verdad, y puede conseguir que un Justo como Jesús sea visto como blasfemo y peligroso, para que acaben con él. Le vienen muy bien los grandes medios de comunicación, las concentraciones de masas, las redes, los bulos, la falta de transparencia, etc.

Resumiendo: es todo lo que destruye al hombre y su relación fraterna con los otros hombres, impidiéndole así ser aquello para lo que Dios lo ha creado.

         Y con el Príncipe de este mundo se enfrentó Jesús, y espera que los suyos le demos también la batalla. Al llegar «su hora», Jesús pareció sucumbir y perder ante su impresionante poder. Pero el Padre estaba de su parte y le glorificó. Fue suya la victoria final. Fue elevado en lo alto como un estandarte de victoria sobre la mentira, la injusticia, la violencia, la traición, el politiqueo, la manipulación religiosa, etc. atrayéndonos a todos hacia él. Desde entonces la historia humana ha quedado alterada, transformada. Dios Padre ha revelado lo que realmente es valioso, de parte de quién está Él, dónde se encuentran la verdad y la vida, y cuál es el camino para llegar a ellas. 

    Por tanto, el mejor «argumento» que podemos ofrecer nosotros a quienes hoy nos piden: «quisiéramos ver a Jesús» es la entrega de nuestra vida y la lucha contra el Príncipe de este mundo. Para ello, aprendamos de Jesús a pedir la ayuda del Padre para esta batalla: «Padre, glorifica tu nombre», que tu nombre sea santificado, que sea tuyo el triunfo. 

     El mundo, los buscadores de Dios, necesitan también hoy que Andrés, Felipe, tú y yo, y todos los demás tengamos «algo» y Alguien que mostrar, que ofrecer. 

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

Imagen de José María Morillo

 https://www.dropbox.com/s/7nkasj183ow2wqh/comentario%20al%20evangelio%20del%2021-03-2021.docx?dl=0

Saturday, March 13, 2021

Comentario al Santo Evangelio del domingo, 14 de marzode 2021 - Ciudad Redonda

 

Comentario al Evangelio del 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

NICODEMO FUE A VER A JESUS DE NOCHE


Meditación orante

    • Habla Jesús:

    Vino a verme un doctor de la ley, que ocupa un escaño en el Sanhedrín. Se llama Nicodemo. Viene hasta Betania de noche. 

    Precisamente de noche dio comienzo la historia de la salvación del pueblo esclavo en Egipto, con una cena.

La noche era el tiempo más adecuado -según la tradición judía- para estudiar la Ley.

De noche muchos hombres y mujeres dejan su casa para distraerse, para divertirse, para encontrarse, para romper la monotonía... No siempre lo consiguen.

De noche, miles de samaritanas venden sus cuerpos junto a sus pozos vacíos, luchando por no perder del todo su dignidad. Casi nunca lo logran.

De noche, muchos padres y madres se mueven inquietos y desvelados en sus camas, preocupados por sus hijos que salieron de casa, para saber cuándo vuelven...

Pero es más dura la noche interior. 

Es de noche cuando se nos muere alguien que nos importa, como mi amigo Lázaro, o mi padre José.

Es de noche cuando hay que tomar decisiones difíciles en solitario, como me ocurriría en el Huerto de los Olivos.

Es de noche cuando un buen amigo, como Judas, te la juega. 

Es de noche cuando nada de lo que hacemos o proyectamos... termina de llenarnos el corazón.

De noche, miles de personas anónimas buscan una luz para sus vidas, una verdad para caminar, un sentido para vivir, una esperanza en que apoyarse. Llevan dentro la noche. Sin saberlo, buscan a Dios.

    • Como Nicodemo. Es un buscador, un corazón inquieto que no se conforma con su oscuridad. Y viene a verme de noche, como es de noche dentro de él. Brilla la blancura de su túnica mientras camino a su lado y apenas alcanzo a ver sus ojos.  Le da vergüenza que alguien se entere de que ha venido a buscarme.

Caminamos largo rato en silencio. Escucho el latido del corazón de aquel hombre justo, pero extraviado. Se esconde detrás de la noche, y sus preguntas todavía no se atreven a salir. Busco sus ojos, porque he visto lo que hay en su corazón y quiero que lo deje salir para que pueda entrarle la luz de una mañana nueva.

    • “Maestro -me dice por fin- nos han llegado voces de Galilea que hablan de ti, de los signos prodigiosos que realizas. 

Te he visto esta mañana en el Templo y he escuchado tus palabras. Sé que tú vienes de Dios. ¿Quién puede decir las cosas que tú dices, o hacer las cosas que tú haces si Dios no está con él? ¿Pero cuál es, o dónde está ese reino que tú vas anunciando?”

    • De momento no respondo a su pregunta. Prefiero hacerle una invitación:

- Nicodemo, yo te digo que el reino de Dios está en medio de nosotros, ya del todo al descubierto. Pero nadie lo puede ver si no nace de nuevo.

- ¿Cómo puede renacer el hombre siendo ya viejo?, me pregunta asombrado. Es imposible que vuelva a entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo.

- ¡Los razonamientos de los hombres! ¡Qué lógicos son nuestros razonamientos! Todo lo clasifican, lo ordenan, ponen reglas, sacan conclusiones para todas las ocasiones, y con ello levantan un muro donde el misterio, la sorpresa, la novedad de Dios no les cabe.

No es razonable el amor de Dios. 

No es razonable su Hijo se haya hecho hombre.

No es razonable que ame tanto a los hombres, que les entregue a su único Hijo.

No es razonable que el Hijo de Dios termine elevado en una cruz.

Y no es razonable que, a pesar e todo, les perdone.

    En el fondo, tiene miedo a pisar terrenos desconocidos, que no controla, no tiene ganas de atravesar sus tinieblas y se escuda con sus razonamientos... Este visitante nocturno cree que lo sabe todo sobre Dios, lo tiene “etiquetado”. Está convencido de que con sus rezos, sus prácticas religiosas, con cumplir la Ley y todos sus mandamientos, ya está todo hecho. Es lo que aprendió desde pequeño. Y por eso se ha estancado. Le falta dejarse llevar por el Espíritu, por el amor, por la novedad de Dios, que hace siempre nuevas todas las cosas, y dejarse de tantas leyes y cumplimientos.

 

   •  - Nicodemo, Nicodemo, no te escondas. Yo estoy lleno del Espíritu del Señor, 

que es todo luz, y tengo que denunciar a Israel sus errores, todas sus deformaciones, todos sus prejuicios, todas sus culpas.

    El Espíritu me empuja a estar cerca de los pobres, de los esclavos, de los prisioneros, de los ciegos, de los enfermos... Me empuja a crear fraternidad, acoger, amar. He venido para traer la fraternidad y la amistad del Padre para ti, Nicodemo, para nuestro pueblo, para los hombres de todas las naciones...

    Le oigo murmurar: “¿Cómo puede ser eso?”. Sigue encerrado en sus seguridades, parece incapaz de abrirse a la verdad, de mirarse sinceramente, de reconocer que está buscando, que siente dentro un vacío.

    • - No te extrañes de que te haya dicho que tenéis que nacer de nuevo. Que tenéis que renovar totalmente el corazón, las ideas, el estilo de vida, vuestra relación con Dios. ¿No recuerdas lo que decía el profeta Ezequiel: 

«Os rociaré con agua pura y seréis purificados, 

os daré un corazón nuevo, pondré en vosotros un espíritu nuevo?»

Necesitas comprender que Dios es rico en misericordia y que quiere levantar y sacar al hombre de sus pecados, de sus violencias, de su empeño por marginar a otros hombres, de creer que se puede manejar a Dios. Que Dios no quiere otra cosa que la vida eterna para todos, que no quiere juzgar, sino salvar. Sólo quienes se empeñen en hacer las obras de las tinieblas, rechazando mis palabras y a mí mismo... quedan condenados. Porque el poder del amor es muy grande, infinito... Pero nada puede con quien se cierra al Amor. 

Por eso te digo que nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del Agua y del Espíritu.

¿Es que no oyes la voz del Espíritu que te sopla dentro, como el día de la creación sopló sobre Adán?

¡Claro que oyes su voz!, pero no sabes de dónde viene ni adónde va, y a ti te cuesta dejarte llevar, fiarte, abrirte a lo nuevo. No pareces un «hijo de Abraham», el peregrino de Dios. La amistad de Dios te rodea y ahora te está esperando a ti en medio de tu noche. Y quien te habla es testigo de ello.

Y Pero Nicodemo sigue repitiéndose “¿cómo puede ser?”

Y se aleja a toda prisa, cada vez más envuelto en sus preguntas y sus dudas. Le grito a sus espaldas, mientras se marcha, 

que tanto ha amado Dios al mundo que envió a su Hijo para salvarlo... 

Pero ya estaba lejos y creo que no me habrá oído. Le veo alejarse, pero queda su voz, y sus mil preguntas vacías,  que otras voces repetirán durante siglos:“¿cómo puede ser? ¿cómo puede ser?”.

Yo sé que acabará abriéndose a la luz. Perderá sus miedos y me defenderá ante los Sumos Sacerdotes y pagará de su bolsillo una tumba para mi entierro.

    •  Rezo por ti al Padre, Nicodemo, rezo por todos vosotros, hombres justos,  pero perdidos entre tantas preguntas, pidiendo que os quite el miedo a renacer, que os dé ojos de niño para comenzar de nuevo  y que os dejéis sorprender por la ternura de Dios...

Porque el que realiza la verdad se acerca a la luz,  para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf a partir de un texto de S. Jacomuzzi

Imagen de José María Morillo