Friday, May 3, 2019

La Vida Contemplativa y la renovación del Papa Francisco

La Vida Contemplativa y la renovación del Papa Francisco

Tras mucho tiempo anunciándolo, por fin se ha hecho realidad la Constitución apostólica Vultum Dei quaerere. Y como siempre pasa, se esperaba con tantas ganas que de entrada podría parecer un documento bastante liviano y tan general que nos deja a la espera de concreciones e instrucciones que lo desarrollen con mayor amplitud.
Sin embargo, una vez que se lee con detenimiento nos encontramos con un texto que sitúa la vida contemplativa en su lugar en la Iglesia y en el mundo.
De entrada, lo importante y que da un papel dentro de la Iglesia a la vida contemplativa, no es la clausura, sino la “búsqueda del rostro de Dios”. La principal diferencia con los anteriores documentos que hablaban de las monjas, remarcando que lo importante era la clausura, se recupera el auténtico sentido de la vida contemplativa.
A partir de aquí, elementos muy interesantes como el señalar que la vida contemplativa debe ser un faro para nuestro mundo, no solo para la Iglesia sino para el mundo que busca sin mirar. Su entrega a Dios por las hermanas no las lleva a olvidar la realidad y sufrimiento de los hombres y mujeres de nuestro mundo. Por ello, la insistencia tanto en la parte introductoria como en la dispositiva sobre la necesidad de compartir los momentos de oración importantes, como son la Eucaristía, la adoración ante el Santísimo, con el pueblo para mostrar esa búsqueda, ese encuentro con Cristo.
Pero sorprende más, la imperiosa necesidad e insistencia de que las monjas en su monasterio trabajen, como signo de compartir con los más pobres el que haya que trabajar para poder vivir.
Muy importante, la necesidad de las hermanas dedicadas a la formación para que se formen, se necesitan hermanas preparadas. Porque la escasez de vocaciones no puede hacer que el discernimiento vocacional y espiritual se olvide y todas las jóvenes que llamen a la puerta de los monasterios se les permita ingresar sin un acompañamiento realizado por las hermanas en el cual descubran la grandeza de la vida contemplativa en un carisma concreto. 
De ese modo también se insiste que el discernimiento debe ser realizado por cada monasterio o las hermanas encargadas por la Federación dentro de un mismo carisma, pero evitar que el discernimiento lo hagan personas (sacerdotes, consagrados, catequistas) que no forma parte de la vida del monasterio ni entienden lo que es la vida contemplativa. La llamada primera es de Dios y el acompañamiento de las hermanas.
Fruto de la escasez de vocaciones y en la necesidad de ser testimonio, la insistencia de evitar el buscar vocaciones de otros países con el único fin de mantener monasterios, es una problemática que se debe atajar y que el Santo Padre corta de raíz.
Un nuevo gran elemento que aporta el documento, es la necesidad de la federación de los monasterios. Las federaciones deben ser una herramienta para salvar la autonomía, la necesidad de una formación conjunta, la valoración de monasterios con un número exiguo  de hermanas y mayores en edad que ya no dan testimonio de lo que debe ser la vida contemplativa los cuales gracias a las federaciones pueden revitalizarse o cerrarse, si no hay más remedio.
En definitiva no es un documento cerrado sino todo lo contrario es un documento abierto a la reflexión de cada monasterio, que a partir de ahora debe tomar una determinación concreta hacia donde caminar en los elementos esenciales de la vida contemplativa que marca el Papa Francisco, y con la aprobación de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica deberán hacer realidad en instrucciones o reglamentos posteriores, que lleve a la modificación de los estatutos y reglamentos de los monasterios.
Como posible pega y que también es un valor positivo es que la parte dispositiva del documento, desde el derecho canónico, puede ser considerada como demasiado general y en derecho las cosas tan abiertas pueden llevar a confusión en su interpretación.

Por ello se hace necesario que las comunidades monásticas se pongan a la tarea que les indica el Papa Francisco y lleven a cambio la renovación de la Vida Contemplativa desde esa búsqueda del rostro de Dios, siempre en la Iglesia y sin olvidar el mundo, pero sin perder la centralidad de una vida dedicada a la oración en el encuentro con el Resucitado

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“Creo en la Iglesia ....apostólica” Catecismo de la Iglesia Católica - 3/5/2019

“Creo en la Iglesia ....apostólica”


Viernes, 3 De Mayo
San Felipe y Santiago, apóstoles, Fiesta
Calendario ordinario - 
EDD noreply@evzo.orgVer el comentario abajo

Santiago Apóstol , San Higinio Más...

Carta I de San Pablo a los Corintios 15,1-8.
Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
Se apareció a Pedro y después a los Doce.
Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol

Evangelio según San Juan 14,6-14.
Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle
Catecismo de la Iglesia Católica
§ 858-860

“Creo en la Iglesia ....apostólica”
    Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, “llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3,13-14). Desde entonces, serán sus “enviados” (es lo que significa la palabra griega 'apostoloi'). En ellos continúa su propia misión: “Como el Padre me envió, también yo os envío.” (Jn 20,21; cf 13, 20; 17,18). Por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe”, dice a los doce. (Mt 10,40)
Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como “el Hijo no puede hacer nada por su cuenta” (Jn 5,19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin El (cf Jn 25,5) de quien reciben el encargo de la misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados por Dios como “ministros de una nueva alianza” (2 Cor 3,5), “ministros de Dios” (2 Cor 6,4), “embajadores de Cristo” (2Cor 5,20), “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4,1).
En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf Mt 28,20). “Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir...sucesores” (Vaticano II: LG 20).
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Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
Se apareció a Pedro y después a los Doce.
Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Salmo 19(18),2-3.4-5.
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol

Evangelio según San Juan 14,6-14.
Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Catecismo de la Iglesia Católica
§ 858-860

“Creo en la Iglesia ....apostólica”
    Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, “llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3,13-14). Desde entonces, serán sus “enviados” (es lo que significa la palabra griega 'apostoloi'). En ellos continúa su propia misión: “Como el Padre me envió, también yo os envío.” (Jn 20,21; cf 13, 20; 17,18). Por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe”, dice a los doce. (Mt 10,40)
Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como “el Hijo no puede hacer nada por su cuenta” (Jn 5,19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin El (cf Jn 25,5) de quien reciben el encargo de la misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados por Dios como “ministros de una nueva alianza” (2 Cor 3,5), “ministros de Dios” (2 Cor 6,4), “embajadores de Cristo” (2Cor 5,20), “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4,1).
En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf Mt 28,20). “Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir...sucesores” (Vaticano II: LG 20).
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Thursday, May 2, 2019

Ajarei Mot (Levítico 16-18) 8/4/2014 | por Rav Elisha Coffman - AishLatino.com

Ajarei Mot (Levítico 16-18)


El apego a la bajeza
Enseñanzas sobre crecimiento personal basadas en la parashá de la semana.

En muchas ocasiones, los comentaristas explican los versículos de la Torá de maneras distintas. En esos casos, la traducción a otros idiomas variará acorde a la diferencia en la que explicaron los versículos.
El versículo en Vayikrá 18:3 es un buen ejemplo de esto. Normalmente, la manera en la cual se traduce este versículo sigue a Rashí.
Como lo que se hace en la tierra de Egipto donde se establecieron en ella, no lo hagan; y no hagan lo que hacen en la tierra de Canaán a la que los traigo…” (Vayikrá 18:3).
Rashí explica lo corruptas que eran sus prácticas y el cuidado de no seguir su ejemplo: “Este versículo nos enseña que los actos de los egipcios y de los cananeos eran más corruptos que los de los otros pueblos y que los egipcios eran los más corruptos de todos”.
Otro comentarista, el Kli Yakar, lo explica de manera distinta: “Lo que hicieron en Egipto, no lo hagan: [el hecho de que] se establecieron en ella…”. La diferencia entre ambas explicaciones es enorme: para Rashí, uno no debe hacer lo que hacían los habitantes de Egipto cuando el pueblo judío estaba allí. Para el Kli Yakar, no debemos hacer lo que nosotros mismos hicimos en la tierra de Egipto.
Acorde al Kli Yakar, ¿qué fue lo que hicimos? Nos establecimos allí. Es cierto que fue por Providencia Divina que el pueblo judío llegó a Egipto, pero no debimos establecernos allí. El Kli Yakar cita varios versículos que muestran que ellos deseaban quedarse en Egipto y deseaban también regresar allí después de que salieron1. Pero no sólo eso: el Kli Yakar agrega que no querían salir porque deseaban hacer lo que los egipcios hacían y por eso quisieron quedarse y establecerse allí.
¿Qué tenía de especial Egipto que deseaban quedarse y establecerse allí? Egipto es llamado Ervat haaretz2, literalmente la “desnudez de la tierra” y se caracterizaban por su gran inmoralidad.
Aunque el pueblo judío no cometía esos pecados de inmoralidad, quería seguir en Egipto y convivir con los egipcios que sí los cometían. Vemos de aquí un fenómeno interesante: hay personas que prefieren la esclavitud a la libertad, con tal de seguir cerca de personas bajas. La razón es porque en su corazón sí desearían hacer estas cosas, aunque en la práctica no las hagan y nuestros sabios lo dicen muy claramente: al esclavo le satisface vivir una vida libre de obligaciones y responsabilidades3.
Puede ser que nosotros estemos en un camino de crecimiento espiritual, pero de todas maneras no nos atrevemos a separarnos de personas moralmente bajas4. En esos casos, debemos preguntarnos: ¿por qué sigo buscándolos? ¿Por qué continúo conviviendo con ellos? La respuesta, quizás, es porque hay aspectos de su manera moralmente laxa de vivir que todavía me atraen y que me gustaría hacer, aunque en la práctica no me atreva a hacerlos.

1 Entre otros, Shemot 16:3 y Bamidbar 14:4.
Bereshit 42:9.
Guitín 13a.
4 Por supuesto no nos referimos a familiares cercanos con quienes debemos convivir, respetar e intentar influenciar positivamente de una manera inteligente y sutil.

REF: https://www.aishlatino.com/tp/s/la-personalidad-humana/El-apego-a-la-bajeza.html




7 pasos previos a la teshuvá Ajarei Mot (Levítico 16-18) 3/5/2017 por Rav Noaj Weinberg zt"l7

7 pasos previos a la teshuvá

Ajarei Mot (Levítico 16-18)


7 pasos previos a la teshuvá
Enseñanzas de la parashá de Rav Nóaj Weinberg.

Porque en este día (Iom Kipur) se hará expiación para limpiarlos. De todos sus pecados, ante Hashem, serán limpiados” (Vaikrá 16:30).
Cuando se realiza correctamente, la teshuvá (arrepentimiento) es muy poderosa; deja tu pasado en blanco y reestablece tu relación con Dios. Como dice el Rambam: “Un báal teshuvá no debería considerarse distante del nivel de los rectos por los errores y transgresiones que cometió. Eso no es cierto. Es amado y deseado ante el Creador como si nunca hubiera transgredido” (Hiljot Teshuvá 7:4).
Hashem se relaciona con la persona como si nunca hubiera transgredido. Su pecado es eliminado de su pasado. ¿Cómo podemos lograr un cambio tan increíble? Todos hemos experimentado una jaratá, ‘arrepentimiento real’, y lo primero que hacemos después es cometer el mismo error, y quedamos varados en el mismo camino de antes. ¿Cómo alcanzamos la teshuvá real y duradera?
El Jovot Halevavot nos enseña el método, delineando siete pasos que deben tomarse antes de hacer teshuvá (ver Jovot HalevavotSháar Hateshuvá, Cap. 3). Antes de llegar a los cuatro pasos de teshuvá, que son 1) dejar de transgredir, 2) arrepentirse, 3) vidui (confesión) y 4) decidir no volver a cometer el pecado, debes implementar estos siete pasos cruciales para asegurar que el cambio sea duradero.
Paso 1: enfócate en el momento específico en que transgrediste.
Ilustremos con una transgresión que todos cometemos a menudo: bitul Torá, desperdiciar tiempo que podría haberse utilizado para estudiar Torá. Piensa en todo el tiempo que desperdicias cada día, y cuánto suma eso por semana, por mes. ¡Es sorprendente! Pero, para hacer teshuvá por esta mala acción, debes ser muy específico. Pensar en todo el tiempo que desperdiciaste es demasiado general, y demasiado abrumador. No significará nada. Enfócate en un momento concreto, en el que te quedaste hablando tonterías con un amigo, matando el tiempo. Estabas hablando con Rubén mientras tu jabrutate esperaba; tomaste esos cinco minutos y los destruiste.
Ahora, enfócate en esos cinco minutos en particular de bitul Torá.
Paso 2: reconoce que lo que hiciste fue 100% equivocado.
Si no dejas de racionalizar y comienzas a ver las cosas cómo son, no tienes ninguna oportunidad de cambiar. Bitul Torá es un pecado terrible. ¡Es desperdiciar la vida! Estás renunciando y, en el fondo, suicidándote en cuotas. Es una profanación de la vida misma. No lo atenúes. Transgrediste. Ahora, enfréntalo. Y, lo que es peor, sabías lo que hacías mientras transgredías. Lo hiciste bemezid, ‘a propósito’. No sólo eso, sino que también fuiste rebelde. En el fondo, te dijiste a ti mismo: “No me importa. Tengo que desperdiciar un poco de tiempo. ¿Qué espera Hashem de mí?”.
Tienes que sentir la gravedad de la transgresión. Si no lo haces, no puedes hacer teshuvá.
Paso 3: reconoce que serás castigado por esa transgresión.
Después de aceptar que cometiste un error, enfócate en el hecho de que vas a ser castigado por desperdiciar esos cinco minutos. Tu estadía en el Gueinom acaba de extenderse.
Toda transgresión tiene consecuencias. Enfrenta la realidad: vas a ser castigado por eso.
Paso 4: el castigo está viniendo
El Jovot Halevavot lo lleva un paso más allá: date cuenta de que el castigo está en camino. La bala fue disparada. No hay escapatoria. El misil dejó su cañón y viene hacia ti. No tienes manera de evitarlo. El castigo no queda en suspenso para ser decidido en el futuro, ¡ya está en camino!
Siente esa realidad. No puedes escaparte.
Paso 5: la única forma de escapar al castigo es haciendo teshuvá
Advierte que hay una sola manera para salvarte del castigo: hacer teshuvá. Desperdiciaste tiempo, esos momentos están irremediablemente desperdiciados, pero Hashem, con Su bondad, te da una solución milagrosa. Puedes devolverle vida a esos momentos que mataste. ¡Huau! La teshuvá crea perdón, elimina el pecado y puede increíblemente convertir una transgresión en una mitzvá. Siente la realidad de este jésed asombroso.
Paso 6: realiza un análisis costo/beneficio de la transgresión
El Jovot Halevavot explica que, para hacer teshuvá, es necesario entender por qué transgrediste. ¿Por qué desperdiciaste el tiempo? ¿Qué te prometió el iétzer hará que te hizo tropezar? Quizás te estaba diciendo: “Desperdicia esos cinco minutos sin hacer absolutamente nada, salte de la vida por unos minutos, para volver al ruedo con energías renovadas. ¡Deja de estudiar y busca ese café que tanto necesitas para poder sentarte a estudiar!”.
El iétzer hará es un experto en seducción, prometiendo todo tipo de dudosos beneficios. Pero, si pausas por un segundo, verás que es un mentiroso. ¿Cómo el hecho de hablar tonterías durante cinco minutos puede ayudarte a lograr lo que no has logrado nunca antes?
¿Qué creíste que lograrías escuchando al iétzer hará? Te estaba ofreciendo confort, un espacio en el día donde no hay dolor, esfuerzo ni preocupaciones, sólo un ciego confort.
Después de clarificar los beneficios ofrecidos, considera lo que te cuesta. Contrasta lo que ganaste con lo que perdiste. Ese bitul Torá te dificultó el estudio. Te saliste del momento, ahora debes luchar para volver al mismo. Entonces, en realidad, en el largo plazo dificultaste tu situación. Pero, peor que eso, lo que perdiste fue tu autoestima. Vivir como un zombi, incluso por unos minutos, disminuye tu respeto por ti mismo. Estás desperdiciando tu potencial, y lo sabes.
Ahora, piensa en lo que hubieras perdido si no hubieras desperdiciado esos cinco minutos. Una ilusión de placer. ¿Y qué hubieras ganado si no hubieras escuchado a tu iétzer hará y desperdiciado el tiempo? Respeto por ti mismo. El placer de utilizar tu libre albedrío y conectarte eternamente con lo infinito a través de la Torá. Hubieras recargado tus energías al tener una vida con sentido y conectarte a la sabiduría de la Torá de Hashem.
Paso 7: acepta el dolor de cambiar tus hábitos
Ahora tienes la claridad que necesitas para tomar la decisión concreta de cambiar. Ahora sabes que vale la pena. La próxima vez que tengas ganas de perder el tiempo, lucha en contra de ese deseo. Ahora estás preparado para pararte frente a Hashem y decir: “Ana Hashem, jatati, aviti, pashati, cometí un error. Sé que fue equivocado. Fui rebelde. Desperdicié cinco minutos, y mucho más. Lo lamento, fui muy estúpido. Por favor, perdóname. Y nunca lo volveré a hacer, si, por favor, me ayudas”.
Utilizando estos siete pasos puedes transformar tu Iom Kipur en una oportunidad real para hacer cambios duraderos.



La dignidad humana frente a las «leyes de la naturaleza

Los obispos franceses defienden la ley natural, la dignidad humana frente a las «leyes de la naturaleza»

NO SON LO MISMO

Los obispos franceses defienden la ley natural, la dignidad humana frente a las «leyes de la naturaleza»

Los obispos de Francia han publicado un nuevo documento que ofrece un resumen de las enseñanzas de la Iglesia sobre la dignidad de la naturaleza humana y la importancia de la ley natural en la sociedad.
(CH/InfoCatólica) El documento titulado «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Elementos de la antropología católica»fue publicado el 23 de abril por la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Francesa. Está pensado para servir de marco a la discusión sobre las enseñanzas morales de la Iglesia y cómo se deberían aplicar a un sector más amplio de la sociedad.
En el prólogo del texto, el arzobispo de París, Michel Aupetit, dijo que la voz de la Iglesia y su sabiduría son esenciales para preservar la dignidad humana en la sociedad.
«A aquéllos que la ven desde fuera, la Iglesia en el mundo occidental parece una institución anticuada y sacudida por los escándalos», dijo Aupetit, mientras que nos advierte contra el 'mito del progreso' en la sociedad occidental «que se invoca sin saber exactamente a dónde conduce».
«Pero la Iglesia es hermosa, en la cara de sus santos, en el inmenso manto de ternura que extiende sobre el mundo, especialmente sobre los hombres más abandonados. Es la experta en humanidad porque su fe se basa en la alianza de Dios con su pueblo, consumada con la encarnación de Cristo y la salvación en la cruz, abierta a hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación».
El obispo de Blois, Jean-Pierre Batut, dijo, cuando se publicó el documento, que la discusión moral ha sido distorsionada por el relativismo, y que sin una comprensión de la común dignidad del género humano es imposible presentar las enseñanzas de la Iglesia en su plenitud.
«Hay una gran necesidad hoy, no de una discusión moral, sino de una que sea antropológica», dijo Batut.
El obispo, que escribió el epílogo del documento, dijo que la crisis espiritual de Francia, que se refleja en el declive de la asistencia a Misa y de las vocaciones al sacerdocio, tiene su raíz en la crisis «antropológica y de civilización» producida por la pérdida de la comprensión de la ley natural.
La ley natural debe ser entendida como el marco moral para toda la humanidad, escribieron los obispos, y no debe ser confundida con la «ley de la naturaleza» que colocaría al hombre al mismo nivel que los animales.
«Desde el punto de vista de los seres humanos, no hay necesidad de aprender si la monogamia o la homosexualidad existen entre los animales. Estos no entienden ni siquiera la prohibición del incesto», escribieron los obispos.
Chad Pecknold, profesor asociado de teología sistemática en la Universidad católica de América, dijo a la CNA que el concepto de ley natural es esencial para la dignidad humana.
«Los obispos franceses tienen razón cuando dicen que nuestras disputas morales necesitan cimentarse en premisas compartidas sobre la naturaleza humana», dijo Pecknold. «Necesitamos empezar con la comprensión del ser humano como criatura racional, relacional y religiosa hecha para la felicidad».
Pecknold también afirmó que los obispos franceses hacían bien evitando ser empujados hacia «discusiones moralizantes» sobre la naturaleza humana que, dijo, están «a menudo enraizadas en concepciones reduccionistas y materialistas del ser humano».
Los obispos franceses escribieron que la «ley natural es la ley de la naturaleza humana, que explica qué es lo que los seres humanos deben correctamente hacer para alcanzar la felicidad».
Esto, dijo Pecknold, era la distinción crucial que hay que hacer, ya que la verdadera felicidad viene de la libre elección de perseguir el bien a imitación de Dios.
«Si queremos proponer una verdadera comprensión de la ley natural como norma de la razón para el bien común y el florecimiento de los pueblos, tenemos trabajo que hacer para ayudar a nuestro prójimo a comprender la realidad de la persona humana creada a imagen de Dios para una felicidad mejor que la que proporciona el placer físico».
Traducido por Ana María Rodríguez 

Wednesday, May 1, 2019

“En las pruebas no estamos solos, Dios vela con nosotros” - Renato Martinez - Ciudad Vaticano

Catequesis del Papa: “En las pruebas no estamos solos, Dios vela con nosotros”

«No nos dejes caer en la tentación», la penúltima invocación de la oración del Padre Nuestro, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 1 de mayo de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“Queridos hermanos y hermanas: hoy reflexionamos sobre la penúltima invocación de la oración del padrenuestro que dice: «No nos dejes caer en la tentación». Esta petición se encuentra en el centro del drama entre nuestra libertad y las insidias del maligno. Es una frase difícil de traducir en las lenguas modernas, pero está claro que Dios no es el que nos tienta, como si Él fuera el que busca hacernos caer en el momento de la prueba”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de mayo de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

Nuestra libertad y las insidias del maligno

En su catequesis, el Santo Padre recordó que el Padre Nuestro comienza de manera serena: nos hace desear que el gran plan de Dios se cumpla entre nosotros. Luego mira a la vida y nos pregunta qué necesitamos cada día: el "pan cotidiano". Luego la oración se dirige a nuestras relaciones interpersonales, a menudo contaminadas por el egoísmo: pedimos perdón y nos comprometemos a darlo. Pero es con esta penúltima invocación – precisó el Pontífice – que nuestro diálogo con el Padre celestial entra, por así decirlo, en el corazón del drama, es decir, en el terreno de la confrontación entre nuestra libertad y las insidias del maligno.
“Cuando el mal aparece en la vida del hombre, Dios lucha a su lado, para que pueda ser liberado. Un Dios que siempre combate con nosotros, no contra nosotros. Es en este sentido que nosotros rezamos el Padre Nuestro”

Dios no es el protagonista de las tentaciones

Antes de proseguir su explicación de la penúltima invocación del Padre Nuestro, el Papa Francisco precisó que, la expresión griega original contenida en los Evangelios es difícil de interpretar con precisión, y todas las traducciones modernas no son tan exactas. “Sin embargo – subrayó el Pontífice – podemos converger de manera unánime en un elemento: sea cual sea la forma en que entendamos el texto, debemos excluir que Dios sea el protagonista de las tentaciones que se presentan en el camino del hombre. Como si Dios estuviera al acecho para poner insidias y trampas para sus hijos”. Una interpretación de este tipo – agregó el Papa – contrasta en primer lugar con el texto mismo, y está lejos de la imagen de Dios que Jesús nos reveló. No lo olvidemos, el Padre Nuestro comienza con “Padre”. Y un padre no pone trampas a sus hijos. “Los cristianos no tienen nada que ver con un Dios envidioso, en competencia con el hombre, o que disfruta poniéndolo a prueba. Y estas son las imágenes de muchas divinidades paganas”.
“Leemos en la Carta del Apóstol Santiago: Nadie, cuando es tentado, debe decir: ‘Yo soy tentado por Dios’; porque Dios no puede ser tentado al mal y no tienta a nadie. (1,13). En todo caso, es todo lo contrario: el Padre no es el autor del mal, ningún hijo que pide un pez recibe una serpiente (cf. Lc 11, 11)”

En la prueba y tentación, Dios vela junto a nosotros

“También Jesús vivió momentos de prueba y tentación, pero supo vencerlos – explicó el Santo Padre hablando en nuestro idioma – se impuso al demonio durante las tentaciones en el desierto, y cuando experimentó la desolación más absoluta en el huerto de Getsemaní, dio testimonio de que confiaba en su Padre Dios. En aquel instante previo a su Pasión, cuando sentía un gran abandono, pidió a sus discípulos que velasen y orasen con Él, pero ellos no fueron capaces de hacerlo. Sin embargo, cuando nosotros somos probados y tentados por el maligno, Él vela y está junto a nosotros. De este modo, sabemos que no estamos solos en el momento de prueba y dificultad, sino que estamos recorriendo, junto a Jesús, el camino que el bendijo con su presencia salvadora”.
“Es nuestro consuelo en la hora de la prueba: saber que ese valle, desde que Jesús lo atravesó, ya no está desolado, sino que es bendecido por la presencia del Hijo de Dios. Él nunca nos abandonará”

¡Quédate aquí y vigila conmigo!

Es en ese tiempo de la prueba suprema, precisó el Santo Padre, que Dios no nos deja solos. Cuando Jesús se retira a orar en Getsemaní, su corazón es invadido por una angustia indecible, y experimenta la soledad y el abandono. La prueba es tan lacerante que algo inesperado sucede. Jesús nunca pide amor para sí mismo, pero esa noche sintió su alma triste hasta la muerte, y entonces pide la cercanía de sus amigos: "¡Quédate aquí y vigila conmigo! “En el tiempo de agonía – subrayó el Pontífice – Dios pide al hombre que no lo abandone, y en cambio el hombre duerme. En el tiempo en que el hombre conoce su prueba, Dios en cambio vela. Esa noche de dolor y lucha es el último sello de la Encarnación: Dios viene a visitarnos en nuestras profundidades y en los dramas que llenan la historia”.
“Oh Dios, aleja de nosotros el tiempo de la prueba y de la tentación. Pero cuando llegue este tiempo para nosotros, muéstranos que no estamos solos, que Cristo ya ha asumido el peso de esa cruz, y nos llama a llevarla con Él, abandonándonos confiados al amor del Padre”

Que el Señor que aleje de nosotros todo tipo de tentación

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica, en modo particular a los sacerdotes de la Diócesis de Cartagena, acompañados por su Obispo, Mons. José Manuel Lorca Planes. “Pidamos al Señor que aleje de nosotros todo tipo de tentación y que sepamos percibir su presencia a nuestro lado en todo momento de nuestra vida. Dios siempre nos acompaña y hace más ligero el peso de nuestra cruz”.