Monday, March 2, 2020

Volverse viral: el Coronavirus en un mundo polarizado 2/3/2020 | por Rav Efrem Goldberg

Volverse viral: el Coronavirus en un mundo polarizado

Volverse viral: el Coronavirus en un mundo polarizado
Nos guste o no, todos estamos interconectados.

El Coronavirus se propagó por China, Medio Oriente y Europa; hay personas infectadas en los Estados Unidos, América Latina y cada vez en más lugares. Ya se reportaron miles de muertes. El ministerio de salud de Israel urgió a sus ciudadanos a reconsiderar los viajes no esenciales al exterior debido al temor por la propagación de esta enfermedad potencialmente mortal.
Uno de los principales encargados de los centros de control y prevención de las enfermedades en los Estados Unidos advirtió esta semana: “En definitiva, esperamos ver la propagación en este país. No es tanto una cuestión de si esto sucederá o no, sino más bien de cuándo ocurrirá exactamente y cuántas personas en este país sufrirán una enfermedad grave”. La agencia misma publicó en Twitter: “Llegó el momento de que los comercios, hospitales y comunidades de los Estados Unidos comiencen a prepararse para una posible difusión del COVID-19”.
De hecho, ahora es el momento para hacer todo lo posible para prepararnos y detener la propagación de esta enfermedad, pero también hay una lección importante que podemos aprender de lo que ocurre.
China y los estados Unidos no podrían estar más lejos, no solo geográficamente, sino también en lo que respecta a la vida familiar, los valores sociales y las costumbres religiosas. Uno es el modelo del capitalismo y el otro la personificación del comunismo. Por estas y otras razones, los ciudadanos norteamericanos y chinos se sienten muy diferentes, como si tuvieran muy poco en común. Sin embargo, el Coronavirus nos recuerda cuán interconectados estamos, cuánto impactamos los unos a los otros, y cuán importante es encontrar un plano común y trabajar juntos para el beneficio mutuo.
Considera cómo comenzó el Coronavirus y dónde estamos ahora. El 31 de diciembre las autoridades chinas reportaron a la Organización Mundial de la Salud un caso de neumonía con una causa desconocida en Wuhan, provincia de Hubei. El 3 de enero ya se habían reportado 44 casos similares. Dos meses más tarde, hay más de 80.000 personas diagnosticadas con la enfermedad en todo el mundo.
Algo que comenzó "muy lejos" nos amenaza "aquí mismo" e impactó la economía de todo el mundo, afecta las líneas de suministro, importación, exportación, fabricación, banca y más. No podemos ignorarla o quitarle importancia porque no comenzó aquí o no comenzó teniendo impacto sobre alguien con quien podamos relacionarnos. La humanidad —la población del mundo— es una. Todos estamos interconectados y nos vemos afectados por el comportamiento, las políticas y las precauciones de los demás, nos guste o no.
Si reconocemos aquello que tenemos en común y nos unimos para enfrentar esta enfermedad mortal, podemos aislarla, tratarla y eliminarla. Focalizados en nuestras diferencias, negamos nuestro destino común, no logramos cooperar ni comunicarnos, y puede llegar a crecer hasta adquirir proporciones de pandemia, estando todos bajo amenza.
En cierta forma, esta es la historia y el mensaje de la fiesta de Purim. El pueblo judío enfrento la extinción y el aniquilamiento cuando vivió con una actitud de “am mefuzar umeforad bein haamim", 'una nación dispersa y disgregada entre pueblos desconectados'. El pueblo judío encontró la redención y la seguridad sólo cuando siguieron la directiva de la Reina Ester: “lej kenot et kol haiehudim", 've y reúne a todos los judíos', conviértanse en uno y actúen de forma unificada.
Describimos a Dios como nuestro "Padre en el Cielo". ¿Qué padre se ve inclinado a intervenir e interceder en beneficio de sus hijos que no pueden llevarse bien entre ellos, que no cooperan ni muestran lealtad los unos a los otros? Por otro lado, cuando los hijos se unen y funcionan como una familia devota, los padres están dispuestos a hacer cualquier cosa que puedan para ayudarlos.
Cuando somos egoístas, narcisistas y nos preocupamos sólo por nuestro propio bienestar, entonces, corremos peligro. Pero cuando vemos que nuestro destino está entrelazado, cuando tu dolor me afecta y mis luchas son las tuyas, juntos podemos soportar y superar cualquier cosa.
No es una coincidencia que las mitzvot de Purim giren en torno a conectarse con los demás, estar al servicio de otros y tratar de aliviar su dolor. Entregamos Mishloaj Manot 'regalos de alimentos' para profundizar nuestras conexiones y lazos y distribuimos matanot laevionimm, 'regalos a los pobres' para sentir el dolor de aquellos menos privilegiados.
Cuando estamos unificados, unidos en nuestra historia y destino, focalizados en lo que tenemos en común en vez de mirar lo que nos divide, somos más grandes y más fuertes que la suma de nuestras partes. Somos tanto dignos como capaces de confrontar, perseverar y triunfar sobre cualquier desafío o amenaza que enfrentemos. Ese es el mensaje de Purim para los judíos y quizás ese sea el mensaje del Coronavirus para la humanidad.
El virus del odio nos recuerda que nuestros actos nunca son locales; ellos pueden tener implicancias cósmicas, para mal, pero también para bien. En 1963, el meteorólogo Edward Lorenz introdujo lo que él llamó el “efecto mariposa”. Él demostró que el aleteo de las alas de una mariposa en Australia puede provocar un tornado en Kansas, un monzón en Indonesia o un huracán en Boca Ratón. La tesis de Lorenz es parte de una gran teoría llamada 'Teoría del caos' que en esencia postula que los actos pequeños tienen grandes consecuencias. La Teoría del caos se aplica en matemáticas, microbiología, ciencias informáticas, economía, filosofía, física, política y muchos otros campos.
Rav Lord Jonathan Sacks aplicó la Teoría del caos en el ámbito espiritual. En su libro To Heal a Fractured World, él acuñó la frase “teoría del caos de la virtud”, demostrando cómo pequeños actos de bondad pueden tener consecuencias inconmensurables en el mundo. Si una persona en una zona aislada puede difundir algo que puede impactar a todo el mundo para mal, entonces, una persona, en cualquier lugar del mundo, puede infectar al mundo con bondad y positivismo.
Vivimos en un mundo cada vez más polarizado y en una época cada vez más partisana. Hay conflictos y tensiones entre países y hay divisiones y desacuerdos dentro de las naciones, de los pueblos, de las religiones y de las familias.
En esta atmósfera, el Coronavirus no sólo nos presenta un desafío, sino que puede enseñarnos algo. Si nos focalizamos en nuestras diferencias, no cooperamos ni nos unimos, como resultado nos veremos amenazados. Por otro lado, si encontramos un territorio común, podemos colaborar y eliminar una amenaza al unirnos.
Nunca subestimes el próximo acto virtuoso que puedas llegar a hacer. Sacude tus alas y eso puede cambiar a todo el mundo. Al comenzar el mes de adar y la cuenta regresiva hacia la celebración de Purim, esperemos y recemos que lo único que se vuelva viral sea un espíritu de cooperación, unidad y amor.


Cuarenta días para crecer en el amor de Dios y del prójimo - San Gregorio Magno (c. 540-604) papa y doctor de la Iglesia

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre los evangelios, n° 16, 5

Cuarenta días para crecer en el amor de Dios y del prójimo
        Empezamos hoy los santos cuarenta días de la cuaresma, y debemos examinar atentamente por qué esta abstinencia es observada durante cuarenta días. Moisés, para recibir la Ley una segunda vez, ayunó cuarenta días (Ex 34,28). Elías, en el desierto, se abstuvo de comer cuarenta días (1R 19,8). El Creador mismo de los hombres, viniendo entre los hombres, no tomó el menor alimento durante cuarenta días (Mt 4,2). Esforcémonos, nosotros también, en cuanto nos sea posible, de frenar nuestro cuerpo por la abstinencia en este tiempo de la cuaresma, a fin de llegar a ser, según las palabras de Pablo, "una hostia viva" (Rm 12,1). El hombre es una ofrenda a la vez viva e inmolada (cf Ap 5,6) cuando, sin dejar esta vida, hace morir en él los deseos de este mundo.
        Es la satisfacción de la carne la que nos provocó al pecado (Gn 3,6); que la carne mortificada nos devuelva el perdón. El autor de nuestra muerte, Adán, transgredió los preceptos de vida, comiendo la fruta prohibida del árbol. Hace falta pues, que nosotros, que perdimos las alegrías del Paraíso por causa de un alimento, nos esforcemos en reconquistarlas por la abstinencia.
        Pero quién se imagina que sólo la abstinencia nos baste. El Señor dice por la boca del profeta: "¿El ayuno que prefiero no consiste más bien en esto? Compartir tu pan con hambriento, recibir en tu casa a los pobres y los vagabundos, vestir al que ves sin ropa, y no despreciar a tu semejante" (Is 58,6-7). Este es el ayuno que Dios quiere: un ayuno realizado en el amor al prójimo e impregnado de bondad. Da pues a los otros, aquello de lo que tú te abstienes; así, tu penitencia corporal aliviará el bienestar corporal de tu prójimo, que está necesitado.

Thursday, February 27, 2020

Comienzos (8): Génesis 2 Por Julia Blum - febrero 20, 2020

Comienzos (8): Génesis 2

Y Él llamó
Por nuestro comentario de Génesis 1, sabemos que la palabra de Dios fue la parte central de todo el proceso creativo —y el verbo vayikrá (y Él llamó) lo refleja—. Dios dio nombre a todo lo que creó, y al hacer esto, lo llamó a existencia.
«Dios llamó a la luz Día y a la oscuridad la llamó Noche.[1]
Y Dios llamó al firmamento Cielo.[2]

Y Dios llamó al suelo seco Tierra, y al conjunto de las aguas Él lo llamó Mares».[3]
A la luz de esto, es importante notar que lo primero que Adám hace (no solo ordenado a hacer, sino realmente hacerlo), es dar nombres —vayikrá— a todos los animales:
«Y el hombre dio nombres (vayikrá) al ganado, a las aves del cielo y a todas las bestias del campo».[4]
¿Por qué eso es tan importante? Porque aquí podemos ver claramente la conexión entre estos dos relatos de la creación aparentemente contradictorios que discutimos previamente: Génesis Capítulo 1 y Capítulo 2. Sabemos que, mientras el hombre del Capítulo 1 es creado «en la propia imagen de Dios», en el Capítulo 2, las Escrituras no dicen nada referente a la creación del hombre a imagen de Dios o según su apariencia. Uno fácilmente puede pensar que aquí tenemos dos Adám diferentes —uno creado en el Capítulo 1 y otro creado en el Capítulo 2—. Por eso, este testimonio de la primera acción que Adám ejecuta en el Capítulo 2 es crucialmente importante. Sí, desde luego, lo primero que este Adám hizo fue repetir realmente la acción de Dios. Yo sugiero que podríamos ver esto como una prueba del hecho de que el Adám del Capítulo 2 todavía es el mismo Adám del Capítulo 1 —creado a Su imagen y según Su semejanza—. Una vez más, no hay dos historias diferentes y contradictorias, sino dos cuadros distintos de la misma historia y del mismo hombre, pero tomados desde ángulos completamente distintos.
¿Solo asistente?
Decidí empezar estas series porque me di cuenta cuántos detalles importantes se perdieron en la traducción, específicamente en estos primeros capítulos del Génesis. Aún así, estos capítulos son absolutamente cruciales; podemos aprender muchísimas cosas profundas sobre el plan de Dios y su diseño para nuestras vidas desde las palabras hebreas originales. En particular, las palabras que son usadas para describir la creación del hombre y de la mujer son muy importantes y enriquecedoras. Por ejemplo, en Génesis 2:20 leemos «pero para Adám no se encontró una ayudante apropiada». ¿Cuál es el significado de las palabras hebreas originales para la expresión «ayudante apropiada»?
Ya que casi todas las traducciones interpretan estas palabras como «ayudante apropiada», «ayudante conveniente» o «ayudante», tradicionalmente se ha entendido a la mujer como una asistente del hombre, algo así como una criatura de segunda clase. Muchas personas creen que Dios creó al hombre para algunos roles principales y algunas responsabilidades, y que después creó a la mujer para algunos roles secundarios, roles de asistencia. ¿Esto realmente es cierto?
La clave para la respuesta a esta pregunta se encuentra en las palabras del hebreo original עזר כְּנֶגְדּוֹ (ézer kenegdó). El significado básico de la palabra néged, es «opuesto»; así pues, «la ayudante», (ézer) se supone que debía ser  «opuesta» al hombre. Esta misma palabra, kenegdó, significa que la criatura que Dios creó para Adám no sería ni mayor ni menor —sino más bien sería igual, correspondiendo perfectamente con él—.
¿Puedes imaginarlo? El significado es muy  diferente de lo que a muchos de nosotros se nos ha enseñado. En estas palabras no solo encontramos el plan original del Creador para un hombre y una mujer, sino también para su unión. Dios diseñó un matrimonio para ser la unión en la cual esposo y esposa son iguales y se complementan el uno al otro: ézer kenegdó. Creo que, para muchos esposos y esposas, reconocer este diseño original del matrimonio debería ser revelador, e incluso saludable.
¿Desnudo o astuto?
Ahora estamos yendo hacia Génesis 3 —entrando a la historia más dramática de toda la Biblia, la historia de la Caída—. Pero, ¿dónde empieza esta historia? ¿Sabías que para un lector hebreo, el principio de la historia es diferente? La última oración del capítulo que hemos estado tratando hasta aquí, el Capítulo 2, nos dice que Adám Eva «estaban desnudos» y «no se avergonzaban». Entonces nos acercamos al Capítulo 3, la historia de la Caída y leemos que «la serpiente era más astuta que cualquier bestia del campo». Traducido, estos versículos no tienen nada en común, y no hay ninguna conexión entre Adám Eva estando desnudos y la serpiente siendo astuta. Sin embargo, es muy diferente cuando lo leemos en hebreo. «Desnudo» en hebreo es arúm (aquí tenemos el plural de la palabra «desnudo», ערומים arumím)  y la palabra «astuto» en hebreo es arúm en Génesis 3:1, así pues estas palabras vienen básicamente de la misma raíz. ¿Por qué?
Este es otro ejemplo más de la sorprendente profundidad del lenguaje hebreo. A primera vista, las conexiones entre estas palabras podrían ser extrañas e inesperadas, sin embargo, después de una seria contemplación, uno puede comprender cuán intensas y profundas son estas conexiones. Primero, uno puede preguntarse: ¿por qué la misma raíz significaría tanto desnudo como astuto? Pero moviéndose de un tronco (binyán) a otro, podemos descubrir la lógica interna oculta que conecta estas palabras: de «estar desnudo» a «desnudar, descubrir» —por lo tanto, «ser insolente, rencoroso, astuto»—.
Ahora comprendemos que lo primero que se menciona aquí no es desnudez física, sino espiritual —al estar fuera de la cobertura de Dios—. Según algunos comentaristas judíos, antes de que Adám y Eva pecaran, sus cuerpos estuvieron cubiertos con luz, porque el mismo Dios fue su cobertor. Hablaremos más adelante sobre esto cuando lleguemos al Capítulo 3. Los comentaristas dicen que cuando ellos pecaron, se situaron fuera de la protección de Dios y por eso tuvieron que usar vestiduras de pieles —mientras que la serpiente ya estaba fuera de la protección de Dios desde el inicio—.
Así pues, para un lector hebreo, la palabra «desnudos» (arumím) en Génesis 2:25 inmediatamente conecta la primera pareja con la naturaleza «astuta» (arúm) de la serpiente. La última oración del Capítulo 2 introduce la historia subsiguiente de la desobediencia humana —es como un puente, extremadamente importante y profundo, conectando un capítulo con otro en hebreo, pero desapareciendo en la traducción—.


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[1] Génesis 1:5.
[2] Génesis 1:8.
[3] Génesis 1:10.
[4] Génesis 2:20.
[5] Por el momento solo ofrecemos el curso WTP en inglés, mientras que el curso DHB existe tanto en español como en portugués.
Sinceramente,
Noa_hebrew
Julia Blum
Profesora Adjunta, Dept. de Estudios Bíblicos,
IsraelBiblicalStudies.com

Santo por Dentro y por Fuera - por Rav Shraga Simmons

Santo por Dentro y por Fuera

Trumá (Éxodo 25:1-27:19)

Santo por Dentro y por Fuera
La Parashá de esta semana es el sueño de todo arquitecto judío. Describe la construcción del Mishkán, el templo transportable que viajó con los judíos durante 40 años en el desierto (y por 500 años después de eso), hasta encontrar su hogar permanente en Jerusalem.
En el centro del Mishkán estaba el arca sagrada que contenía las tablas con los diez mandamientos. El arca era una caja cuadrada de madera. La Torá explica (Éxodo 25:11): "Debes cubrir la madera con oro puro por dentro y por fuera".
La necesidad de cubrir el exterior del arca con oro puro es comprensible: la pieza central del Mishkán tiene que ser ciertamente admirable y magistral. ¿Pero que necesidad hay de cubrir el interior con oro?
El Talmud (Yomá 72b) explica: La apariencia externa de una persona debe ser un delicado reflejo de su interior. En otras palabras, no seas un hipócrita.
Todos reconocemos rápidamente a alguien falso, puede mostrar una sonrisa, pero está listo para darte una puñalada por la espalda. Tristemente, la habilidad de discernir entre lo genuino y lo falso es parte de la vida. (Los niños resultan ser particularmente buenos para esto). Tal vez a eso se refería el Rey Salomón cuando dijo "Mejor la rabia de un amigo, que el beso de un enemigo". Por lo menos sabes qué cosa estás recibiendo.
Una de las maravillas del judaísmo es como el idioma hebreo revela las verdades de la vida. La palabra hebrea para cara – "panim" – es casi idéntica a la palabra hebrea para interior – "pinim" – esto nos enseña que nuestro rostro debe reflejar nuestro interior. (En contraste con el inglés, la palabra "face" – cara – tiene sus orígenes en "facade" que significa fachada, una apariencia engañosa).
Esta aversión a la hipocresía también se refleja en las leyes de cashrut. La única ley judía que todo el mundo conoce es que un judío no debe comer cerdo. Interesantemente, la Torá no dice en ninguna parte que comer cerdo es más grave que comer, por ejemplo, mariscos o un chocolate cubierto con hormigas. ¿Por qué entonces singularizamos esta prohibición en contra del cerdo?
La Torá nos dice (y los especialistas concuerdan) que el cerdo es el único animal del mundo que posee la condición externa para ser un animal casher (pezuña partida) pero no la condición interna (ser rumiante). El cerdo por lo tanto, representa todo lo que es casher por fuera, pero es sucio por dentro. El Talmud describe este tipo de hipocresía como una de las categorías de comportamiento que Dios detesta. Por esta razón, el cerdo es visto universalmente como algo prohibido para los judíos.
De vuelta a nuestra Parashá... ahora ha surgido una interesante pregunta: Si el arca está cubierta por dentro y por fuera, ¡¿Por qué debe ser hecha de madera?! ¿Por qué no hacer el arca de una sola pieza de oro sólido?
La respuesta es que adquirir pureza y sinceridad no es algo que ocurre necesariamente de la noche a la mañana. Como cualquier meta importante, se alcanza con constancia. La madera – orgánica y dinámica – representa esta idea.
El judaísmo no es todo o nada. La observancia de la Torá puede comenzar con el encendido de las velas de Shabat. O quizás estudiando la Parashá durante la semana. O quizás recitando el Shemá Israel antes de ir a dormir.
Imagina tropezar con una mina de oro. ¿Rechazarías el oro de esa mina específica solamente porque no puedes obtener el oro de todas las minas del mundo? Acá también, cada Mitzvá es una mina de oro. Por supuesto que debemos luchar para cumplirlas todas. Pero incluso si cumplimos sólo una, nuestras vidas se enriquecen para siempre.
Lo importante no es en que peldaño de la escalera estamos, sino en que dirección estamos yendo y cuantos peldaños hemos escalado. Crecer en Torá es lo mismo. Cualquier esfuerzo que hagas para acercarte al Todopoderoso, cualquier idea que aprendas – el impacto es acumulativo. Tal vez por eso la Torá compara a la persona con un árbol (Deuteronomio 20:19). Creciendo constante y firme, cada gota de agua cuenta.
El Talmud (Brajot 28a) dice que en la Yeshivá de Raban Gamliel, el prerrequisito de admisión era que el carácter interno de la persona tenía que coincidir con su apariencia. Raban Gamliel no aceptaba a cualquiera en su Yeshivá; él aceptaba sólo a los que eran honestos y sinceros.
El Talmud continúa: después de que Raban Gamliel dejo su posición como director de la Yeshivá, ellos instituyeron una política nueva donde cada estudiante – adecuado o no – podía ser admitido. Cientos de estudiantes se agruparon para inscribirse. En ese momento Raban Gamliel se deprimió y dijo: "¡Tal vez, ni Dios lo quiera, yo no he compartido la Torá con el pueblo judío!"
El Jidushei Harim (Europa, siglo 19) pregunta: ¿Qué estaba diciendo Raban Gamliel? ¡Por supuesto él sabía que su estricta política de admisión había hecho que algunas personas no pudieran estudiar en su Yeshivá! ¿Entonces por qué estaba tan sorprendido y deprimido?
La respuesta es que Raban Gamliel vio que después de un tiempo en la Yeshivá, ellos también se convirtieron en personas sinceras y honestas por el mérito de haber estudiado Torá. La Torá tiene el poder de transformar a una persona mediocre en una gran persona.
Algunos años atrás, yo estaba hablando a solas con un gran sabio de la Torá y le dije: "Rab, estoy tan agradecido por la oportunidad que he tenido de estudiar Torá. Sin ella, no se donde estaría".
El Rab me miró y me dijo, "Yo tampoco sé donde estaría".
Al comienzo de esta Parashá, Dios le ordena al pueblo judío "y que ellos construyan un Mishkán, para que yo pueda habitar entre ellos" (Éxodo 25:8). El Talmud señala que el verso debería leerse de la siguiente manera, "y que ellos construyan un Mishkán, para que yo pueda habitar en él". Entonces, ¿por qué dice "habitar entre ellos"?
La Torá nos esta explicando que el objetivo de construir un Mishkán no es solamente crear una casa para Dios, sino que santificar un lugar especial para Él entre las personas. Cada judío individualmente debe luchar por convertirse en un microcosmos del Mishkán: un refugio vivo de santidad.
Que seamos capaces de encontrar la fuerza y la inspiración necesaria para construir nuestro propio Mishkán. Y que esté hecho de madera fina, cubierto con oro puro, por dentro y por fuera.
Shabat Shalom,
Rav Shraga Simmons

Tuesday, February 25, 2020

Coronavirus: ¿cuál es la diferencia entre pandemia, epidemia y una infección endémica? BBC News Mundo

Coronavirus: ¿cuál es la diferencia entre pandemia, epidemia y una infección endémica?



 Redacción - BBC News Mundo,BBC News Mundo Hace 14 horas