Wednesday, August 19, 2020

Los 5 hábitos de las personas exitosas - por Sholomo Buxbaum 19-8-2020

 

Los 5 hábitos de las personas exitosas

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Los 5 hábitos de las personas exitosas

¿Qué es lo que hace que se destaquen los multimillonarios, los mejores artistas, los grandes atletas y otras personalidades destacadas?


¿Cuáles son los secretos de las personas más exitosas y con mejor rendimiento del planeta?

Las investigaciones revelan que no se trata de que tengan algún talento especial ni un don fuera de lo común. Lo que todos tienen en común son "hábitos exitosos", rutinas y rituales diarios con los que están férreamente comprometidos.

Todos estos hábitos también podemos encontrarlos en el judaísmo y cada persona puede aplicarlos para convertirse en la mejor versión de sí misma. Estos son los cinco más importantes:

1. Rutina matutina para el cuerpo y para el alma

El eslogan: "Conquista la mañana, conquista tu día" es la versión moderna de la primera frase del Código de la Ley Judía: "Levántate por la mañana como un león".

Antes de comenzar su trabajo del día, las personas exitosas dedican tiempo para cuidarse a sí mismos en cuerpo y espíritu. Esto por lo general incluye una rutina de ejercicios y alguna clase de actividad espiritual como plegaria, meditación, mindfulness, un diario de gratitud o planificar cómo sería un día ideal.

El énfasis en esta rutina matutina es paralelo al énfasis de la tradición judía respecto a que lo primero que se hace en la mañana es rezar. Además, mucho antes de que estuviera de moda hacer gimnasia, Maimónides enfatizó la importancia de la alimentación sana y del ejercicio diario.

2. Fijar un tiempo para expandir tu mente

Los estudios demuestran que sin importar cuán ocupadas estén, las personas exitosas dedican cada día una buena parte del tiempo a aprender algo nuevo, ya sea leyendo, tomando clases o escuchando un podcast. No es raro escuchar que los directores ejecutivos de las grandes compañías leen entre 3 y 5 horas diarias.

Desde la perspectiva judía, dedicar cada día tiempo para el estudio de la Torá forma parte de la vida incluso de las personas más ocupadas. Como dice en Pirkei Avot: "Fija un momento diario para la Torá". Si bien las áreas de estudio de Torá pueden varias desde una página diaria de Talmud a una sección de porción semanal de la Torá, ideas de desarrollo personal o misticismo, el tema común es que quienes santifican una parte del día para estudiar expanden y agudizan sus mentes.

3. Visualización

Tanto si se trata del atleta que visualiza cómo será su victoria, del empresario que visualiza cerrar un maravillo negocio o del artista que visualiza completar su proyecto creativo, los poderosos efectos de la mente para dar forma a la realidad es un fenómeno bien documentado. Tomarse un par de minutos para crear imágenes vívidas de cómo quieres que se vea determinado escenario puede cambiar en gran medida cómo se manifestará finalmente esa escena.

El poderoso efecto de la mente impacta también nuestro estado espiritual. El Talmud nos enseña una regla muy poderosa: "Nuestros pensamientos son considerados como actos". Los grandes comentaristas entienden que esto significa que nuestros pensamientos pueden impactar sobre nosotros con tanta fuerza como pueden hacerlo nuestros actos. Por esta razón, los grandes maestros del desarrollo personal les aconsejaban a sus estudiantes que luchaban con ciertos defectos de carácter, dedicar tiempo para visualizarse a sí mismos en una situación potencialmente peligrosa y superando el desafío. Sus visualizaciones impactaban sobre sus patrones de pensamiento y los ayudaban a tener éxito cuando el desafío se presentaba en la realidad.

4. Rodéate de personas positivas

"Sólo eres tan feliz/exitoso como las cinco personas con las que pasas la mayor parte de tu tiempo". La energía de quienes te rodean tiene un fuerte impacto. Su positividad se convierte en tu positividad. Su tendencia a tener grandes sueños lleva a la expansión de tus propios sueños. Su perspectiva positiva del mundo y de los demás también se transforma en nuestra perspectiva. Cuando ellos creen en ti y te alientan, eso se transforma en el ímpetu que te permite verte bajo una luz más positiva. Pero cuando estamos rodeados de las personas incorrectas, ocurre exactamente lo contrario.

Esta fue la intención del Rey David al comenzar el Libro de Los Salmos elogiando a quien no se "sienta en compañía de los burlones". No pases el tiempo con personas negativas, cínicas. Ellas sólo consumen tu energía y te deprimen.

5. Desconéctate

Las personas exitosas comprenden que ocasionalmente necesitan desconectarse del ataque de información. Ellas se aseguran de planificar momentos en los que pueden alejarse y simplemente "ser".

El Shabat es uno d ellos mayores regalos que recibió el pueblo judío. Durante 25 horas nos desconectamos, les damos a nuestras mentes la oportunidad de recargarse para poder entrar a la siguiente semana repletos de energía y creatividad. Esto también se puede practicar cada día durante períodos breves. El gran sabio Rabí Shimon dijo en Pirkei Avot (capítulo 1): "Toda mi vida crecí entre sabios de la Torá y no encontré que haya nada más saludable que estar en completo silencio".

Estos cinco hábitos sencillos son la clave para el éxito, el secreto de una vida judía vibrante y de la conexión espiritual. Son cinco hábitos que pueden incrementar nuestra felicidad, nuestra satisfacción y nuestra productividad.


Wednesday, August 12, 2020

�� ROSARIO MURILLO ANUNCIA QUE VACUNA RUSA SERÁ FABRICADA EN NICARAGUA

Responsabilidades interpersonales: Ama a tu prójimo como a ti mismo - Rav Dov Lev - 28-11-2019

 

Responsabilidades interpersonales: Ama a tu prójimo como a ti mismo

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Responsabilidades interpersonales: Ama a tu prójimo como a ti mismo

La regla de oro del judaísmo: Ama a tu prójimo como a ti mismo


Introducción

Algunos piensan erróneamente que la base del judaísmo son los rituales religiosos: la plegaria, kashrut, Shabat. Si bien estas cosas son vitales, el comportamiento de la persona con los demás ocupa quizás un lugar aún más importante (1).

Cuando el Talmud habla sobre las características judías, no lo hace en términos de la observancia ritual, sino que adopta un criterio humano: “Las personas (judías) poseen tres características: son misericordiosas, modestas y hacen actos de bondad” (2). Maimónides incluso llega a declarar que la crueldad es una razón para sospechar sobre el linaje judío de la persona (3).

Consideremos la confesión de “Al jet” que ocupa un lugar principal en el servicio de Iom Kipur. Esta confesión consiste primordialmente en transgresiones éticas-morales: falta de honestidad, engaño, calumnia y falta de bondad, y no transgresiones rituales.

Al enfatizar la prioridad Divina sobre los valores, el Talmud nos enseña que la primera pregunta que se le formulará a la persona cuando se presente para su juicio final es: “¿Fuiste honesto en tus negocios?” (4).

Una persona religiosa que es honesta en sus negocios y habla de forma placentera a los demás, los inspirará a profundizar su propio respecto y compromiso con la Torá (5). Esta es una gran santificación del Nombre Divino. En cambio, cuando una persona religiosa se comporta de forma poco honorable, eso se considera una profanación del Nombre Divino (Jilul Hashem), una transgresión de terrible magnitud espiritual (6).

Es interesante que los mayores enemigos de los judíos han reconocido que la ética es parte de nuestro legado. Adolf Hitler odiaba el mensaje judío de ayudar a los necesitados porque el mismo contradecía por completo lo que él deseaba que fuera el mundo. Como dijo Hitler:

“La Providencia ha ordenado que yo sea el mayor liberador de la humanidad. Estoy liberando al hombre de los límites de una inteligencia que se ha apoderado del poder, de la suciedad y la degradación de la automortificación, de una visión falsa llamada consciencia y moralidad… La consciencia es un invento judío; es un defecto al igual que la circuncisión” (7).

Ahora examinaremos algunas formas de maximizar nuestro comportamiento ético. Porque como dijo el Rey Salomón: “Debes hallar favor y entendimiento en los ojos de Dios y de la humanidad” (8).

Amor al prójimo

El Talmud cuenta que un no judío le dijo al gran sabio Hilel que estaba dispuesto a convertirse si le enseñaba toda la Torá mientras estaba parado sobre un solo pie. Hilel aceptó este extrañó pedido y le dijo: “No le hagas a tu amigo aquello que detestas que te hagan. Esa es toda la Torá, el resto es comentario. Ahora ve y estúdiala” (9).

Dios nos ordena: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (10). Pero esta parece ser una demanda absurda. ¿Acaso alguien realmente puede amar a los demás tanto como se ama a sí mismo? ¿Algo así es posible?

Todavía más, el Talmud dice que si viajas por el desierto y sólo hay agua para que sobreviva una persona, debes beberla tú y no darle de beber a otro (11). La Torá no espera que antepongamos la supervivencia de otro antes que la propia. De hecho, por lo general está prohibido hacerlo (12). Por lo tanto, debe haber otra forma de entender la mitzvá de “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

El verdadero significado de “ama a tu prójimo como a ti mismo” es ir más allá de tu mentalidad personal y apreciar de dónde vienen los demás. Entender las necesidades y las sensibilidades de personas con historias diferentes a las propias, y reconocer que en tal caso también tú hubieses tenido esas necesidades. Todos tomamos nuestras dificultades muy en serio. “Ama a tu prójimo como a ti mismo” nos ordena que debemos empatizar objetivamente con la situación de la otra persona, como si estuviéramos en el mismo bote (13).

El truco es equilibrar esta obligación con nuestras propias necesidades importantes.

Considera este ejemplo: Dos personas se sientan a comer y hay tres porciones de pan. Cada una toma una porción y queda otra sobre la mesa. ¿Quién la recibe?

La respuesta no es simplemente “dividirla”. El concepto de “ama a tu prójimo como a ti mismo” dice que se debe ser lo más objetivo posible. Hay muchos factores a considerar: ¿Quién tiene más hambre? ¿El metabolismo de cuál de los dos requiere más comida? ¿Quién es más probable que tenga la oportunidad de volver a comer pronto?

Como puedes ver, cada situación requiere mucho pensamiento y sensibilidad respecto a las necesidades de los demás, sin perder de vistas nuestras propias necesidades.

Prestar atención a las necesidades

Cuentan que dos campesinos borrachos estaban conversando una noche. Uno dijo:

—Amigo, ¿tú me quieres?

—Seguro que te quiero —le respondió el otro.

—Entonces dime qué es lo que me falta en la vida.

—¿Cómo puedo saberlo? —le dijo su amigo.

—Si no sabes qué es lo que me falta en la vida, entonces no me amas de verdad —le dijo el primer borracho (14).

“Amar a tu prójimo como a ti mismo” es empatizar con las necesidades del otro.

¿Pero qué ocurre cuando no sentimos esa empatía? ¿Cómo desarrollamos esas sensibilidades? El antídoto es darle al otro. Mientras más nos esforzamos por hacer bondad para los demás, más desarrollamos la empatía (15).

Rav Zelig Pliskin, en su libro “Ama a tu prójimo”, enumera 41 formas de cumplir la mitzvá. El tema subyacente es efectuar un esfuerzo proactivo para encontrar personas que tengan necesidades y ayudarlas (16):

  • Visitar al enfermo (17).

  • Consolar a los deudos (18).

  • Enterrar al muerto (19).

  • Dar ánimo a alguien que está triste o solitario.

  • Proteger a otros de un daño (20).

  • Trabajar no sólo para obtener una ganancia, sino para ayudar a los demás

  • Mostrar preocupación por las necesidades económicas de otras personas (21).

  • Elogiar de forma significativa a los demás

  • Sentir alegría por la buena fortuna de otras personas

  • Compartir buenas noticias

  • Recibir huéspedes (22).

  • Contribuir a la alegría de los que se casan (23).

Si eres agraviado

¿Qué ocurre si un pariente hace un comentario sarcástico, si un vecino es particularmente molesto o si un socio se aprovecha de ti? ¿Simplemente debes ofrecer la otra mejilla y permitir que se aprovechen de ti?

Ese no es el enfoque judío. La Torá provee soluciones prácticas para los problemas interpersonales y no espera que simplemente toleremos cuando nos lastiman (24). Si eres capaz de ignorar el comentario, ese es el enfoque ideal. Pero si no es posible, está prohibido guardar dentro de tu corazón sentimientos negativos (25).

Si alguien nos menosprecia, debemos acercarnos sin buscar una confrontación, y nunca delante de otras personas (26). Esto obtendrá resultados sorprendentemente positivos. A menudo, el acto ofensivo fue el resultado de un malentendido, o el ofensor estaba pasando una situación particularmente difícil. Al acercarnos de una manera pacífica podemos lograr reparar la relación. Si guardas en tu interior el enojo, eso puede provocar tensión en la relación o, todavía peor, en algún momento probablemente llegarás a estallar.

En el caso de una disputa económica, no guardes resentimiento y no le grites a la otra parte. Trata de negociar y llegar a un compromiso. Si no lo pueden resolver pacíficamente entre ustedes, busquen la mediación de un beit din (una corte rabínica). Este es el camino de la Torá para resolver los conflictos.

¿A quién debemos amar?

La mitzvá de amar al prójimo se aplica a toda la humanidad (27). Un judío tiene una responsabilidad especial de amar a otros judíos (28).

Además, es especialmente importante amar a los conversos sinceros al judaísmo (29). Los conversos son particularmente amados ante los ojos de Dios (30), y debemos ser cuidadosos de no herirlos ni ofenderlos de ninguna manera (31).

La Torá también requiere ser especialmente sensibles con las necesidades de las viudas y de los huérfanos (32). Ellos sufrieron una tragedia y tienden a ser particularmente sensibles. Se les debe hablar gentilmente y tener mucho cuidado de no lastimarlos (33).

En general, la Torá espera que seamos especialmente sensibles con aquellos más necesitados (34). Debemos relacionarnos con ellos tal como desearíamos que nos trataran a nosotros si estuviésemos en esa situación.

¡No provoques dolor!

La Torá prohíbe causar dolor innecesario a los demás (35). Esto está prohibido incluso si se trata de un dolor menor y si fue causado sin intención. Cualquier comentario doloroso es una transgresión de este mandamiento. Por ejemplo, uno no puede recordarle a la persona sus malos actos del pasado (36) o señalarle sus defectos (37). También es incorrecto llamar a alguien con un apodo denigrante (38), incluso si la persona no se opone.

Como consecuencia de esta idea de no dañar a los demás, no se puede entrar a un negocio y fingir estar interesado en comprar un objeto que estás seguro que no vas a comprar (39). Hacer esto es similar a “robarle al otro los pensamientos”, porque despierta falsas expectativas en el vendedor. (Obviamente que si sinceramente estas interesado en un objeto, no estás obligado a comprarlo).

Avergonzar a alguien se considera un crimen terrible, similar al asesinato (40). Los Sabios enseñan que alguien que provoca una vergüenza innecesaria a otro pierde su porción en el Mundo Venidero (41). La gravedad de avergonzar a alguien se profundiza cuando se lo hace en presencia de otras personas (42).

El marido debe ser sumamente cuidadoso de no provocar dolor a su esposa (43), y en especial de no hacerla llorar (44).

Está prohibido vengarse o guardar resentimiento (45).

Marcos está construyendo unos estantes y le pidió prestado el destornillador eléctrico a su vecino Samuel. Samuel le dijo que “no”. A la semana siguiente, Samuel le pidió a Marcos que le prestara la escalera. Marcos recordó que Samuel no le quiso prestar el destornillador. Si por esa razón Marcos se niega a prestársela, está transgrediendo la prohibición de vengarse.

Ahora cambiemos un poco el escenario:

Samuel le pide a Marcos que le preste la escalera y Marcos, al recordar que Samuel no le quiso prestar el destornillador eléctrico una semana antes, le dice: “Seguro, te voy a prestar la escalera porque no soy tan avaro como tú”. De esta forma transgrede la prohibición de “guardar resentimiento”

Juzgar Favorablemente (46)

Recuerda la última vez que te acusaron falsamente. ¿Cómo te sentiste? La Torá no nos permite acusar a otros basándonos en evidencia circunstancial. De hecho, quien acusa en falso a otro de un crimen a veces puede ser sujeto a castigo corporal (47). Si erróneamente culpaste a alguien, debes pedirle perdón y darle una bendición significativa (48).

No sólo está prohibido acusar en falso, sino que ni siquiera se le puede atribuir mentalmente la culpa a una persona inocente (49). Esto no significa que debemos ser ingenuos y asumir que todos tienen buenas intenciones al actuar. Por el contrario, la Torá quiere que seamos realistas al evaluar a los demás. Pero debemos buscar circunstancias mitigantes y no saltar a adoptar conclusiones negativas (50).

¿Hasta qué grado tenemos que esforzarnos para juzgar favorablemente? Eso depende del estatus ético y moral del supuesto transgresor (51).

Por ejemplo, si ves que un judío observante entra a un restaurante no kasher, no asumas que es un hipócrita. Es posible que necesite usar el baño o el teléfono. Por otro lado, si ves a un judío abrir una hamburguesa con queso y comerla, no necesitas asumir nada diferente a lo que parece. En ambos casos, podemos concluir la posibilidad más realista.

De todas formas, incluso bajo las más extenuantes circunstancias, es mejor tender hacia el enfoque que sugiere lo mejor de las personas (52).

Un reproche amable

Si vemos que otro comete un error o se aleja del camino, tenemos la obligación de tratar de ayudarlo a corregir su transgresión (53). Por supuesto, esto se debe hacer en privado y con palabras amables (54). Sólo se puede reprochar a otra persona si lo que nos motiva a hacerlo es su propio beneficio (55). Si sabemos que nuestras palabras caerán en oídos sordos, entonces tenemos la misma obligación de no decir nada (56).

Quien tiene la capacidad de influir sobre los demás y no lo hace, comparte la responsabilidad por los errores de los demás (57). Asimismo, quien influye de forma positiva sobre los demás, comparte el mérito de sus mitzvot (58).


Notas:

(1) Las mitzvot entre el hombre y Dios son llamadas “bein adam laMakom” y las mitzvot que rigen las relaciones entre las personas son llamadas “bein adam lejaveró”.

(2) Ievamot 79a

(3) Isurei Biá 19:17

(4) Shabat 31a

(5) Talmud – Ioma 86a

(6) Talmud – Ioma 86a

(7) Hitler me dijo, por Herman Rauschning

(8) Proverbios 3:4

(9) Talmud – Shabat 31a

(10) Levítico 19:18

(11) Baba Metzía 62a

(12) Ver Rambam (Iesodei HaTorá 5:4)

(13) Oído del Rab Itzjak Berkowits

(14) Historia de Rav Moshé Leib de Sassov

(15) Jazón Ish (Kovetz Igrot 1:123)

(16) Ver Shaarei Teshuvá 4:11

(17) Talmud – Shabat 127b con Rashi

(18) Rambam (Avel 14:7)

(19) Génesis 47:29 con Rashi

(20) Talmud – Baba Kama 30a

(21) Rambam (Deot 6:3)

(22) Rambam (Avel 14:1)

(23) Talmud – Avot 1:2 con Bartenura

(24) Sin embargo, está prohibido vengarse. (Rambam – Deot 7:7)

(25) Rambam (Deot 6:6-7)

(26) Rambam (Deot 6:6-7)

(27) Sefer HaBrit 2:13:5, Tosefet Braja (Kedoshim 19:18); Torá Shlemá (miluim a la parashat Itró 20). Esto es también lo que implica el Menorá HaMaor (Vol. 4, pág. 305b) y Rav Jaim Vital en Shaarei Kedushá (pág. 504 en la ed. Kushta). Algunas autoridades limitan la obligación técnica a amar solamente a otros judíos. Ver Rambam (Deot 6:3 y Avel 14:1) y Iad Ramá (Sanhedrìn 56a)

(28) Mesilat Iesharim (cap. 19)

(29) Deuteronomio 10:19; Rambam (Deot 6:4)

(30) Deuteronomio 10:18

(31) Éxodo 22:20, 23:9

(32) Éxodo 22:21, Rambam (Deot 6:10)

(33) Rambam (Deot 6:10)

(34) Rashi (Éxodo 22:21)

(35) Levítico 25:17 – Onaat Devarim (lit.: lastimar con palabras)

(36) Joshen Mishpat 228:4

(37) Rambam (Deot 6:3)

(38) Joshen Mishpat 228:5

(39) Joshen Mishpat 228:4

(40) Shaarei Teshuvá 3:139

(41) Talmud – Baba Metzía 59a

(42) Tamud – Baba Metzía 58b, Kol Bo 66 (s.v. Veal asher)

(43) Joshen Mishpat 228:3

(44) Talmud – Baba Metzía 59a

(45) Levítico 19:18; Talmud – Ioma 23a

(46) Una fascinante colección de historias verdaderas que demuestran la importancia de juzgar a los demás favorablemente es el libro El otro lado de la historia por Yehudis Samet

(47) Talmud – Shabat 87a; Ioma 19b

(48) Talmud – Brajot 31b

(49) Talmud – Shavuot 30a

(50) Levítico 19:15

(51) Jafetz Jaim

(52) Oído del Rav Itzjak Berkowitz

(53) Levítico 19:17

(54) Rashi (Levítico 19:17); Rambam Deot 6:7

(55) Jafetz Jaim 1:10:2 con Beer Maim Jaim

(56) Proverbios 9:8; Talmud – Ievamot 65b

(57) Talmud – Sanhedrín 27b

(58) Talmud – Avot 5:18


Saturday, August 8, 2020

Comentario sobre la Liturgia del domingo, 9 de agosto de 2020

 

Comentario al Evangelio del 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

UNA LECCIÓN PARA ELÍAS Y OTRA PARA PEDRO


 

 Ø CONTEXTO DE LA LECTURA

     En esta ocasión vamos a fijarnos especialmente en la primera lectura. Se trata de un fragmento de una escena que conviene situar. El pueblo de Dios, con la reina Jezabel a la cabeza, está abandonando la fe y asumiendo costumbres, morales y religiones paganas. El profeta Elías se siente «defensor de Dios» (extraña obsesión que tantos males ha traído a nuestra civilización y a la misma Iglesia a lo largo de la historia. ¡Defensores de Dios!) y de la religión/culto (tal como Elías la entiende y cree que se debe practicar). Y para ello, no se anda con diplomacias: ha empezado por cortar el cuello (literalmente) a unos cuantos sacerdotes paganos. Para después intentar servirse del poder de Dios, y en su nombre demostrar quién es el Dios verdadero, con la intención de que el pueblo regrese a la fe verdadera. ¿Y cómo lo hace?

• Primero monta un altar enorme, se busca unos cuantos animales, y «ordena» a Dios que mande un rayo del cielo y lo queme todo. Y así ocurrirá. 

• Se burla de los rezos y ritos paganos -que no sirven para nada, porque su Dios no existe- contraponiendo los suyos. A la vez, como profeta, asume todo el protagonismo, ya que consigue que Dios se ponga a su servicio y le obedezca. A esta pretensión la podemos llamar propiamente «magia»: manejar a Dios para que me sea favorable, mediante alguna fórmula ritual. Pero resulta que la oración verdadera debiera más bien ocuparse en preguntar, y discernir lo que espera Dios de nosotros en circunstancias concretas. Esto no parece haberlo hecho Elías. 

•  Por otro lado, el profeta intenta que sus gentes vuelvan a la fe a base de milagros y fenómenos espectaculares. En esto no se diferencia nada de sus oponentes paganos. Ellos también procuran mostrar a un «Dios de lo espectacular», de lo milagroso, de lo llamativo... Pero el Dios de Israel no está de acuerdo con estos «recursos» del profeta: ni la violencia, ni los milagros espectaculares, ni las «demostraciones» sobre quién es el auténtico Dios.

•  Y después de toda aquella puesta en escena, el resultado no es el que Elías esperaba. Al contrario: recibe la incomprensión y el rechazo de sus hermanos, y termina dejándose llevar por la cólera, los insultos... y acaba teniendo que huir para salvar su vida. Solo. Tremendamente solo y dolido. 

 

 Ø PARECIDOS Y COINCIDENCIAS

¿En qué se parece esta historia de hace tantos siglos a nuestra realidad de hoy?

 ~ También hoy parece que muchos hermanos se están pasando a otros cultos (o a ninguno), a otros estilos de vida, a otros criterios morales y valores, encarnados en distintos personajes famosillos que no se llaman «Jezabel», pero tampoco hace falta que digamos sus nombres. Y nosotros a veces, para «defender» lo nuestro (nuestra verdad) y demostrarles su error, caemos en la tentación de retarles, burlarnos de ellos, atacarlos, hacer notar la fuerza de los números...

 ~  Y nos parecemos a Elías en la idea que tenemos de un Dios todopoderoso, capaz de resolver nuestros problemas en la tierra, al que podríamos convencer para que nos ayude a base de rezos, ritos, sacrificios... Estos días terribles estamos viendo algunos intentos de esto que describo. Pero si Dios es amor, y se preocupa por el hombre y quiere siempre y en todo nuestro bien... no sería necesario convencerle de nada, ni intentar influir sobre él para que nos ayude. Ya nos ha dicho Jesús: «no seáis charlatanes como los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe lo que necesitáis....». Tendremos que aprender de Él a buscar su voluntad en los momentos más duros (como en Getsemaní o en la cruz) y a contar con sus fuerzas (Dios no niega su Espíritu/fuerza/Luz a quienes se lo piden) y salir adelante del mejor modo posible. Sin huir ni dejar solos a quienes nos necesitan más que nunca. Sin hundirnos ni ahogarnos en la tormenta que amenaza nuestra barca.

 

 Ø Y DIOS TUVO QUE DAR UNA LECCIÓN A SU PROFETA

 § En el Monte Horeb/Sinaí, derrumbado y agotado, Dios sale al encuentro de Elías y le invita a comer para reparar las fuerzas. Sin la Comida de Dios, es imposible que veamos con serenidad nuestras circunstancias. Elías desea morir. Pero no: se trata de revisar todo lo que ha venido haciendo, con muy buena intención -¡seguro!-, pero con muy poco acierto.  Sin el Pan y la Palabra de Dios... nos derrumbamos.

§ A continuación Dios le hace entender que no le gustan los milagros, ni lo espectacular (el viento, el fuego, el terremoto, el huracán...). Dios no quiere imponerse por la fuerza ni por la violencia, ni enfrentándose.  Lo de Dios es el susurro, el silencio, la calma, la brisa suave. Justo ahí es cuando puede percibir la voz de Dios: «¿Qué haces aquí, Elías?» ¿Cómo te has metido en este lío? Mira dónde te llevan tus proyectos. Eran tuyos, no míos. ¿Quién te ha mandado «defenderme»? ¿Por qué te empeñas en plantarle cara a la reina Jezabel? ¿Por qué te burlas de los que no piensan como tú?

§ «VUELVE»... Da marcha atrás... y cambia de estrategia. Lo que yo quiero de ti es que sostengas,  apoyes, acompañes, estés cerca de los que todavía permanecen fieles al Señor y a su Alianza. Son siete mil: un número grande de hermanos que todavía permanecen fieles, sin «doblar las rodillas». Y ellos necesitan tu presencia, tu acompañamiento, tu ánimo... ahí es donde te quiero.

§ Dios es el que nos dice lo que tenemos que hacer y no al revés. A Elías le faltaba la calma, la escucha, el silencio, frenar su impulsividad. Y discernir los caminos de Dios. Que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Ayudados por el Pan y la Palabra.

 

 Ø Estos fueron los caminos del Hijo de Dios. Precisamente así empieza el Evangelio de hoy: «Despidió a la gente y subió al monte a solas, a orar».

Y como Elías y como Jesús, yo también necesito retirarme a orar a solas, apartado de la gente. Estar con quien es el centro y sentido de mi vida, hacer balance, revisar, escuchar, serenarme de todos los líos en los que yo mismo me he ido metiendo. Y de los líos y problemas de alrededor. No para huir, no para buscarme mi «cueva» en el desierto. Sino para poder experimentar, como Pedro y sus compañeros de travesía, que en medio de las tempestades, de las sacudidas fuertes de nuestra barca, del trabajo infructuoso, de la sensación de que nos hundimos... El Resucitado nos tiende la mano y nos dice: «¡Ánimo, aquí estoy yo, no tengáis miedo!» ¡Ven, y camina firme sobre tus dificultades! ¡Puedes vencer al viento que te azota la cara! ¡Puedes caminar sobre el mar!

Y si, a pesar de todo, aún dudo, y me entra el miedo, y parece que me hundo... gritaré como Pedro: "¡Señor, sálvame!"

Y él extenderá la mano, me agarrará, y me preguntará: «¿Por qué has dudado?» ¿Por qué tu miedo y tu angustia? No mires tanto a la tormenta y a las aguas: MÍRAME A MÍ, Y VEN CONMIGO.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

Imagen José María Morillo

Tuesday, August 4, 2020

HERMOSA OBLIGACIÓN DEL HOMBRE: ORAR Y AMAR - San Juan María Vianney, presbítero. 4-08-2020

4 de agosto

 

SAN JUAN MARÍA VIANNEY, presbítero. (MEMORIA)

Nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la mortificación, la oración y la caridad, la gobernó, y promovió de un modo admirable su adelanto espiritual. Estaba dotado de unas cualidades extraordinarias como confesor, lo cual hacía que los fieles acudiesen a él de todas partes, para escuchar sus santos consejos. Murió el año 1859.

 

SEGUNDA LECTURA


De la catequesis de san Juan María Vianney, presbítero
(«Catéchisme sur la priére»: A. Monnin, «Esprit du Curé d'Ars», París 1899, pp. 87-89)

HERMOSA OBLIGACIÓN DEL HOMBRE: ORAR Y AMAR

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.

El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo.

La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre creatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión.

Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada.

Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol.

Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y, creedme, que el tiempo se me hacía corto.

Hay personas que se sumergen totalmente en la oración, como los peces en el agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no está dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con él, del mismo modo que hablamos entre nosotros.

Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: «Sólo dos palabras, para deshacerme de ti ... » Muchas veces pienso que, cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.

RESPONSORIO 2Co 4, 17; 1Co 2, 9

R. Una tribulación pasajera y liviana produce en nosotros * un inmenso e incalculable tesoro de gloria.
V. Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman.
R. Un inmenso e incalculable tesoro de gloria.

ORACIÓN.

OREMOS,
Dios todopoderoso y lleno de bondad, que nos has dado en san Juan María Vianney un modelo de pastor apasionadamente consagrado a su ministerio, concédenos, por su intercesión, dedicar como él nuestras vidas a ganar para Cristo a nuestros hermanos por medio de la caridad y alcanzar, juntamente con ellos, la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

Friday, July 31, 2020

Minimizar el consumo de noticias durante la pandemia. Noaj Gruen en AishLatino.com

Minimizar el consumo de noticias durante la pandemia

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Minimizar el consumo de noticias durante la pandemia
La forma más rápida de volverte loco es prestar atención a todas las cosas de la vida que no puedes controlar.

Hace muchos años, decidí no seguir la cobertura política en los medios. No noticias, no radio. Sólo me enteraba de lo que escuchaba de mi esposa y mis amigos. Lo reconozco, soy un miembro singularmente desinformado de nuestra sociedad, ¡y me encanta serlo!
Y a pesar de que algunos pueden considerar que esto es irresponsable, yo creo que mientras más información recibimos de los medios de comunicación, eso produce más daños que beneficios. Los expertos ocultan los titulares positivos e incrementan sus ventas resaltando lo negativo, haciendo que las cosas se vean de la peor forma posible.
Las conversaciones informales sobre política a menudo son igualmente malas. Cuando escucho que mis amigos o mi familia comienzan a hablar de política, su comportamiento cambia drásticamente. Cuando aparece la política, la conversación placentera que teníamos sobre un tema neutro se transforma en algo polémico.
En un nivel práctico, las noticias que consumimos por lo general no cambian la forma en que votamos, y la emoción de la indignación justa ante la maldad de nuestros oponentes políticos tiene un costo demasiado alto. Sentirme enojado, pesimista o asustado nunca me hará un mejor marido para mi esposa ni un mejor padre para mi hijo. Como dice la expresión en idish, necesitamos esas emociones tanto como necesitamos "ah loj in kop", un agujero en la cabeza.
Cuando comenzó el COVID-19, rápidamente entendí que siendo una persona sensible a las malas noticias, necesitaba aplicar las mismas reglas a toda una serie de informaciones que me deprimían. Quería mantenerme cuerdo, positivo y productivo a través de la crisis, y para lograrlo elegí protegerme a mí mismo prácticamente de todas las noticias. Mi esposa y mis amigos me dicen lo que necesito saber, cuando necesito saberlo.
Lamentablemente, debemos tomar conciencia de parte de la negatividad que nos rodea. La ansiedad de no saber qué va a pasar respecto al COVID-19 o por los disturbios sociales, puede ser peor que saberlo. Es importante saber si hay una manifestación en tu barrio o si el gobernador anuncia de pronto que tu comercio debe cerrarse.
Pero sabemos demasiado acerca del COVID-19, revisamos las noticias demasiado a menudo, y lo que consumimos por lo general es dañino para nuestro bienestar.
La Dra. Jaqueline Bullis, una psicóloga clínica del Centro de Excelencia en Depresión y Trastornos de Ansiedad del Hospital McLean en Belmont, Massachusetts, explica la motivación a ser un "adicto de noticias sobre el COVID". Ella asegura que cuando la "incertidumbre es alta, eso lleva a nuestros cerebros a buscar tanta información como sea posible para sentirse en control".
Sin embargo, "a largo plazo, este comportamiento incrementa nuestra angustia alimentando la creencia de que si tenemos suficiente información, podremos controlar lo que ocurre. Mientras más buscamos una certeza sobre lo que ocurrirá en el futuro, más ansiosos nos sentiremos. Es imposible estar 100% seguros de lo que nos depara el futuro con respecto al COVID-19".
Bullis recomienda aceptar la información útil, tal como aprender las formas de protegernos, y evitar las noticias que no ayudan y que provocan ansiedad. En verdad, no nos beneficiamos en lo absoluto de seguir exactamente cuántos nuevos casos hay en nuestra ciudad cada día.
Como remarcó sabiamente el Dr. David Lieberman, autor de muchos bestsellers y psicólogo, "la forma más rápida de volverte loco es enfocarte en todo lo que no puedes controlar en tu vida".
Gracias a Dios, yo fui capaz de mantener controlado el estrés de la situación estableciendo para mí mismo días sumamente estructurados y positivos. Lleno mis días con proyectos de escritura y tutoría tres veces al día. Trato de hacer ejercicios por lo menos una vez, y a menudo dos veces al día, y me divierto haciendo tonterías para hacer sonreír a mi bebé de 4 meses.
Estos tiempos ya son bastante estresante de por sí. En vez de consumir las constantes noticias negativas, podemos enfocarnos en las cosas grandiosas que podemos hacer: invertir en nuestras relaciones, comenzar un nuevo proyecto o hobby, aprovechar más el tiempo para estudiar y rezar.
Mi retirada "drástica" de las noticias durante el COVID-19 creó oportunidades inesperadas. Nunca me hubiera imaginado que durante este difícil periodo iba a comenzar a estudiar Torá con mis padres cada día, comencé a escribir una serie de ensayos sobre los 13 Principios de Fe, y desarrollé una conexión personal con los estudiantes a quienes doy tutoría.
Que Dios nos de la fuerza de enfocarnos en Su información Divina, el único "medio de comunicación" que nos eleva, nos ilumina y nos enriquece.