Tuesday, June 15, 2021

El Señor Estuvo con José - Julia Blum

 

Volvemos a la saga de José. «El Señor estuvo con José». Estas palabras son la clave para el drama en desarrollo que ahora retoma el hilo que fue abandonado por un tiempo debido al interludio de Judá y Tamar. La presencia de Dios está constantemente en segundo plano, tanto cuando José está en problemas como cuando tiene éxito. Un Midrásh comenta: «siempre se pueden encontrar amigos humanos cuando un hombre tiene éxito, pero en tiempos de problemas, tienden a abandonarlo. Dios no: estuvo con José cuando fue esclavo, cuando estuvo en la cárcel y cuando fue virrey».

El Señor Estuvo Con José

Su maestro vio…

Volvemos a la saga de José. «El Señor estuvo con José». Estas palabras son la clave para el drama en desarrollo que ahora retoma el hilo que fue abandonado por un tiempo debido al interludio de Judá y Tamar. La presencia de Dios está constantemente en segundo plano, tanto cuando José está en problemas como cuando tiene éxito. Un Midrásh comenta: «siempre se pueden encontrar amigos humanos cuando un hombre tiene éxito, pero en tiempos de problemas, tienden a abandonarlo. Dios no: estuvo con José cuando fue esclavo, cuando estuvo en la cárcel y cuando fue virrey».

El comienzo del Capítulo 39 es notable: describe el patrón que veremos varias veces más en esta historia.

«El Señor estuvo con José» (Génesis 39:2).

«El maestro de José vio que el Señor estuvo con él» (Génesis 39:3).

«Por eso su amo lo entregó todo en sus manos» (Génesis 39:4).

«Cuando su maestro vio que el Señor estuvo con él…». Para mí, este es uno de los testimonios más poderosos de este libro: la Biblia es muy honesta, y frecuentemente vemos los defectos, los errores, las debilidades e incluso los pecados de sus principales personajes; sin embargo, inevitablemente llega el momento en que las personas a su alrededor también ven la bendición de Dios sobre ellos. Lo hemos visto con Abraham, Isaac, Jacob, y también lo vemos con José. Potifar, el maestro de José, vio que el Señor estuvo con José y puso todo en sus manos.


Bien formado y guapo

Inmediatamente después de enterarnos de que el maestro de José puso todo en sus manos, también nos enteramos de que José estuvo bien formado y que fue guapo. Estas palabras marcan una transición a la siguiente parte de la historia. Aprendemos que José parecía especial, no solo para su maestro.

Todo el mundo conoce la historia de José y la esposa de Potifar. Es interesante que las Escrituras ni siquiera dan su nombre; simplemente se nos dice que José rechazó a la esposa de su amo. ¿Por qué? Porque como sirviente, probablemente tuvo que obedecerle; después de todo, ella era la esposa de su amo; pero en este conflicto entre el deber del siervo y su conciencia y Dios, eligió a Dios.

En su respuesta a la esposa de Potifar, José dice que ceder a ella sería un pecado ante Dios. Contemplemos estas palabras —«pecado ante Dios»— e imaginemos cuán diferente fue de otras culturas. En muchas otras culturas, el adulterio sería simplemente una mala conducta; una esposa se consideraría una propiedad y se consideraría un daño a la posesión de un hombre. En la Biblia, sin embargo, la confianza conyugal tiene la sanción divina y es fundamental para las relaciones humanas. Por tanto, el adulterio es pecado ante Dios. Por supuesto, José tampoco quiere violar la confianza de Potifar, pero aún así, el punto principal era Dios: no quería pecar ante Dios. Significa que, aunque Dios también estuvo con José en estos momentos de gran tentación y responsabilidad, su presencia no fue el poder mágico de José para ser justo, sino su brújula moral que le brindó guía espiritual.

Tenemos razones para creer que Potifar sospechó algo y realmente no le creyó a su esposa, porque en Egipto el castigo por el crimen del que ella lo había acusado fue mucho más severo que el que recibió José. Potifar tuvo que apartar a José de su esposa, por lo que José fue encarcelado, pero fue enviado a la prisión del rey (algunos creen que el mismo Potifar fue el superintendente de esa prisión). Sin embargo, las puertas de la prisión no pudieron detener la presencia del Señor. Una vez más, se nos dice que «el SEÑOR estuvo con José».

La prisión

El último versículo de este capítulo nos habla del mismo patrón que vimos en la casa de Potifar: el principal carcelero «no miró nada que estuviera bajo la autoridad de José, porque el Señor estuvo con él; y todo lo que hizo, el Señor lo hizo prosperar».

El Señor estuvo con José. El principal carcelero vio que el Señor estuvo con José.

El jefe carcelero puso todo y a todos a cargo de José.

El próximo capítulo, y la siguiente sección de la narración, comienza con el disgusto de Faraón con su (מַשְׁקֵה; mashké) su «copero» y (הָאֹפֶה; haofé) su «panadero» que sirvió en su corte real. Mashké —copero—: el catador real, un importante funcionario del gobierno; el jefe de panaderos: los egipcios eran gourmets de renombre y conocían 57 variedades de pan y 38 tipos de pasteles diferentes. Faraón pone a sus dos sirvientes principales en la misma prisión que José.

No estuvieron mucho tiempo en prisión cuando ambos tuvieron sueños perturbadores en la misma noche. Por la mañana, José notó su ansiedad y preguntó la causa. Explicaron su angustia: debido a que estaban en prisión, no tenían acceso a sacerdotes, y no habían intérpretes de sueños profesionales alrededor para buscar explicaciones. En Egipto, los sueños generalmente se consideraban visiones codificadas para las que se necesitaba una clave. Los intérpretes de sueños profesionales que afirman poseer estas claves, fueron prominentes en Egipto, un manual egipcio de sueños (alrededor del 1300 a.C.) contiene más de 200 interpretaciones. ¡Ahora puedes entender por qué estuvieron tan angustiados! Estuvieron en prisión, no tuvieron acceso a sacerdotes ni a intérpretes profesionales de sueños. Pero José los señaló directamente a Dios: «¿No pertenecen las interpretaciones a Dios?» —animándolos a contar sus sueños y confiando en que Dios le daría interpretaciones correctas—. Esto significa que en cualquier caso, fuera o no capaz de interpretar sus sueños, no reclamaría poder o sabiduría como los magos egipcios. ¡Para José está claro que las interpretaciones pertenecen solo a Dios!

Ya hablamos de los dos tipos de sueños: aquellos en los que Dios realmente se dirige al hombre[1] y los sueños en forma de parábolas o imágenes que requieren interpretación. Por lo general Dios se comunica directamente con los forasteros: Abimelec y Labán, por ejemplo. Por supuesto, Él podría haber hecho lo mismo aquí, pero todo el tema de las interpretaciones de los sueños es necesario por el bien de José. Sin embargo, hay un detalle notable que no debe perderse: cuando José compartió sus sueños con su familia, no hubo necesidad de interpretarlos profesionalmente. En Canaán, no solo Jacob/Israel, sino también los hermanos de José, que no fueron muchachos muy buenos ni espirituales hasta ese momento, entendieron perfectamente el contenido de los sueños, mientras que los egipcios necesitaron interpretación. Es posible que todos conozcan este chiste: cuando el Papa visita Israel y ve «la línea telefónica directa con Dios» en la oficina del rabino israelí, pregunta cuánto costaría y se sorprende con la respuesta: «Un shékel». «¡¿Por qué tan barato?!», pregunta el Papa. El rabino sonríe: «Llamada local». No puedo evitar recordar este chiste cada vez que leo esta escena: el idioma de estos sueños parece un idioma local en la tierra de Canaán, pero los egipcios no lo entienden.

Ambas interpretaciones de los sueños de José se hacen realidad exactamente en la forma en que él las explicó.[2] Sin embargo, el principal copero que regresó al palacio de Faraón nunca le habló a Faraón de José. Sin embargo, ¿se puede detener la mano de Dios?

[1] Génesis 20:3.

[2] Génesis 40:9-13.

 

Las ideas que lees en estas páginas son típicas de lo que compartimos con nuestros estudiantes durante las clases de DHB (Discovering the Hebrew Bible/Descubriendo la Biblia Hebrea) o WTP (Weekly Torah Portion/Porción Semanal de la Torá). Si estos artículos te abren el apetito por descubrir los tesoros ocultos de la Biblia hebrea, o por estudiar la Parashát Shavúa en profundidad, junto con las ideas del Nuevo Testamento, me complacerá proporcionar más información (y también un descuento de maestros para nuevos estudiantes) con respecto a los cursos de eTeacher (juliab@eteachergroup.com). Además, en este artículo se incluyen extractos de mis libros (y en muchas otras publicaciones aquí), así que si te gustan los artículos de este blog, también puedes disfrutar de mis libros, puedes conseguirlos aquí.

 

About the author


Sinceramente,

Julia Blum

Julia Blum
Profesora Adjunta, Dept. de Estudios Bíblicos,
IsraelBiblicalStudies.com

 

Thursday, June 10, 2021

¿Vale la pena ser judio? Rav Igal Guinerman - AishLatino.com

 

Un mensaje del Editor General

Hola Noel,

Si bien el reciente conflicto militar de Israel con Hamás concluyó con un precario cese al fuego el mes pasado, los venenosos niveles de antisemitismo que el conflicto desató a nivel mundial aún persisten y se propagan de forma descontrolada.

Nosotros en AishLatino sabemos esto muy bien. Es algo que enfrentamos a diario. Parte de nuestra misión es combatir la ignorancia y las mentiras que se difunden —sobre todo en redes sociales— con contenido de calidad y con hechos concretos.

Pero más allá de la amenaza externa que el antisemitismo presenta, y que obviamente debemos combatir, el antisemitismo también nos obliga a confrontar nuestra identidad judía y a preguntarnos: ¿Vale la pena ser judío?

Durante miles de años, la mayoría de los judíos tuvieron que hacerse esta pregunta por la fuerza —durante la Inquisición, los pogromos, el Holocausto, etcétera—, y muchos de nosotros hoy, al ver que identificarnos como judíos puede ponernos en peligro en las calles de Buenos Aires, Santiago, Jerusalem o Nueva York, también debemos preguntarnos: ¿Por qué necesito identificarme como judío cuando las desventajas son aparentemente mayores que los beneficios?

¿Qué responderías tú?

La verdad es que hoy en día la gran mayoría de los judíos no tienen una respuesta convincente a esta pregunta. Pero el hecho de que en las últimas semanas algunos se lo hayan preguntado por primera vez presenta una gran oportunidad.

Es una pregunta que todo judío debe plantearse en algún momento, es una pregunta que debemos ser capaces de responder, porque lamentablemente hoy en día, así como en muchos otros períodos de la historia, nuestra respuesta puede acarrear consecuencias reales.

Te invito a pensar honestamente sobre el tema y a encontrar una respuesta que te satisfaga a nivel personal. Si quieres explorar algunas posibles respuestas, te dejo a continuación tres artículos que hablan del tema y que pueden ayudarte a clarificar tu posición:


¡Espero que te sirvan!

Atentamente

Rav Igal Guinerman
Editor General AishLatino.com


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Tuesday, June 1, 2021

Clausura del maratón del Rosario - ACI Prensa

 

31 de mayo de 2021 - 12:05 PM | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 31 de mayo de 2021 5:14 pm

Papa Francisco clausura la maratón del Rosario por el fin de la pandemia

POR MIGUEL PÉREZ PICHEL | ACI Prensa

Ante una reproducción del icono de la Virgen Desatanudos, a la que tiene una gran devoción, el Papa Francisco clausuró desde los Jardines Vaticanos el maratón del Rosario que, desde el 1 de mayo, se ha rezado en diferentes santuarios de todo el mundo para pedir por el fin de la pandemia de coronavirus.

Durante el transcurso de la ceremonia, el Papa pidió que “continuemos pidiendo al Señor que proteja al mundo entero de la pandemia y a todos, sin exclusiones, se les dé la posibilidad de protegerse mediante la vacunación”.

La ceremonia dio comienzo con la entrada a los jardines del icono mariano en una procesión solemne presidida por el Obispo de Augsburgo, donde se custodia el icono original, Mons. Bertram Johannes Meier.

En la procesión participaron también niños que recibieron recientemente la Primera Comunión en la parroquia de Santa María de la Grotticella de Viterbo, jóvenes que se acaban de confirmar en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, un grupo de scouts de Roma, familias y religiosos en representación del pueblo de Dios. Custodiaba la procesión una representación de la Guardia Suiza y de la Gendarmería Vaticana que rindieron honores a la Virgen.

Los misterios del Rosario se rezaron por cinco intenciones, “cinco nudos a desatar”: El primer nudo a desatar es el “las relaciones heridas, la soledad y la indiferencia, que se han profundizado en este tiempo”.

El segundo nudo que se ha pedido a la Virgen que desate es el del “desempleo, con especial atención al desempleo juvenil, al femenino, al de los padres y madres de familia, por quienes buscan trabajo y por aquellos que intentan proteger a sus empleados”.

El tercer misterio se ofreció para desatar el nudo del “drama de la violencia, en particular la que se origina en la familia, en el hogar dentro de la casa, por las mujeres y por las tensiones sociales generadas por la incertidumbre de la crisis”.

El cuarto misterio se ofreció “por el progreso humano, para que la investigación científica que está llamada a apoyar, ponga en común los descubrimientos para que sean accesibles a todos, especialmente a los más débiles y pobres”.

Por último, el quinto misterio se rezó por “la pastoral, para que las iglesias locales, las parroquias, los oratorios, los centros de pastoral y de evangelización puedan recuperar el entusiasmo y tengan nuevo impulso en toda la vida pastoral y para que los jóvenes puedan casarse y construir una familia y un futuro”.

En el rezo del Rosario participaron, alternándose en cada misterio, jóvenes de Acción Católica, familias de recién casados o en espera de un niño, y una familia de personas sordas donde ha nacido una vocación religiosa.

Tanto la procesión de entrada como el rezo del Rosario estuvo animado por el coro de la Diócesis de Roma.

La maratón del Rosario para pedir por el fin de la pandemia de coronavirus fue una iniciativa del propio Papa Francisco. El Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización se encargó de organizarla y promoverla, involucrando a treinta santuarios marianos de todo el mundo que, por turnos, han guiado cada día durante el mes de mayo el rezo de la oración mariana.

La maratón la inauguró el mismo Pontífice desde la Capilla Gregoriana de la Basílica de San Pedro del Vaticano. 

El Santuario de Nuestra Señora de Częstochowa (Polonia), la Basílica de la Anunciación (Nazaret), el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida (Brasil), el Santuario de Nuestra Señora de Luján (Argentina), la Santa Casa de Loreto (Italia), el Santuario de la Inmaculada Concepción (Estados Unidos), el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (Francia), el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (Cuba), el Santuario de la Virgen de Nagasaki (Japón), el Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat (España), la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe (México), entre otros santuarios y basílicas, participaron en la iniciativa.

Al finalizar la celebración, el Papa Francisco procedió a coronar el icono de la Virgen Desatanudos que, finalmente, se venerará en el Vaticano.

Por último, el Papa rezó la siguiente oración a la Virgen:

“Oh, María. Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. Nosotros nos encomendamos a ti, salud de los enfermos, que junto a la Cruz quedaste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe. Tú, que sabes desatar los nudos de nuestra existencia y conoces los deseos de nuestro corazón, acude en nuestra ayuda. Estamos seguros de que, como en Caná de Galilea, harás que pueda volver la alegría y la fiesta a nuestras casas después de este momento de prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a cumplir la voluntad del Padre y hacer aquello que nos pedirá Jesús que ha tomado nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, por medio de la Cruz, a la gloria de la resurrección. Amén”.

Etiquetas: Vaticano, Rosario, Papa Francisco, Jardines Vaticanos, Coronavirus, Covid-19, pandemia

Saturday, May 22, 2021

 

Comentario al Evangelio del 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

LAS TAREAS DEL ESPÍRITU


 

         Podríamos hablar de una primera etapa en la Historia de la Salvación, protagonizada por el que luego llamaríamos con más propiedad el Dios Padre. Fue el comienzo de la revelación de Dios, en la que se va dando a conocer como el Dios Altísimo, el Dios Creador, el Dios de la nube, del rayo, del diluvio, el que libera de la esclavitud del faraón y conduce a la tierra de la libertad... 

     Vendría una segunda etapa en la que llega al culmen esa revelación de Dios por medio de su Hijo Jesucristo, haciendo presente germinalmente el Reino de Dios.  Podríamos llamarla la etapa del «Dios con nosotros», Dios uno de nosotros, Dios en medio de nosotros. El Hijo de Dios hecho carne frágil en Jesús nos ofreció las claves de la felicidad (bienaventuranzas), las claves para hacer de este mundo «otro», el Hijo de Dios empeñado en la comunión fraterna, y que nos dejó como testamento el «sed uno, amaos como yo, servid y lavaos los pies, acoged a los más pequeños»... Se trata del Hijo de Dios que venció el pecado, el mal y la muerte, y que es ya para siempre el Señor, sentado a la derecha del Padre... (Ascensión).

          Y llega por fin una tercera etapa. Podríamos llamarla la del «Dios en nosotros», o también la etapa de la Iglesia y de la misión.  En definitiva: el Tiempo del Espíritu.

    El Espíritu es el Gran Desconocido en el cristianismo Occidental. En una de sus homilías el Papa Francisco  comentaba: 

El Espíritu Santo es el gran olvidado de nuestra vida. Yo quisiera preguntaros: ¿cuántos de vosotros rezáis al Espíritu Santo? Es el gran olvidado, ¡el gran olvidado! Y Él es el Don, el Don que nos da la paz, que nos enseña a amar y que nos llena de alegría.              

           Ciertamente que rezamos el Padrenuestro, rezamos al Señor Jesús, rezamos a la Virgen y a los santos... Pero himnos como este tan bello que hoy nos acompaña en la liturgia, que es EL himno más antiguo al Espíritu Santo y que data probablemente del siglo XI, pocos lo saben, pocos lo usan. ¡Pocos se dirigen al «Dios-Espíritu» en su oración! 

     Aquí se dice que es el Padre amoroso del pobre, repartidor de dones, luz, consuelo, huésped del alma, tregua y brisa en los momentos duros, que reconforta en el duelo (en la muerte), y enjuga lágrimas, el que impide que el pecado nos derrote, que nos sintamos vacíos por dentro, riega lo que está seco, sana el corazón enfermo, doma a los espíritus rebeldes, guía al que se sale del camino, salva al que busca salvarse...  En definitiva: es TODO LO QUE DIOS HACE o puede hacer EN NOSOTROS HOY. La acción del Dios vivo en los seres humanos. 

         Y así empezaríamos por reconocer que «no sabemos orar como conviene» (Rom 8, 26-27), y a menudo intentamos manejar a Dios en nuestro beneficio, nos llenamos de palabrería, nos evadimos de la realidad. Pero dice San Pablo que "el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" y nos hace ponernos delante del Dios Padre y de su voluntad. Necesitamos pedirlo sinceramente, y el Padre "nunca lo niega a quien se lo pide" (Lc 11, 13). Y es bien importante aprender a descubrir la voluntad de Dios sobre mí (hasta lo decimos en el Padrenuestro), lo que tengo que ir eligiendo y decidiendo en mi vida, cómo distinguir la voz de Dios en mi conciencia, cómo reconocer su presencia en mi vida cotidiana y en nuestra historia. Es lo que se llama el discernimiento, que es una de las tareas del Espíritu.

     La presencia del Espíritu derramado sobre nosotros nos da ocasión para profundizar en la universalidad del mensaje del Evangelio y del amor de Dios («de toda raza, lengua, pueblo y nación», Apoc 5, 9). «Todos» los que lo reciben son profetas, portavoces de Dios, de modo que «cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».  Y cada bautizado recibe dones y cualidades para el bien común (Segunda Lectura de San Pablo). Por eso, en este día dedicado al Apostolado Seglar, podemos afirmar que el «clericalismo» es un pecado contra el Espíritu Santo. Decía el Papa Francisco:

“Recuerdo ahora la famosa expresión: "es la hora de los laicos". Pues pareciera que el reloj se ha parado”. Todos ingresamos a la Iglesia como laicos,  puesto que el primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo. Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una élite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios. Hay que poner atención al clericalismo, que lleva a la funcionalización del laicado; tratándolo como ‘recaderos’, y coarta las distintas iniciativas, esfuerzos y hasta -me animo a decir- osadías necesarias para llevar el Evangelio a todos los ámbitos del quehacer social y especialmente político”. El clericalismo poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios (cfr. LG 9-14) Y no solo a unos pocos elegidos e iluminados”.

         Sería, por tanto, oportuno e incluso urgente que revisáramos de qué manera estamos contribuyendo todos, conjuntamente, entrelazadamente, a la Iglesia de Jesús: qué aporto yo personalmente, cómo valoro y me relaciono cpm otros carismas, sensibilidades, espiritualidades, misiones... En el plano personal, parroquial, diocesano, nacional... Hay mucho clericalismo que superar. Pero también mucha pasividad en muchos bautizados y muchos «grupos» que trabajan por libre o incluso en contra de otros...

      Es el Espíritu el que nos ayuda a salir de nuestros encierros, de nuestro cristianismo anquilosado, que pretende seguir siempre igual, aunque todo cambie alrededor... sin arriesgarnos a buscar nuevos caminos y resùestas. No sé quién afirmaba que «hay peligrosas novedades, pero hay mas peligrosas antigüedades». Ese empeño por mantener lo de ayer por ser de ayer, y rechazar todo lo que suene a cambio, novedad, búsqueda, adaptación, renovación es miedo, comodidad, el no querer leer los «signos de los tiempos»... es rechazo del Dios-Espíritu Santo, que "hace nuevas todas las cosas" (eso dice la Biblia de él: Is 43,18: Apoca 21, 5).

             Pero hoy me voy a fijar en un punto: la vida «espiritual», que es la vida del Espíritu. Uno de los más grandes teólogos del Concilio Vaticano II, decía:  el verdadero problema de la Iglesia es "seguir tirando con una resignación y un tedio/rutina/inercia cada vez mayores por los caminos habituales de una mediocridad espiritual" (Karl Rahner). En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios. La sociedad moderna ha apostado por "lo exterior". Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz tiene difícil encontrar resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad. Muchos no han descubierto lo que es el silencio del corazón, ni han aprendido a vivir la fe desde dentro. Y se mantienen como pueden, repitiendo oraciones aprendidas, practicando algunas costumbres tradicionales... pero con poca capacidad de contagiar algo a los que vienen detrás. Acoger al Espíritu de Dios quiere decir aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de nuestro ser. No es probable que se mantenga la fe en Dios, en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna, sin una comunidad fraterna con la que compartirla y madurarla y testimoniarla. ¡Somos templos el Espíritu!

    Lo dejo como reto, como inquietud, como propuesta, como... ¡yo qué sé! Esto es lo que me ha sugerido hoy el Espíritu... y es lo que os he dicho, con mayor o menor acierto, pero con un corazón deseando que arda como llama de amor viva (que era como Juan de la Cruz se dirigía al Espíritu) de mi alma y de nuestra alma en el más profundo centro. Espíritu que nos habitas y nos conduces: ¡VEN!

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

Imagen superior de Alberto Castelli