Saturday, May 18, 2019

Amar como él nos ama - Fernando Torres cmf

Fernando Torres cmf

Amar como él nos ama
      La comunidad cristiana es signo del cielo nuevo y de la tierra nueva de que habla la segunda lectura. Pero, ¿qué tipo de signo? ¿En qué se debe notar que somos la semilla de la nueva creación? La clave nos la da el Evangelio de Juan. Jesús está a punto de despedirse de sus discípulos y les deja un mandamiento nuevo que es como su testamento. Les dice que se amen unos a otros como él les ha amado. Ésa será la señal por la que conocerán que somos discípulos de Jesús. Así pues, lo más distintivo de los cristianos no es que nos reunamos los domingos para celebrar la misa. Tampoco el que tengamos una jerarquía con un papa, obispos y sacerdotes. Ni siquiera es nuestra característica el que celebremos siete sacramentos. Jesús no deseaba que fuésemos conocidos por ninguna de esas cosas. Jesús deseaba que los que no perteneciesen a nuestra comunidad nos conociesen por otra señal, más humilde si se quiere, pero más importante y mucho más humana: por el modo como nos tratamos unos a otros, por el modo como nos amamos y amamos a todos sin distinción. Jesús quería que nos amásemos como él nos había amado. 
      Ése es el signo que hará descubrir a los que no son cristianos que la comunidad cristiana es la semilla de un nuevo mundo. Porque sólo Dios es capaz de dar vida a ese amor fraterno que hace que todo se comparta y que todos vivan más en plenitud. Cuando los que no son cristianos nos vean amar de verdad, necesariamente han de pensar que Dios está presente en nuestra comunidad, porque las personas, por nuestras solas fuerzas, no podemos amar de esa manera. 
      ¿Es que los cristianos estamos hechos de otra madera? ¿Es que somos superiores a los demás? En absoluto. Somos iguales. Pero la presencia de Dios está con nosotros. Y cuando le dejamos actuar en nuestros corazones, experimentamos que un amor mayor que nuestras fuerzas brota de dentro de nosotros. Es el amor de Dios. Es el amor que es signo de la tierra nueva y del cielo nuevo. Es, por ejemplo, el amor con que la madre Teresa de Calcuta amó a los enfermos y moribundos. Es el amor con que muchos padres aman a sus hijos. Sin medida, sin tiempo, sin límite, con absoluta generosidad. 
      Pero como no somos superiores a los demás, a los que no son cristianos, como cometemos errores y a veces nos hacemos daño unos a otros, hay una dimensión del amor que la comunidad cristiana debe saber vivir de una manera especial. Es la dimensión del perdón, de la reconciliación. Perdonar a los hermanos –y perdonarme– es una forma de amar que reconocer la limitación propia y la supera porque el amor va más allá de los límites que marca nuestra debilidad. Vivir el perdón y la reconciliación en la comunidad cristiana es la mejor forma de dar testimonio del amor que nos une. 

Para la reflexión
      ¿Qué signo crees que es el que nos distingue como cristianos? ¿Qué tendríamos que hacer en nuestra comunidad para dar mejor testimonio? ¿Y en nuestra familia? ¿Y en el trabajo?

Friday, May 17, 2019

Inteligencia Artificial y robótica para la humanidad - Larissa I. López en Zenit 17/5/2019

Vaticano: Inteligencia Artificial y robótica para la humanidad

Pontificia Academia de las Ciencias
(ZENIT –17 mayo 2019).- Durante los días 16 y 17 de mayo de 2019 se celebra en la Casina Pio IV (Vaticano), la conferencia internacional titulada “Robótica, inteligencia artificial y humanidad: ciencia, ética y política”.
Este evento, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS) y la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (PASS), está centrado en el estudio de las implicaciones que las aplicaciones recientes de la robótica y la Inteligencia Artificial (IA) presentan en distintas áreas de la vida actual (medicina, empleo, transporte, manufactura, agricultura, conflictos armados).
Consecuencias para la humanidad
Igualmente, tal y como señalan en el comunicado sobre la conferencia, “Si bien se ha prestado mucha atención a las aplicaciones de la robótica / IA en cada uno de estos dominios, ha llegado el momento de obtener una imagen más completa de sus conexiones y las posibles consecuencias para nuestra humanidad compartida”.
De este modo, además de examinar las actuales fronteras de investigación en IA y robótica, los participantes, departirán sobre “los posibles impactos en el bienestar social, los riesgos para la paz y el desarrollo sostenible, así como las dimensiones éticas y religiosas de estas tecnologías”.
Programa
Dentro de las sesiones del programa están incluidas, entre otras, temáticas como: fundamentos científicos e impulsores de innovación de la IA  y la robótica; las relaciones persona-robot y las implicaciones para la sociedad, teniendo en cuenta las diferencias entre países de bajos y altos ingresos, comunidades rurales y urbanas, jóvenes y ancianos; tecnología e ingeniería de robótica y aplicaciones de IA / robótica en industrias y servicios, y las implicaciones para el trabajo y el empleo, la fabricación, la agricultura y los sistemas alimentarios, los servicios de salud, la pobreza y la marginación; y aspectos éticos y religiosos de la IA y la robótica: robots e identidad  (derechos de los robots) y la necesidad de políticas regulatorias sobre el uso y desarrollo futuro de las tecnologías de IA y robótica.
Participantes
Los expertos que participan en esta conferencia internacional provienen de distintos países, como Francia, Suiza, Alemania, Austria, Países Bajos, Noruega, Italia, EE.UU, Argentina y Japón.


About Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

Thursday, May 16, 2019

«Yo soy el Enviado» - Adrián de Prado Postigo cmf en Ciudadredonda.org

Adrián de Prado Postigo cmf
Queridos hermanos:
«Yo soy el Enviado», dice el Señor. Al terminar de lavar los pies de sus discípulos, cuando ya se cernía sobre Él la sombra de la traición, Jesús da un paso al frente y pronuncia unas palabras de confianza para con sus amigos que, en realidad, son una profunda y sincera confesión personal. Humanamente, todo parecía nublarse sin remedio. Aunque solo uno de ellos fuera a venderlo, casi todos iban a abandonarlo. Y la terrible idea de saberse ninguneado por aquellos a quienes tanto quería podría haber torcido su discurso o violentado sus gestos. Pero no. Él volvió a llamarlos y a enviarlos. Volvió a confiar y a confiarse. Y, al hacerlo, se manifestó de nuevo ante el mundo como el Enviado del Padre convertido en Siervo de todos los hombres. En sus rodillas y en sus palabras el amor estaba ya venciendo la muerte.
¡Bendita proeza, vivir honradamente en medio de la guerra...! Y qué admirable sentido de la fraternidad, aquel que nos hace capaces de sentirnos enviados de paz cuando estamos sometidos a la humillación. En esto —especialmente en esto— jamás seremos los discípulos mejores que el Maestro, que subió a la cruz con el perdón colgando de los labios. Sin embargo, tampoco seremos nunca verdaderos discípulos los que no busquemos el modo de vivir reconciliados y entregados cuando arrecie el temporal. Al fin y al cabo, la cruz es la única forma cabal de existencia cristiana.
A veces pienso que aquí tiene nuestra fe su mayor piedra de tropiezo y, al tiempo, su piedra angular. Que la pasión —sufrimiento y donación; o mejor, donación en el sufrimiento— no es un misterio más de la vida de Cristo —importante, cómo no, pero uno más—, sino el misterio mismo de Cristo y del cristiano: su entraña y la nuestra. Asumir que creer es padecer de forma oblativa es lo más evidente de nuestra fe y quizá también lo más desusado. Nuestra riqueza más alta y nuestro olvido más común.
No por casualidad anuncia Pablo a Jesús, «y este crucificado», también a aquellos que, por tradición, educación y sensibilidad, debieran recibir con más facilidad su mensaje, su obra, su persona, su misterio. Nunca estamos tan sobradamente cerca del Crucificado como para abrazar su muerte con la Paz del Resucitado.
Fraternalmente:
Adrián de Prado Postigo cmf

Wednesday, May 15, 2019

«Yo soy la Vid», dice el Señor - Adrian de Prado Postigo cmf en Ciudadredonda.org

Comentario al Evangelio de hoy

Adrián de Prado Postigo cmf

Queridos hermanos:
«Yo soy la Vid», dice el Señor. Vid plantada por el Padre, vid cuajada de sarmientos hermanos. Vid que se mantiene anclada a la tierra para que los sarmientos reciban el agua del cielo. Vid que permanece invariable en la tierra de los hombres para que los hombres permanezcan unidos a los cuidados del Labrador. En esta doble permanencia surge la Vida y sus frutos.
Para el evangelista Juan, permanecer es creer y creer es vivir: «así seréis discípulos míos» y «daréis fruto abundante». Quizá por eso es este uno de sus verbos más queridos. Permanecer indica a la vez estabilidad y proceso, donación y recepción, gratuidad y requerimiento. Es un viaje del corazón de Dios al corazón del hombre y viceversa. El primero en emprender este movimiento es Dios mismo, que planta a su Hijo en medio del mundo. No lo envía como pavesa para el aire sino como grano para la tierra. Para que se hunda, para que se rompa, para que se arraigue... para que se quede. Es una vid eternamente plantada en la tierra con que Dios se quiso desposar: «Ya nunca te llamarán “abandonada”, ni a tu tierra “desolada”. A ti te llamarán “mi deleite”; y a tu tierra, “desposada”» (Is 62,4-5). Una vez que Dios ha tomado carne humana, Dios permanece hombre entre los hombres por toda la eternidad. Permanecen su cercanía, su entrega, su alimento, su salvación.
Pero el suyo, con ser absolutamente gratuito, no es un ofrecimiento del todo desinteresado: a Dios le interesa sobremanera nuestro amor, nuestra respuesta, nuestro propio ofrecimiento, nuestro fruto. Y nada de esto puede darse sin un permanecer humano junto al permanecer divino. Por eso la dádiva que parte de Dios es, al tiempo, una fuerte exhortación para el hombre y para la comunidad. El discipulado del sarmiento consiste tanto en la recepción de la savia como en la generación del fruto. En rigor, ni una cosa ni otra le pertenecen al sarmiento per se, pero tampoco es posible ninguna de las dos sin su libre permanecer en comunión con la Vid. Por eso sin estar con Jesús no podemos hacer nada.
¡Y qué delicia pasearse por la viña bajo el tibio sol de primavera! ¡Qué gusto vivir los hermanos unidos, entre sí y con Jesús! Ahora bien, como decía la copla, «el invierno llega aunque no quieras». Igual que le llegó a la comunidad de los primeros discípulos, de una forma punzante, ante la decisión de Pablo de anunciar el Evangelio a los gentiles. ¿Cómo permanecer unidos al Señor cuando unos sarmientos se enredan con otros, cuando el fruto discurre por caminos insospechados? Es entonces cuando fe y la vida se aquilatan: permanecer sigue siendo siempre el camino, el horizonte, el sol de invierno...
Fraternalmente:
Adrián de Prado Postigo cmf

Monday, May 13, 2019

Nuestra Señora de Fátima - Zenit 13/5/2019

Nuestra Señora de Fátima: “Guíanos por el camino de la santidad”

Mensaje del Papa en el 13 de mayo
(ZENIT – 13 mayo 2019).- “Guíanos por el camino de la santidad”. Esta es la petición del Papa dirigida a la Virgen de Fátima.
Hoy, 13 de mayo de 2019 se celebra en la Iglesia la festividad de la Virgen de Fátima y el Papa Francisco ha transmitido un mensaje especial en su cuenta de Twitter. El texto completo del mismo reza lo siguiente: “María, Virgen de #Fátima, estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti. Custodia nuestra vida entre tus brazos, guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad”.
13 de mayo de 1917
En 1917, en plena Guerra Mundial, tres pastorcillos –Jacinta, Francisco y Lucía- recibieron la visita de María Santísima, quien se dio a conocer como la Virgen del Rosario y les mostró su Sagrado Corazón. También les pidió que volvieran a aquel lugar durante otros cinco meses, hasta octubre, todos los días 13 y así lo hicieron.
Mensaje de oración y conversión
La Virgen les confió secretos del Cielo a los niños y pidió a la humanidad que se convirtiera de sus pecados. Predijo a los pastorcillos guerras y sufrimientos si los hombres no se arrepentían. También les reveló un secreto, dividido en tres partes.
No obstante, el mensaje fundamental de Fátima es de esperanza, de oración. En su segunda aparición, la Virgen les indicó a los pequeños que Jesús quiere establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Además, en todas las apariciones hizo hincapié en la importancia de rezar el Rosario.
En definitiva, el mensaje perpetuo de Fátima es la oración y la conversión personal.
El Papa en Fátima
En el día del centenario de la primera de las apariciones de María, 13 de mayo de 2017, dos de los tres pastorcitos, Santa Jacinta y San Francisco Marto, fueron canonizados por el Papa Francisco en Fátima.
Con respecto a ellos, el 14 de mayo de 2017, el Santo Padre destacó que su santidad “no es la consecuencia de las apariciones, sino de la fidelidad y del ardor con los cuales han respondido al privilegio de poder ver a la Virgen María… Rezaban frecuentemente el Rosario, haciendo penitencia  y ofreciendo sacrificios  para obtener el fin de la guerra y por las almas que más necesidad tenían de su misericordia”.
Igualmente, actualizó el ejemplo de estos dos santos para nosotros, recordando que “En nuestros días también hay tanta necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, para implorar el fin de tantas guerras que hay por todo el mundo, que se extienden cada vez más, lo mismo que el fin de tantos conflictos absurdos, grandes y familiares, pequeños, que desfiguran el rostro de la humanidad”.

About Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

Wednesday, May 8, 2019

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN

De la relación del mercedario fray Pedro Nolasco de Santa María

(Año 1737: Archivo de la Basílica nacional de Luján)

ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN

En aquel tiempo que el reino de Portugal y el de Castilla se gobernaban por una Corona, con el mucho comercio que tenía esta ciudad con el Brasil, un portugués, vecino de Córdoba, que fundó la hacienda de Sumampa, pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una imagen pequeña de la Concepción, para colocar en una capilla que estaba fabricando en dicha su hacienda; y con este encargue le remitieron a un mismo tiempo dos, las cuales, encajonadas, cargó en su carretón. Y llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo, llamado fulano Rosendo.

Queriendo proseguir su viaje, uncidos los bueyes por la mañana, no pudieron mover dicho carretón; por cuya causa le volvieron a descargar, y entonces le movieron los bueyes sin alguna dificultad. Y admirados todos de este prodigio, le preguntaron qué llevaba en la carga, que allí se había descargado, que pudiese servir de impedimento a su viaje; y él respondió que no llevaba cosa de impedimento, antes sí dos imágenes para darles culto.

Y determinaron se embarcase en el carretón los dos cajoncitos de las imágenes e hiciesen caminar el carretón; y se hallaron con el impedimento primero; a que empezó a exclamar el devoto portugués a la Virgen Santísima que bien sabía el efecto, para qué la llevaba, que era para colocarla en la capilla que en su nombre tenía fabricada; y, persuadiéndole a que sacase él un cajón y dejase el otro, probaron a que caminase el carretón, y no se pudo mover de su lugar; volvieron a hacer la diligencia de sacar el cajón que había quedado y cargar el que habían bajado, y entonces se movió dicho carretón sin impedimento alguno; quedando el dueño muy contento con la imagen que se llevó, dejando la otra en el paraje, donde le mostraba quererse quedar.

Ésta es la imagen de Nuestra Señora de Luján, que estuvo muchos años en lo de dicho Rosendo, en un oratorio muy corto, y muy venerada la imagen de todo el pago. Y dicho Rosendo dedicó un negro, llamado Manuel, al culto de dicha imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que incesantemente ardía.

Y con el transcurso del tiempo y muerto el dueño de aquella estancia vino a quedar en casi despoblado. Y por ser mucha la frecuencia de devotos, que acudían movidos de sus muchos milagros, y no tener en dicha estancia dónde albergarse, pidió una señora, doña Ana de Matos, le diesen dicha imagen que la llevaría a su hacienda, que estaba en dicho río y colocóla en un oratorio; y con la asistencia y fervor del capellán don Pedro Montalbo y del mayordomo, don Manuel Casco de Mendoza, se enfervorizó la devoción de todo el pago y aun de las provincias remotas y se pusieron a fabricar la capilla, que hasta hoy permanece.

RESPONSORIO    

R. Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza. * De ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.
V. Celebremos con gozo esta fiesta de santa María Virgen.
R. De ti nació el sol de justicia. Cristo, nuestro Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.


Saturday, May 4, 2019

Acróstico sobre el matrimonio - Bonifacio Fernández. cmf - 2/5/2019

Acróstico sobre el matrimonio

Bonifacio Fernández, cmf - 
Marido/mujer. El matrimonio confiere un nombre nuevo; al novio y a la novia, gracias a la promesa y compromiso matrimonial, se les llama marido y mujer. Y ellos asumen progresivamente el nuevo nombre. Ser esposo, ser esposa. Estar unidos. Desposados con las esposas del amor, de la libertad, de la intimidad.
Alianza de amor. El amor conyugal entre un hombre y una mujer está hecho de sentimientos y decisiones; es amor corporal y espiritual, realista y lleno de imaginación, Es alianza entre personas adultas y, al mismo tiempo, es aventura de amor. Se trata de una relación mutua: Darse y recibir al cónyuge.  Se simbolizan en los anillos que se entregan.  Son signos de fidelidad. Se los entregan para recordar la promesa del amor mutuo.
Tarea permanente. El matrimonio propiamente comienza el día de la boda.  Se trata de un punto de llegada. Y de un punto de partida de formación permanente, permanente relación, para siempre, hasta que la muerte nos una más.  El matrimonio es un don y una tarea. Cada persona tiene una misión en la vida; el matrimonio concreta esa misión personal y la entrelaza con la de otra persona.
Relación de amor. No de cualquier amor; no un mero sentimiento de éxtasis momentáneo sin el contraste del día a día. Incluye el amor erótico apasionado y también el amor de amistad y de entrega total (ágape). Los esposos se hacen responsables al cien por cien de su crecimiento personal y dual. Con el paso del tiempo ellos pueden relatar su experiencia de pertenencia y de complementariedad. Y ese relato es mensaje de amor que los convierte en mensajeros.
Intimidad. El amor conyugal es un amor íntimo; requiere capacidad de interioridad. Necesita comunicación y diálogo. Requiere la invitación al otro para que entre en ese territorio personal que cada uno tiende a proteger.  
Se puede vivir la intimidad cuando cada uno sabe estar en contacto con sus sentimientos, deseos y aspiraciones. La conciencia refleja de los propias satisfacciones y carencias es lo que permite la transparencia. Sabemos bien que somos espejos unos para otros; que en el espejo de los otros se va reflejando nuestra imagen, lo que mostramos y lo que intentamos ocultar. El cónyuge especialmente es el espejo que estimula el encuentro con uno mismo, el descubrimiento de la propia realidad.
Madre y padre. El amor matrimonial es difusivo, es fecundo. Cuando dos personas se quieren de verdad nace algo nuevo para cada uno y para los dos. Cuando marido y mujer se aman nace la fecundidad. Puede tener muchas formas. La más fuerte y visible son los hijos. Ellos son la epifanía viva de dos biografías que se anudan, para constituir una sola corriente en el camino del mar de la plenitud; dos biografías se juntan, como se juntan las aguas de dos ríos que confluyen.
Olvido y memoria. El olvido es una actitud positiva que consiste en no llevar cuenta de las posibles heridas que la vida va produciendo sea por acción o sea por omisión. Los cónyuges tienen un don especial para el perdón y la sanación. Por otra parte, tienen muchas oportunidades de no olvidar los momentos mágicos y felices que han ido entretejiendo la historia común. Celebrar esos momentos. Volver a ellos. Rememorarlos. La fe en el sueño común es capaz de hacer memoria viva del crecimiento común.
Noviazgo.  Se trata de una experiencia de novedad creciente y sucesiva; una relación llena de descubrimientos, de sorpresas. Es preciso luchar contra las etiquetas que paralizan y encierran al otro. El sí del inicio se verifica en el sí de cada día, de cada reconciliación, de cada perdón y sanación.
Iglesia doméstica.  El amor conyugal en cuanto es amor total, íntimo y responsable, fiel y creativo. es encarnación del amor con que Cristo ama a la Iglesia. El amor humano matrimonial es lo que más se parece al Dios amor. Hace presente la relación de amor entre el Padre y el Hijo en el Espíritu. La relación conyugal y familiar es la que expresa con más intensidad la naturaleza de la Iglesia como comunión de personas. El matrimonio es una pequeña iglesia que ora, que testimonia, que celebra, que  contagia y guía con su palabra y con su ejemplo. 
0rientación futura. El matrimonio es promesa y esperanza. Está habitado por la fuerza de un sueño común, forjado en el tiempo del noviazgo a partir de las necesidades humanas, de la cultura y educación que cada uno ha recibido. Todas las personas soñamos son la vida en plenitud. Le damos el nombre de felicidad. En el matrimonio cada persona está interesada en su propia felicidad; pero también promete responsabilizarse de ayudar al otro a ser feliz. Que este sueño siga vivo está indicando el grado de salud de la relación de amor. El futuro soñado es la energía que mantiene vivo el amor y lo convierte en buena noticia.