Saturday, March 25, 2017

¿Por qué usar Kipá? - ¡Todo lo que necesitas saber!


¿Por qué usar Kipá? - ¡Todo lo que necesitas saber!

¿Por qué usar Kipá? - ¡Todo lo que necesitas saber!

Es probablemente la marca más rápidamente identificable de un judío. ¿Cuándo y por qué usamos kipá?

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Es tal vez la marca más rápidamente identificable de un judío.
En el mundo occidental, es habitual sacarse el sombrero cuando nos encontramos con una persona importante. En cambio en el judaísmo, cubrirse la cabeza es señal de respeto.
La singularidad del cubrirse la cabeza en un judío esta insinuada en la bendición que decimos cada mañana, agradeciendo a Dios por "coronar a Israel con esplendor" (Talmud – Brajot 60b)
El Talmud dice que el propósito del uso de la kipá es recordarnos de Dios, que es la Autoridad Suprema "por encima de nosotros" (Kidushin 31a). Las acciones externas crean nuestra conciencia interna; usando un simbólico y tangible "algo por encima de nosotros" reforzamos esa idea de que Dios siempre está observando. La kipá es un medio para exteriorizar nuestro sentimiento interno de respeto por Dios.
Es fácil recordar a Dios en la sinagoga o en torno a la mesa de Shabat. Pero la conciencia judía está destinada a impregnar todos los aspectos de nuestras vidas: cómo tratamos a los demás, cómo nos conducimos en los negocios, y la forma en que vemos al mundo.
Adecuadamente, la palabra en idish para la cobertura de la cabeza, "yarmulke", viene del arameo, yira malka, que significa "temor del Rey".
En hebreo, el cobertor de la cabeza se llama "kipá" – literalmente "cúpula".

Wednesday, March 22, 2017

Fuente de la salvación. Y. Rosenberg


Una fuente de conocimiento

Source: yakov.r@eTeacherBiblical.com
En Isaías 12:3, el profeta compara el acto de recibir la salvación con el de sacar agua de una fuente. Aunque esto es laborioso, los trabajadores no son infelices. Están llenos de gozo porque la fuente contiene agua en abundancia. El mensaje de este versículo es que no hay límites con respecto a la cantidad de personas que pueden sacar agua de esta fuente porque ésta se niega a secarse. La salvación es un don que Dios nos ha ofrecido incondicionalmente e inagotablemente.

Redención para todos

Esto nos lleva a lo que es, sin duda, uno de los versículos más apreciados de toda la Biblia: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Aunque por lo general no se enfatiza, la palabra más importante en Juan 3:16 es "todo". La vida eterna no está reservada para la élite ni para los que tienen buenas conexiones. La salvación se ofrece a todo el que cree, incondicionalmente e inagotablemente.

Pruebe las aguas genuinas

Isaías, por supuesto, no hablaba español. Él no usó la palabra "salvación", sino que la palabra en hebreo yeshua (יְשׁוּעָה). ¿Cómo sería escuchar sus palabras en el idioma original? Ha llegado el momento de que usted pruebe las dulces aguas de la auténtica Escritura, inmaculada de los defectos de las traducciones. Aprender a leer la Biblia en hebreo le permitirá sacar agua de las fuentes de yeshua. Inscríbase hoy mismo y aprenda Hebreo Bíblico desde la comodidad de su hogar.
Ref: http://lp.israelbiblicalstudies.com/lp_iibs_biblical_hebrew_salvation-es.html?cid=39454&adgroupid=-1&utm_source=Email_Marketing&utm_medium=Lipnick_Insights&utm_campaign=BIB_ES_EML_salvation_2017-03-20_39454&stid=5395278&hash=d62e4e3b6f0ba6780f8052a76d84336c&min_frm=1#_at=0.3.9493018,0.137582113.z3dfaxzzwdap2usddc

Thursday, March 2, 2017

Las palabras de la consagración del vino - Benedicto XVI


Las palabras de la consagración del vino


Carta de Benedicto XVI a Robert Zollitsch, arzobispo de Friburgo y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana a propósito de la traducción de las palabras «pro multis»
en las plegarías eucarísticas de las misas (14-4-2012), texto que ya fue publicado por ECCLESIA en su número 3.626 (9-6-2012), páginas 23 a 25, y que reproducimos por su actualidad en el número 3.873 (4-3-2017) y en nuestra web.

Excelencia, venerado y querido señor arzobispo:


Con ocasión de su visita del 15 de marzo de 2012, usted me hizo saber que, por lo que se refiere a la traducción de las palabras «pro multis» en las Plegarias Eucarísticas de la Santa Misa, todavía no hay unidad entre los obispos de las áreas de lengua alemana. Al parecer, se corre el riesgo de que, ante la publicación de la nueva edición del Gotteslob (Libro de cantos y oraciones), que se espera en breve, algunos sectores del ámbito lingüístico alemán deseen mantener la traducción «por todos», aun cuando la Conferencia Episcopal Alemana acordase escribir «por muchos», tal como ha sido indicado por la Santa Sede. Le había prometido que me expresaría por escrito sobre esta cuestión importante, con el fin de prevenir una división como esta en el seno más íntimo de nuestra plegaria.
Esta carta que ahora dirijo por medio suyo a los miembros de la Conferencia Episcopal Alemana, se enviará también a los demás obispos de las áreas de lengua alemana.

Origen de la cuestión

Ante todo, permítame unas breves palabras sobre el origen del problema. En los años sesenta, cuando hubo que traducir al alemán el Misal Romano, bajo la responsabilidad de los obispos, había un consenso exegético en que la palabra «los muchos», «muchos», en Isaías 53, 11s, era una forma de expresión hebrea que indicaba la totalidad, «todos». En los relatos de la institución de Mateo y de Marcos, la palabra «muchos» sería por tanto un «semitismo», y debería traducirse por «todos». Esta idea se aplicó también a la traducción directamente del texto latino, donde «pro multis» haría referencia, a través de los relatos evangélicos, a Isaías 53 y, por tanto, debería traducirse como «por todos». Con el tiempo, este consenso exegético se ha resquebrajado; ya no existe. En la narración de la Última Cena de la traducción ecuménica alemana de la Sagrada Escritura, puede leerse: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos» (Mc 14, 24; cf. Mt 26, 28). Con esto se pone de relieve algo muy importante: el paso del «pro multis» al «por todos» no era en modo alguno una simple traducción, sino una interpretación, que seguramente tenía y sigue teniendo fundamento, pero es ciertamente ya una interpretación y algo más que una traducción.
Esta fusión entre traducción e interpretación pertenece en cierto sentido a los principios que, inmediatamente después del Concilio, orientaron la traducción de los libros litúrgicos en las lenguas modernas. Se tenía conciencia de cuán lejos estaban la Biblia y los textos litúrgicos del modo de pensar y de hablar del hombre de hoy, de modo que, incluso traducidos, seguían siendo en buena parte incomprensibles para los participantes en la liturgia. Era una tarea novedosa tratar que, en la traducción, los textos sagrados fueran asequibles a los participantes en la liturgia, aunque siguieran siendo muy ajenos a su mundo; es más, los textos sagrados aparecían precisamente de este modo en su enorme lejanía. Así, los autores no solo se sentían autorizados, sino incluso en la obligación, de incluir ya la interpretación en la traducción, y de acortar de esta manera la vía hacia los hombres, pretendiendo hacer llegar a su mente y a su corazón precisamente estas palabras.
Hasta un cierto punto, el principio de una traducción del contenido del texto base, y no necesariamente literal, sigue estando justificado. Desde que debo recitar continuamente las oraciones litúrgicas en lenguas diferentes, me doy cuenta de que no es posible encontrar a veces casi nada en común entre las diversas traducciones, y que el texto único, que está en la base, con frecuencia es solo lejanamente reconocible. Además, hay ciertas banalizaciones que comportan una auténtica pérdida. Así, a lo largo de los años, también a mí personalmente me ha resultado cada vez más claro que el principio de la correspondencia no literal, sino estructural, como guía en las traducciones tiene sus límites.

Disposiciones pontificias

Estas consideraciones han llevado a la Instrucción sobre las traducciones «Liturgiam authenticam», emanada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el 28 de marzo de 2001, a poner de nuevo en primer plano el principio de la correspondencia literal, sin prescribir obviamente un verbalismo unilateral. La contribución importante que está en la base de esta instrucción consiste en la distinción entre traducción e interpretación, de la que he hablado al principio. Esta es necesaria tanto respecto a la palabra de la Escritura, como de los textos litúrgicos. Por un lado, la palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta; por otro lado, a la Iglesia se le ha encomendado el cometido de la interpretación, con el fin de que —en los límites de nuestra comprensión actual— nos llegue ese mensaje que el Señor nos ha destinado. Ni siquiera la traducción más esmerada puede sustituir a la interpretación: pertenece a la estructura de la revelación el que la Palabra de Dios sea leída en la comunidad interpretativa de la Iglesia, y que la fidelidad y la actualización estén enlazadas recíprocamente. La Palabra debe estar presente tal y como es, en su forma propia, tal vez extraña para nosotros; la interpretación debe confrontarse con la fidelidad a la Palabra misma, pero, al mismo tiempo, ha de hacerla accesible al oyente de hoy.
En este contexto, la Santa Sede ha decidido que, en la nueva traducción del Misal, la expresión «pro multis» deba ser traducida tal y como es, y no al mismo tiempo ya interpretada. En lugar de la versión interpretada «por todos», ha de ponerse la simple traducción «por muchos». Quisiera hacer notar aquí que ni en Mateo ni en Marcos hay artículo, así pues, no «por los muchos», sino «por muchos». Si bien esta decisión, como espero, es absolutamente comprensible a la luz de la correlación fundamental entre traducción e interpretación, soy consciente sin embargo de que representa un reto enorme para todos aquellos que tienen el cometido de exponer la Palabra de Dios en la Iglesia. En efecto, para quienes participan habitualmente en la Santa Misa, esto parece casi inevitablemente como una ruptura precisamente en el corazón de lo sagrado. Ellos se dirán: Pero Cristo, ¿no ha muerto por todos? ¿Ha modificado la Iglesia su doctrina? ¿Puede y está autorizada para hacerlo? ¿Se está produciendo aquí una reacción que quiere destruir la herencia del Concilio? Por la experiencia de los últimos 50 años, todos sabemos cuán profundamente impactan en el ánimo de las personas los cambios de formas y textos litúrgicos; lo mucho que puede inquietar una modificación del texto en un punto tan importante. Por este motivo, en el momento en que, en virtud de la distinción entre traducción e interpretación, se optó por la traducción «por muchos», se decidió al mismo tiempo que esta traducción fuera precedida en cada área lingüística de una esmerada catequesis, por medio de la cual los obispos deberían hacer comprender concretamente a sus sacerdotes y, a través de ellos, a todos los fieles por qué se hace. Hacer preceder la catequesis es la condición esencial para la entrada en vigor de la nueva traducción. Por lo que sé, una catequesis como esta no se ha hecho hasta ahora en el área lingüística alemana. El propósito de mi carta es pediros con la mayor urgencia a todos vosotros, queridos hermanos, la elaboración de una catequesis de este tipo, para hablar después de esto con los sacerdotes y hacerlo al mismo tiempo accesible a los fieles.

Explicaciones catequéticas

En dicha catequesis, se deberá explicar brevemente en primer lugar por qué, en la traducción del Misal tras el Concilio, la palabra «muchos» fue sustituida por «todos»: para expresar de modo inequívoco, en el sentido querido por Jesús, la universalidad de la salvación que de él proviene.
Pero surge inmediatamente la pregunta: Si Jesús ha muerto por todos, ¿por qué en las palabras de la Última Cena él dijo «por muchos»? Y, ¿por qué nosotros ahora nos atenemos a estas palabras de la institución de Jesús? A este punto, es necesario añadir ante todo que, según Mateo y Marcos, Jesús ha dicho «por muchos», mientras según Lucas y Pablo ha dicho «por vosotros». Aparentemente, así se restringe aún más el círculo. Y, sin embargo, es precisamente partiendo de esto como se puede llegar a la solución. Los discípulos saben que la misión de Jesús va más allá de ellos y de su grupo; que él ha venido para reunir a los hijos de Dios dispersos por el mundo (cf. Jn 11, 52). Pero el «por vosotros» hace que la misión de Jesús aparezca de forma absolutamente concreta para los presentes. Ellos no son miembros cualquiera de una enorme totalidad, sino que cada uno sabe que el Señor ha muerto «por mi», «por nosotros». El «por vosotros» se extiende al pasado y al futuro, se refiere a mí de manera totalmente personal; nosotros, que estamos aquí reunidos, somos conocidos y amados por Jesús en cuanto tales. Por consiguiente, este «por vosotros» no es una restricción, sino una concretización, que vale para cada comunidad que celebra la Eucaristía y que la une concretamente al amor de Jesús. En las palabras de la consagración, el Canon Romano ha unido las dos lecturas bíblicas y, de acuerdo con esto, dice: «por vosotros y por muchos». Esta fórmula fue retomada luego por la reforma litúrgica en todas las Plegarias Eucarísticas.
Pero, una vez más: ¿Por qué «por muchos»? ¿Acaso el Señor no ha muerto por todos? El hecho de que Jesucristo, en cuanto Hijo de Dios hecho hombre, sea el hombre para todos los hombres, el nuevo Adán, forma parte de las certezas fundamentales de nuestra fe. Sobre este punto, quisiera recordar solamente tres textos de la Escritura: Dios entregó a su Hijo «por todos», afirma Pablo en la Carta a los Romanos (Rom 8, 32). «Uno murió por todos», dice en la Segunda Carta a los Corintios, hablando de la muerte de Jesús (2 Cor 5, 14). Jesús «se entregó en rescate por todos», escribe en la Primera Carta a Timoteo (1 Tim 2, 6). Pero entonces, con mayor razón, una vez más, debemos preguntarnos: si esto es así de claro, ¿por qué en la Plegaria Eucarística esta escrito «por muchos»? Ahora bien, la Iglesia ha tomado esta fórmula de los relatos de la institución en el Nuevo Testamento. Lo dice así por respeto a la palabra de Jesús, por permanecer fiel a él incluso en las palabras. El respeto reverencial por la palabra misma de Jesús es la razón de la fórmula de la Plegaria Eucarística. Pero ahora nos preguntamos: ¿Por qué Jesús mismo lo ha dicho precisamente así? La razón verdadera y propia consiste en que, con esto, Jesús se ha hecho reconocer como el Siervo de Dios de Isaías 53, ha mostrado ser aquella figura que la palabra del profeta estaba esperando. Respeto reverencial de la Iglesia por la palabra de Jesús, fidelidad de Jesús a la palabra de la «Escritura»: esta doble fidelidad es la razón concreta de la fórmula «por muchos». En esta cadena de reverente fidelidad, nos insertamos nosotros con la traducción literal de las palabras de la Escritura.

«Muchos»-«todos»

Así como hemos visto anteriormente que el «por vosotros» de la traducción lucano-paulina no restringe, sino que concretiza, así podemos reconocer ahora que la dialéctica «muchos»-«todos» tiene su propio significado. «Todos» se mueve en el plano ontológico: el ser y obrar de Jesús, abarca a toda la humanidad, al pasado, al presente y al futuro. Pero históricamente, en la comunidad concreta de aquellos que celebran la Eucaristía, él llega de hecho solo a «muchos». Entonces es posible reconocer un triple significado de la correlación entre «muchos» y «todos». En primer lugar, para nosotros, que podemos sentarnos a su mesa, debería significar sorpresa, alegría y gratitud, porque él me ha llamado, porque puedo estar con él y puedo conocerlo. «Estoy agradecido al Señor, que por gracia me ha llamado a su Iglesia…» (Canto religioso «Fest soll mein Taufbund immer steen», estrofa 1). En segundo lugar, significa también responsabilidad. Cómo el Señor, a su modo, llegue a los otros —a «todos»— es a fin de cuentas un misterio suyo. Pero, indudablemente, es una responsabilidad el hecho de ser llamado por él directamente a su mesa, de manera que puedo oír: «por vosotros», «por mi», él ha sufrido. Los muchos tienen responsabilidad por todos. La comunidad de los muchos debe ser luz en el candelero, ciudad puesta en lo alto de un monte, levadura para todos. Esta es una vocación que concierne a cada uno de manera totalmente personal. Los muchos, que somos nosotros, deben llevar consigo la responsabilidad por el todo, conscientes de la propia misión. Finalmente, se puede añadir un tercer aspecto. En la sociedad actual tenemos la sensación de no ser en absoluto «muchos», sino muy pocos, una pequeña multitud, que se reduce continuamente. Pero no, somos «muchos»: «Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lengua», dice el Apocalipsis de Juan (Ap 7, 9). Nosotros somos muchos y representamos a todos. Así, ambas palabras, «muchos» y «todos» van juntas y se relacionan una con otra en la responsabilidad y en la promesa.
Excelencia, queridos hermanos en el episcopado. Con todo esto, he querido indicar la línea del contenido fundamental de la catequesis, por medio de la cual se debe preparar a sacerdotes y laicos lo más pronto posible para la nueva traducción. Espero que pueda servir al mismo tiempo para una participación más profunda en la Santa Eucaristía, integrándose en la gran tarea que nos espera con el «Año de la Fe». Confío que dicha catequesis se presente prontamente, y forme parte así de esa renovación litúrgica, a la cual se comprometió el Concilio desde su primera sesión.
Con la bendición y el saludo pascual, me confirmo suyo en el Señor.

Benedictus PP. XVI 


Texto de la homilia - Papa Francisco en Miercoles de Ceniza 2017

TEXTO DE LA HOMILIA:
«Volved a mí de todo corazón… volved a mí» (Jl 2,12), es el clamor con el que el profeta Joel se dirige al pueblo en nombre del Señor; nadie podía sentirse excluido: llamad a los ancianos, reunid a los pequeños y a los niños de pecho y al recién casado (cf. v. 6).
Todo el Pueblo fiel es convocado para ponerse en marcha y adorar a su Dios que es «compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad» (v.13). También nosotros queremos hacernos eco de este llamado; queremos volver al corazón misericordioso del Padre.
En este tiempo de gracia que hoy comenzamos, fijamos una vez más nuestra mirada en su misericordia. La cuaresma es un camino: nos conduce a la victoria de la misericordia sobre todo aquello que busca aplastarnos o rebajarnos a cualquier cosa que no sea digna de un hijo de Dios.
La cuaresma es el camino de la esclavitud a la libertad, del sufrimiento a la alegría, de la muerte a la vida. El gesto de las cenizas, con el que nos ponemos en marcha, nos recuerda nuestra condición original: hemos sido tomados de la tierra, somos de barro.
Sí, pero barro en las manos amorosas de Dios que sopló su espíritu de vida sobre cada uno de nosotros y lo quiere seguir haciendo; quiere seguir dándonos ese aliento de vida que nos salva de otro tipo de aliento: la asfixia sofocante provocada por nuestros egoísmos; asfixia sofocante generada por mezquinas ambiciones y silenciosas indiferencias, asfixia que ahoga el espíritu, reduce el horizonte y anestesia el palpitar del corazón.
El aliento de la vida de Dios nos salva de esta asfixia que apaga nuestra fe, enfría nuestra caridad y cancela nuestra esperanza. Vivir la cuaresma es anhelar ese aliento de vida que nuestro Padre no deja de ofrecernos en el fango de nuestra historia.
El aliento de la vida de Dios nos libera de esa asfixia de la que muchas veces no somos conscientes y que, incluso, nos hemos acostumbrado a «normalizar», aunque sus signos se hacen sentir; y nos parece «normal» porque nos hemos acostumbrado a respirar un aire cargado de falta de esperanza, aire de tristeza y de resignación, aire sofocante de pánico y aversión.
Cuaresma es el tiempo para decir «no». No, a la asfixia del espíritu por la polución que provoca la indiferencia, la negligencia de pensar que la vida del otro no me pertenece por lo que intento banalizar la vida especialmente la de aquellos que cargan en su carne el peso de tanta superficialidad.
La cuaresma quiere decir «no» a la polución intoxicante de las palabras vacías y sin sentido, de la crítica burda y rápida, de los análisis simplistas que no logran abrazar la complejidad de los problemas humanos, especialmente los problemas de quienes más sufren. La cuaresma es el tiempo de decir «no»; no, a la asfixia de una oración que nos tranquilice la conciencia, de una limosna que nos deje satisfechos, de un ayuno que nos haga sentir que hemos cumplido.
Cuaresma es el tiempo de decir no a la asfixia que nace de intimismos excluyentes que quieren llegar a Dios saltándose las llagas de Cristo presentes en las llagas de sus hermanos: esas espiritualidades que reducen la fe a culturas de gueto y exclusión.
Cuaresma es tiempo de memoria, es el tiempo de pensar y preguntarnos: ¿Qué sería de nosotros si Dios nos hubiese cerrado las puertas? ¿Qué sería de nosotros sin su misericordia que no se ha cansado de perdonarnos y nos dio siempre una oportunidad para volver a empezar?
Cuaresma es el tiempo de preguntarnos: ¿Dónde estaríamos sin la ayuda de tantos rostros silenciosos que de mil maneras nos tendieron la mano y con acciones muy concretas nos devolvieron la esperanza y nos ayudaron a volver a empezar?
Cuaresma es el tiempo para volver a respirar, es el tiempo para abrir el corazón al aliento del único capaz de transformar nuestro barro en humanidad.
No es el tiempo de rasgar las vestiduras ante el mal que nos rodea sino de abrir espacio en nuestra vida para todo el bien que podemos generar, despojándonos de aquello que nos aísla, encierra y paraliza.
Cuaresma es el tiempo de la compasión para decir con el salmista: «Devuélvenos Señor la alegría de la salvación, afiánzanos con espíritu generoso para que con nuestra vida proclamemos tu alabanza»; y nuestro barro –por la fuerza de tu aliento de vida– se convierta en «barro enamorado».

Tuesday, February 28, 2017

Todo ante la Cuaresma 2017 (1 marzo/13 abril 2017) - Jesus de las Heras Muela


Todo ante la Cuaresma 2017 (1 marzo/13 abril 2017): Diez decálogos y meditaciones

 Por Jesús de las Heras Muela

Ref: http://www.revistaecclesia.com/ante-la-cuaresma-2017-1-marzo13-abril-2017-diez-decalogos-meditaciones/


La Iglesia católica se dispone a recorrer el tiempo litúrgico y espiritual de la Cuaresma, los cuarenta días de camino hacia la Pascua. La Cuaresma es siempre tiempo y don de Dios para la conversión, para la renovada y permanente toma de conciencia de la obra de la salvación en Jesucristo y por Jesucristo.

El ayuno, la limosna y la oración son los tres medios tradicionales y bien fecundos para recorrer este tiempo de gracia, este día –cuarenta días- de salvación. Desde estas claves, ofrecemos a continuación y con  una clara finalidad pastoral y catequética los siguientes decálogos.



(1).- Decálogo del signo cuaresmal de la ceniza

1.- Este signo quiere expresar el reconocimiento de nuestra condición humana, tan limitada y corruptible. Así lo expresa una de las fórmulas con las que el sacerdote puede imponer la ceniza a los fieles: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”. La ceniza habla de caducidad, de lo perecedero. La ceniza es también signo de la posibilidad de resurgir. En el fuego quedan siempre en el rescoldo las cenizas.

2.- La ceniza simboliza el árbol quemado y calcinado. Fue precisamente en un árbol -el árbol de la cruz- donde Jesucristo fue crucificado. Evoca la cruz y anticipa también la Pascua. El árbol de la cruz es el árbol de la vida.

3.- La ceniza nos llama asimismo a la humildad, a la austeridad. Nos alerta sobre el orgullo y la autosuficiencia. ¡Qué más pobre e insignificante que la ceniza!

4.- La ceniza nos interpela a poner el fundamento de nuestra existencia en Jesucristo, Hoja y Árbol perennes. Sólo El nos puede liberar de la destrucción, de la corrupción y de la muerte. Cristo es la verdadera y única medicina de inmortalidad y eternidad.

5.- La ceniza es símbolo de conversión. Por eso, al imponer la ceniza, la fórmula más usada es la que dice: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

De este modo, al hilo de un texto reciente de las publicaciones diocesanas semanales de las Iglesias en Aragón, podemos afirmar que la ceniza que Dios quiere, que la ceniza cristiana es:

1.- Que no te gloríes de ti mismo: Tus talentos los recibiste para servir.

2.- Que no te consideres dueño de nada: eres sólo un humilde administrador.

3.- Que aprecies el valor de las cosas sencillas y humildes, de los pequeños gestos cotidianos.

4.- Que vivas el momento presente en compromiso y esperanza, vislumbrando en el quehacer de cada día el rostro de la eternidad.

5.- Que no temas desesperadamente al sufrimiento, al dolor, a la destrucción, a la muerte: La ceniza surge de un árbol y para los cristianos ese árbol no es otro que el árbol de la cruz de Jesucristo, el árbol de la Vida para siempre. n

(2).- Decálogo de los símbolos de Cuaresma

1.-  La cuaresma es DESIERTO. Es sequedad, soledad, ayuno austeridad, rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación.

2.-  La cuaresma es PERDÓN. Las historias bíblicas de Jonás y de Nínive y la parábola del hijo pródigo, son ejemplos de ello.

3.- La cuaresma es ENCUENTRO, es abrazo de reconciliación como en la parábola del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.

4.- La cuaresma es LUZ, como se pone de evidencia, por ejemplo, en el evangelio del ciego de nacimiento. Es el tránsito de las tinieblas a la luz. Jesucristo es la luz del mundo.

5.- La cuaresma es SALUD, símbolo manifestado en textos como la curación del paralítico o la sanación del hijo del centurión.

6.- La cuaresma es AGUA. Es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.

7.- La cuaresma es superación victoriosa de las pruebas y dificultades. Es LIBERACIÓN, TRIUNFO. Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros y vencen en la prueba, son José hijo de Jacob, la casta Susana, Ester, el profeta Jeremías y, sobre todo, Jesús, tentado y transfigurado.

8.- La cuaresma es CRUZ. Signo y presencia permanente durante toda la cuaresma. Prefigurada en el Antiguo Testamento y patentizada con el ejemplo de Jesucristo y como su llamada cargar con ella como condición para el seguimiento.

9.- La cuaresma es TRANSFIGURACIÓN. Es la luz definitiva del camino cuaresmal, preanunciada y pregustada en la escena de la transfiguración de Jesús. “Por la cruz a la luz”.

10.- La cuaresma es el esfuerzo por retirar el fermento viejo e incorporar la LEVADURA NUEVA DE LA PASCUA RESUCITADA Y RESUCITADORA, ahora y para siempre.

(3).- Decálogo de la conversión cuaresmal

1.- La conversión es recordar que el Señor nos hizo para sí y que todos los anhelos, expectativas, búsquedas y hasta frenesíes de nuestra vida, sólo descansarán, sólo se plenificarán, cuando volvamos a El.

2.- La conversión es la llamada insistente a asumamos, reconozcamos y purifiquemos nuestras debilidades.

3.- La conversión es ponernos en el camino, con la ternura, la humildad y la sinceridad del hijo pródigo, de rectificar los pequeños o grandes errores y defectos de nuestra vida.

4.- La conversión es entrar en uno mismo y tamizar la propia existencia a la luz del Señor, de su Palabra y de su Iglesia y descubrir todo lo que hay en nosotros de vana ambición, de presunción innecesaria, de limitación y egoísmo…

5.- La conversión es cambiar nuestra mentalidad, llena de eslóganes mundanos, lejana al evangelio, y transformarla por una visión cristiana y sobrenatural de la vida.

6.- La conversión es cortar nuestros caminos de pecado, de materialismo, paganismo, consumismo, sensualismo, secularismo e insolidaridad y emprender el verdadero camino de los hijos de Dios, ligeros de equipaje.

7.- La conversión es examinarnos de amor y encontrar nuestro corazón y nuestras manos más o menos vacías.

8.- La conversión es renunciar a nuestro viejo y acendrado egoísmo, que cierra las puertas a Dios y al prójimo.

9.- La conversión es mirar a Jesucristo -como hizo Teresa de Jesús a su Cristo muy llagado- y contemplar su cuerpo desnudo, sus manos rotas, sus pies atados, su corazón traspasado sentir la necesidad de responder con amor al Amor que no es amado.

10.- Y así, de este modo, la conversión, siempre obra de la misericordia y de la gracia de Dios y del esfuerzo del hombre, será encuentro gozoso, sanante y transformador con Jesucristo.

(4).- Decálogo de los personajes de la Cuaresma

1.- LA SAMARITANA: Es el ejemplo de la persona alejada, que se encuentra con Jesús, se abre a su diálogo, se deja interpelar, abre su conciencia y Jesús transforma su vida. Necesitaba el agua viva para limpiar las adherencias y suciedades de su vida anterior. El agua de Jesucristo la limpia y purifica y se convierte en otra persona y en un testigo. (Jn 4, 1-31)

2.- LA MUJER ADULTERA: Personifica la capacidad de misericordia de Jesucristo. Habla del misterio del perdón cristiano. Llama a la sinceridad del corazón y de una vida recta partiendo de uno mismo. Alerta sobre nuestros juicios y prejuicios. Habla de la necesaria apertura cristiana hacia todas las personas, que siempre son dignas del amor y del perdón de Dios. Testimonia la potencialidad salvadora de la mirada compasiva de Jesucristo. (Jn 8, 1-11)

3.- EL PADRE DE LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO: Es la imagen del Dios Padre rico en misericordia. Nos recuerda su amor, su bondad, su espera. Cree en la libertad y confía en el retorno de su hijo. No inquiere, no lleva cuentas del mal, sino que siempre está dispuesto al abrazo del perdón, de la reconciliación y de la vida nueva. Es justo desde el amor, un amor que no tiene medidas ni reglas puramente humanas. (Lc 15,11-32).

4.- EL HIJO PRÓDIGO: Es, de nuevo, imagen de los alejados y de aquellos que hacen, en algún momento, un uso indebido de su libertad y de sus derechos. Es prototipo, en primera instancia, de quien piensa sólo en sí mismo y busca los placeres rápidos, inmediatos y efímeros. Es después representación de la obra de la gracia, que también desde situaciones, circunstancias y conveniencias humanas, va moviendo el corazón hacia la conversión. Toma conciencia de su situación de postración, se pone en camino, se deja guiar por la reconciliación y experimentan el don y la gracia inmensos del perdón y del amor. (Lc 15,11-32).

5.- EL HERMANO MAYOR DEL HIJO PRÓDIGO: Es reflejo de tantos de los planteamientos de los “cercanos”, de los que se mantienen en la Iglesia, pero que no acaban de abrir del todo su alma a la sabiduría de Dios y a la plenitud del Evangelio. Lleva “cuentas”, el calculador, lo tiene todo apuntado, tiene sus razones y sus derechos. Pero necesita encontrar las verdades razones y derechos de la gratuidad, del perdón y del amor.

6.- NICODEMO: Representa al hombre cabal, religioso y recto que busca la verdad. La cuaresma es tiempo para no anclarnos en la “verdad” de nuestros pensamientos y opciones sino de ponernos en camino en la búsqueda de la verdad auténtica y definitiva. (Jn  3.1-21)

7.- EL ENFERMO DE LA PISCINA DE BETESDA: Es el prototipo del enfermo que aguarda la salud y de quien necesita ayuda de los demás. Llevaba enfermo 38 años y nadie le había empujado a la piscina de las aguas sanadoras. El cristiano debe estar alerta para descubrir a quien necesite de nosotros. El enfermo de la piscina de Betesda, una vez sanado, es también modelo de agradecimiento y de testimonio.

8.- EL CIEGO DE NACIMIENTO: Representa la oscuridad y la ceguera como enfermedad del cuerpo y como enfermedad del alma. Cuaresma es descubrir las oscuridades de nuestra vida cristiana y buscar la mano sanadora de Jesús, que, a través de su Iglesia, unta el barro y el ungüento de la luz en los ojos de nuestra alma. La fe es la luz; Jesús es la luz. Vivir sin la fe, vivir sin Jesús es oscuridad y ceguera. Y el cristiano, como el ciego de nacimiento, una vez recobrada la vista, debe ser testigo de la Luz. (Jn 9, 1-41)

9.- LÁZARO: Es el amigo de Jesús. Es el resucitado, signo y primicia de la gran Resurrección de Jesucristo, prenda de nuestra futura resurrección. También nosotros, si creemos, si mantenemos y cultivamos la amistad con Jesús, podremos ver la gloria de Dios y dar testimonio de ella con nuestras obras. Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María, habla de la necesidad de mantener un trato de intimidad con Jesús y de hacer de nuestra cuaresma tiempo y espacio para nuestra Betania cotidiana. (Jn 11, 1-44).

10.- MARÍA DE NAZARET: Es la madre, es la solidaria, la asociada a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. Mira la pasión y la pascua con ojos y corazón compasivos, como Jesús. Está. Testimonia así la fuerza decisiva de la presencia, de la compañía, de saber estar en el lugar donde debemos estar. María de Nazaret nos ha de ayudar a permanecer al pie de la cruz de nuestros hermanos y a saber acompañarlos con nuestra presencia y amor en sus Vías Dolorosas. (Jn 19, 25-27).

(5).- Los lemas papales para las Cuaresmas de los diez últimos años

1.- “La Palabra es un don. El otro es un don”. La parábola del pobre Lázaro y del rico (cf. Lc 16,19-31). (Año 2017). Francisco.

2.- “Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt, 9, 13). Las obras de misericordia en el camino jubilar. (2016). Francisco.

3.- “Fortaleced vuestros corazones” (Sant 5, 8). (2015). Francisco.

4.- “Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr. 2 Cor 8, 9)”. (2014). Francisco.

5.- Creer en la caridad, suscita caridad. “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn 4,16). (Año 2013). Benedicto XVI.

6.- “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (Hb 10, 24).  (Año 2012). Benedicto XVI.

7.- “Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado» (Col 2, 12) (Año 2011). Benedicto XVI.

8.-  “La justicia de Dios se ha manifestado por medio de la fe en Jesucristo” (Rom. 3, 21-22) (Año 2010). Benedicto XVI.

9.-  “Jesús, después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre” (Mt  4, 1-2) (Año 2009). Benedicto XVI.

10.-  “Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2 Cor. 8,9) (Año 2008). Benedicto XVI.

(6).- Cuaresma y Piedad Popular

La Cuaresma en el “Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia” (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 2002)

1.- PREPARACIÓN A LA PASCUA: La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua.

2.- LAS DIMENSIONES Y ÁMBITOS DE LA CUARESMA: La Cuaresma es tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las “armas de la penitencia cristiana”: la oración, el ayuno y la limosna (cfr. Mt 6,1-6.16-18).

3.- LA CENIZA, SU SÍMBOLO POR EXCELENCIA: El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las Cenizas, que distingue la liturgia del Miércoles de Ceniza.

Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.

4.- TIEMPO PARA DEJAR LO SUPERFLUO E IR A LO FUNDAMENTAL: A pesar de la secularización de la sociedad contemporánea, el pueblo cristiano advierte claramente que durante la Cuaresma hay que dirigir el espíritu hacia las realidades que son verdaderamente importantes; que hace falta un esfuerzo evangélico y una coherencia de vida, traducida en buenas obras, en forma de renuncia a lo superfluo y suntuoso, en expresiones de solidaridad con los que sufren y con los necesitados.

5.- TIEMPO PARA LA CONFESIÓN Y LA COMUNIÓN: También los fieles que frecuentan poco los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía saben, por una larga tradición eclesial, que el tiempo de Cuaresma-Pascua está en relación con el precepto de la Iglesia de confesar lo propios pecados graves, al menos una vez al año, preferentemente en el tiempo pascual.

6.- EL SENTIDO DEL AYUNO CUARESMAL: La práctica del ayuno, tan característica desde la antigüedad en este tiempo litúrgico, es un “ejercicio” que libera voluntariamente de las necesidades de la vida terrena para redescubrir la necesidad de la vida que viene del cielo: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4; cfr. Dt 8,3; Lc 4,4; antífona de comunión del I Domingo de Cuaresma).

7.- CAMINO CUARESMAL, CAMINO HACIA LA CRUZ: El camino cuaresmal termina con el comienzo del Triduo pascual, es decir, con la celebración de la Misa in Cena Domini. En el Triduo pascual, el Viernes Santo, dedicado a celebrar la Pasión del Señor, es el día por excelencia para la “Adoración de la santa Cruz”.

Sin embargo, la piedad popular desea anticipar la veneración cultual de la Cruz. De hecho, a lo largo de todo el tiempo cuaresmal, el viernes, que por una antiquísima tradición cristiana es el día conmemorativo de la Pasión de Cristo, los fieles dirigen con gusto su piedad hacia el misterio de la Cruz.

8.- LO QUE ES Y DICE LA CRUZ DE CRISTO: Contemplando al Salvador crucificado captan más fácilmente el significado del dolor inmenso e injusto que Jesús, el Santo, el Inocente, padeció por la salvación del hombre, y comprenden también el valor de su amor solidario y la eficacia de su sacrificio redentor.

En las manifestaciones de devoción a Cristo crucificado, los elementos acostumbrados de la piedad popular como cantos y oraciones, gestos como la ostensión y el beso de la cruz, la procesión y la bendición con la cruz, se combinan de diversas maneras, dando lugar a ejercicios de piedad que a veces resultan preciosos por su contenido y por su forma.

9.- ILUMINAR EL SENTIDO DE LA ADORACIÓN DE LA CRUZ DE CRISTO: No obstante, la piedad respecto a la Cruz, con frecuencia, tiene necesidad de ser iluminada. Se debe mostrar a los fieles la referencia esencial de la Cruz al acontecimiento de la Resurrección: la Cruz y el sepulcro vacío, la Muerte y la Resurrección de Cristo, son inseparables en la narración evangélica y en el designio salvífico de Dios. En la fe cristiana, la Cruz es expresión del triunfo sobre el poder de las tinieblas, y por esto se la presenta adornada con gemas y convertida en signo de bendición, tanto cuando se traza sobre uno mismo, como cuando se traza sobre otras personas y objetos.

10.- LOS OTROS ASPECTOS DE LA PIEDAD POPULAR SOBRE EL MISTERIO DE CRISTO CRUCIFICADO: El texto evangélico, particularmente detallado en la narración de los diversos episodios de la Pasión, y la tendencia a especificar y a diferenciar, propia de la piedad popular, ha hecho que los fieles dirijan su atención, también, a aspectos particulares de la Pasión de Cristo y hayan hecho de ellos objeto de diferentes devociones: el “Ecce homo”, el Cristo vilipendiado, “con la corona de espinas y el manto de púrpura” (Jn 19,5), que Pilato muestra al pueblo; las llagas del Señor, sobre todo la herida del costado y la sangre vivificadora que brota de allí (cfr. Jn 19,34); los instrumentos de la Pasión, como la columna de la flagelación, la escalera del pretorio, la corona de espinas, los clavos, la lanza de la transfixión; la sábana santa o lienza de la deposición. Estas expresiones de piedad, promovidas en ocasiones por personas de santidad eminente, son legítimas. Sin embargo, para evitar una división excesiva en la contemplación del misterio de la Cruz, será conveniente subrayar la consideración de conjunto de todo el acontecimiento de la Pasión, conforme a la tradición bíblica y patrística.

(7).- La Cuaresma en los prefacios de la Misa

El itinerario hacia la Montaña Santa

El Prefacio es la parte de la plegaria eucarística de la Santa Misa, previa a la consagración, en la que el sacerdote, en nombre todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da las gracias por toda la obra de la salvación o por algunos de sus aspectos particulares, según las variantes del día, fiesta o tiempo litúrgico.

En el actual Misal Romano hay cinco Prefacios generales de Cuaresma, dos para los tres días primeros de la Semana Santa y otros seis para los seis domingos de este tiempo litúrgico. Su lectura y meditación nos muestra espléndida y hermosamente la identidad de la Cuaresma, de sus signos, símbolos y praxis, y siempre en unidad íntima con la Pascua. En seis bloques temáticas agrupamos ahora estos Prefacios, algunos de los cuales repetimos en su emplazamiento en razón de la riqueza y hondura de su contenido:

1.- CUARESMA, TIEMPO DE PREPARACIÓN A LA PASCUA:

“Por El concedes a tus hijo anhelar año tras año con el gozo de habernos purificado la solemnidad de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser en plenitud hijos de Dios”.

“Tu abres a la Iglesia el camino de un nuevo éxodo a través del desierto cuaresmal, para que llegados, a la montaña santa, con el corazón contrito y humillado, reavivemos nuestra vocación de pueblo de la alianza, convocado para bendecir tu nombre, escuchar tu Palabra y experimentar con gozo tus maravillas”.

2.- CUARESMA, TIEMPO DE AYUNO Y PENITENCIA:

“Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad”.

“Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa por Cristo Señor nuestro”.

“El cual, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado: de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no se acaba”.

3.- CUARESMA, EL CAMINO DE LA CRUZ SALVADORA:

“En la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y por la fuerza de la cruz el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso”.

“Porque se acercan ya los días santos de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa: en ellos celebramos su triunfo sobre el poder de nuestro enemigo y renovamos el misterio de nuestra redención”.

“Quien, después de anunciar su muerte a los discípulos, les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria, para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección”.

4.- CUARESMA, EN BUSQUEDA DEL AGUA VIVA Y DE LA LUZ

“Quien, al pedir agua a la Samaritana, ya había infundido en ella la gracia de la fe, si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer fue para encender en ella el fuego del amor divino”.

“Quien se hizo hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo, transformándolos en tus hijos adoptivos”.

5.- CUARESMA, ANTICIPO DE LA PASCUA ETERNA:

“Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a tus hijos, de modo, que, libres de toda afecto desordenado, vivamos las realidades temporales como primicias de las realidades eternas”.

“El cual, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado: de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no se acaba”.

6.- CUARESMA, HACIA EL TIEMPO NUEVO DE LA VIDA DEFINITIVA:

“El cual, hombre mortal, como nosotros, que lloró a su amigo Lázaro, y Dios y Señor de la vida que lo levantó del sepulcro, hoy extiende su compasión a todos los hombres y por medio de sus sacramentos los restaura a una vida nueva”.

“El cual, siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores, y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales. De esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa, y, al resucitar, fuimos justificados”.

(8).- La Cuaresma en la liturgia de la Palabra

1.- La Cuaresma, que llega a nosotros ya desde el Miércoles de Ceniza como tiempo por excelencia para la gracia y salvación y para la autenticidad, encuentra siempre en el primer domingo los llamados relatos sinópticos –los de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas- sobre las tentaciones de Jesús en el desierto. Ello nos indica que la Cuaresma es un tiempo de desierto, de prueba y de superación de las distintas tentaciones: del poder, del tener, del aparentar.

2.- La transfiguración del Señor centra siempre el segundo domingo cuaresmal. Ello nos habla que la Cuaresma es tiempo para dejar y alternar el valle de la vida con la subida a la montaña de la contemplación. Esto es, que la Cuaresma debe ser aprovechada con tiempos fuertes de oración, retiro, oración y  encuentro personal y transformador con el Señor. Ello nos habla también que estos tiempos fuertes de oración se han de iluminar y nutrir de la Palabra de Dios, que nos mostrará el destino transfigurado de la existencia humana. Y ello nos habla finalmente que después de subir y permanecer en la montaña es preciso regresar al valle de la vida para continuar la misión, conscientes, eso sí, de que la transfiguración –la Pascua, en suma- es nuestro futuro.

3.- En el ciclo A, en los domingos tercero, cuarto y quinto se proclaman los pasajes evangélicos de la Samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro. Son símbolos de la iniciación cristiana, de la fuerza del encuentro transformador con Jesucristo, del destino que aguarda a los cristianos. La importancia de estos mensajes es tal que siempre se pueden leer estos relatos evangélicos, aunque el año en cuestión no sea del ciclo A.

4.- ¿Qué nos señala todo esto? Que el tiempo de gracia y de salvación de la Cuaresma debe ser aprovechado para, en primer lugar, tomar conciencia de las distintas tentaciones que amenazan nuestra salud cristiana. En segundo lugar, que el discernimiento y la fuerza para superar las tentaciones la encontramos en la oración y en la Palabra de Dios. Y, en tercer lugar, que la vocación cristiana es la misión de cada día para transmitir con nuestra vida que el Evangelio de Jesucristo es  la novedad y la transformación definitiva –de ahí los símbolos del agua, de la luz y de la resurrección- que todos y cada uno de nosotros y nuestra entera humanidad tanto necesitamos.

5.- La Cuaresma –recordamos- es el tiempo para tomar conciencia y superar las tentaciones de cada día; para llenarnos de la luz transfigurada de Jesucristo y salir al valle de la vida a transmitir con nuestra vida que El, solo El, es el agua, la luz y la vida que tanto anhelamos y necesitamos.

En este último sentido, los domingos tercero, cuarto y quinto del ciclo B nos presentan la novedad y singularidad de la salvación cristiana. Es Jesucristo quien nos salva. Solo El. Con la promesa y certeza de su resurrección –“destruid este templo y en tres días lo levantaré”-. Con su cruz, que se eleva sobre la tierra para que todo el que crea en el Crucificado tenga vida eterna. Como el grano de trigo que solo florece en la espiga de oro siendo enterrado en la tierra.

6.- En el ciclo C, los domingos tercero, cuarto y quinto, el tema central es la conversión, a la luz del evangelio de San Lucas. Se trata, en el tercer domingo, de un triple conversión: liberadora a  luz de Moisés, conversión para no perecer y conversión en las actitudes y estilo de vida. En el cuarto domingo C se proclama el evangelio de la parábola del Hijo Pródigo, que es el mejor mosaico, la más bella e interpeladora historia para todos (“los hijos menores” y “los hijos mayores”) sobre la conversión. Por fin, en el quinto domingo de Cuaresma, de la mano del conocido relato del evangelio de San Juan del encuentro de Jesús con la mujer adúltera, se nos invita a  todos  (a los “intachables” y a los pecadores públicos) a vivir la conversión con sinceridad, radicalidad, agradecimiento y seguimiento.

7.- Por su parte, las lecturas del Antiguo Testamento se refieren a los principales acontecimientos de la historia de la salvación, que es uno de los temas básicos de la primera y fundamental catequesis cristiana. Estos textos parten desde el principio de la historia de la salvación hasta la promesa de la nueva alianza. Dios es fiel a su promesa y a su alianza, idea central que se retoma en la selección de las epístolas paulinas, que buscan esta gran convergencia y llamada a la conversión, es decir, a aprovechar la gracia inmensa de la Cuaresma.

(9).- Cuaresma y Vía Crucis: caminos de misericordia

“El Vía Crucis –afirmaba Benedicto XVI al término del rezo del Vía Crucis en el Coliseo Romano, en al anochecer del Viernes Santo- es el camino de la misericordia. Es el camino de la bondad, de la verdad, de la valentía, del amor. No es simplemente una lista de lo oscuro y triste del mundo, no es tampoco un moralismo ineficiente, y no es un grito de protesta que no cambia nada; por el contrario, es el camino de la misericordia, la misericordia que pone un límite al mal. Es el camino de la misericordia y así es el camino de la salvación. Y nos invita  emprender el camino de la misericordia y a poner con Jesús un límite al mal”.

El Vía Crucis es, en efecto, amigos,  memoria viva de la historia más sagrada, escuela de fe y de virtudes e interpelación para el compromiso y el testimonio de la vida cristiana. Es contemplar y mirar al que atravesaron. Es reproducción vivida, escenificada y sentida de los misterios de la pasión y muerte de Jesucristo. Es compartir y completar en nosotros lo que le falta a la Pasión de Cristo. Es inmersión en la historia de fe y de devoción del pueblo cristiano. Es apurar la compañía de Jesús y pregustar y presentir los mismos sentimientos de Cristo, Quien a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios, despojándose de su rango, actuando con un hombre cualquier y sometiéndose a una muerte y muerte de cruz.

El Vía Crucis es celebrar y anticipar la Pascua. Es hogar de contemplación y unción. Es escuela de perdón, de arrepentimiento y de conversión. Es horno de caridad. Es hontanar de vida y de compromiso. Es fuente de transformación y de apostolado. Es una de las más bellas plegarias que ha brotado del alma del pueblo fiel y una de las más extraordinarias, oportunas y fecundas praxis de Cuaresma.

El Vía Crucis es la Vía Dolorosa jerosolimitana, traspasada y trasplantada a nuestros templos, a nuestras comunidades, a nuestras calles y a nuestras plazas. Es recorrer las estaciones del dolor y del amor más grandes: del Pretorio de la condena nuestra de cada al jardín de la vida y del sepulcro abierto, vacío y resucitado; del Getsemaní del Cristo y del hombre que permanecen en agonía hasta el final de los tiempos hasta la tumba florecida en la Pascua sin ocaso.

(10). Lo que la Cuaresma es: colofón y síntesis de los anteriores

1.- La cuaresma nació como desarrollo pedagógico de un aspecto central del misterio cristiano celebrado en el triduo pascual. Destaca la perspectiva de su referencia a Jesucristo.

2.- La cuaresma ha sido siempre el tiempo litúrgico más caracterizado del cristianismo. Es un conjunto de cuarenta días, cuya razón de ser originaria fue la de imitar el ayuno previo del Señor al comienzo de su ministerio apostólico.

3.- La cuaresma es privilegio aptísimo para vivir en y de la Palabra de Dios. Vivir en y de la Palabra significa leerla, rezarla, meditarla, abrirse a ella, confrontarse con ella, poner a su tamiz y a su luz nuestra propia existencia. Llenarse de ella para sea la música y la letra de la pletina de nuestra alma y de la partitura de nuestro corazón.

4.- Toda la liturgia de la cuaresma, tanto en sus aspectos rituales como en la misma liturgia de la palabra, está transida de hermosísimos símbolos que ayuden y hagan visible el camino cristiano de la conversión. Estos símbolos son el desierto, la luz, la salud, el agua, el perdón, la liberación, la cruz y la resurrección.

5.- Los personajes bíblicos que iluminan el camino cuaresmal son José hijo de Jacob, Ester, la casta Susana, Jeremías, el ciego de nacimiento, el hijo pródigo, el padre del hijo pródigo, la samaritana, la mujer adúltera y arrepentida, Zaqueo, el buen ladrón… y, sobre todo, Jesús de Nazaret.

6.- La cuaresma encuentra en la oración la más apropiada de sus atmósferas y de sus escuelas. La oración cuaresmal debe más frecuente y habitual. Su tonalidad propia es la humildad, la insistencia, la confianza. Es oración de súplica y de petición. La oración cristiana de la cuaresma debe intensificar sus dimensiones bíblica y litúrgica, de gran riqueza, variedad, matices y contenidos durante los cuarenta días de este tiempo. En este sentido, la oración litúrgica ha de ser más pausada, sencilla, cordial, humilde, pobre, seria y profunda.

7.- El ayuno es el segundo camino cuaresmal, según el Papa San León Magno. Se trata del ayuno del hombre viejo, del ayuno del pecado, de la renuncia a los propios caminos para abrazar los caminos de Jesucristo. Se trata de privarnos de algo en favor de alguien necesitado, que podemos nosotros mismos o nuestro prójimo. El ayuno no es, pues, una ejercitación meramente voluntarista o hasta masoquista. Es una opción de purificación y de intercesión.

8.- La vigente normativa eclesiástica de la abstinencia de carne durante todos los viernes de cuaresma y del ayuno y de la abstinencia el miércoles de ceniza y el viernes santo pueden ayudarnos a recorrer esta segunda vía cuaresmal y penitencial, antes citada.

9.- La limosna, la caridad, la solidaridad es el tercero de los caminos tradicionales y permanentes de la cuaresma. ¡Tenemos tantas demandas de justicia para vivir la limosna, la caridad cuaresmal!

10.- La cuaresma es un tiempo para vivir de ella. Es un tiempo para practicarla, para ejercitarla no como un fin en sí mismo sino como un medio, un camino hacia la pascua. Por ello, para recorrer adecuada y cristianamente la cuaresma debemos buscar y desarrollar nuevos espacios oracionales y devocionales. El rezo, antes tan habitual del Vía Crucis, durante, al menos, los viernes de cuaresma, es una praxis que, lejos de haber perdido su vigencia y sentido, debe ser potenciada y recuperada en nuestra Iglesia en medio de una sociedad donde la realidad y el misterio de la cruz siguen presentes y desafiantes. Otras maneras espléndidas y siempre fecundas para recorrer este camino cuaresmal de la oración será practicar algún día de retiro o de ejercicios espirituales, que nos llenarán de fuerza, de gracia y de vida, siempre necesarias para todos y participar en conferencias, charlas y escuelas cuaresmales.


Saturday, February 25, 2017

Nota sobre Dios y el dinero - Gustavo Gutierrez

El peligro de la idolatría
Contra lo que pensamos comúnmente el riesgo de ser idólatra acecha a toda vida cristiana. Los profetas, en el antiguo testamento, ya lo habían denunciado. Con fuerza inusitada el Señor señala ese peligro: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6, 24). La palabra dinero traduce el arameo mamonas; se trata de la riqueza mal habida, y utilizada para oprimir al otro, que se erige como un ídolo. Es necesario, en consecuencia, hacer una elección. Jesús exige una opción exclusiva. Los términos amar y odiar subrayan el carácter tajante de la decisión.
Además, se emplea el verbo «servir» que tiene un sabor cultual, se sirve a Dios; pero existe el peligro de servir también a las riquezas. Servir a mamón es convertirlo concretamente en una alternativa a Dios. Concretamente, porque en palabras se puede seguir afirmando que se adora a Dios, cuando en verdad, en la práctica, hemos entregado nuestra vida al dinero y a todo lo que se deriva de él. La disyuntiva consiste en optar por uno u otro servicio. En un comportamiento preciso, y no en declaraciones formales, se juega el asunto de la idolatría.
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La opción cristiana

por rj71
1. El evangelio de este domingo, perteneciente al sermón de la montaña, muestra las exigencias de la llegada del reino y exhorta al desprendimiento y al rechazo de todo desasosiego. La opción es clara: por Dios y su reino de justicia. La antítesis de esta opción también es manifiesta: el dinero como ídolo. «Mammon», en arameo, equivale al dinero o las riquezas. En definitiva, el discípulo cristiano lo subordina todo al anuncio del reino. El binomio odiar-amar implica una elección, pero Dios no puede ser mero objeto de preferencia —parangonable a otras aficiones o deseos—, sino que es aceptación total de adoración y de servicio.
2. La preocupación primordial por el reino exige rechazar toda inquietud temporal, a saber, estar preocupado con ansiedad por lo que no es Dios y su reino (alejarse de las obsesiones idolátricas). Significa, además, creer en la providencia del Padre o confiar serenamente en él, sin descuidar el trabajo y los compromisos (rechazar el providencialismo milagrero). En definitiva, buscar el reino o preocuparse del mismo con actitud creyente y luchando por la justicia (saber elegir).
3. La opción de los cristianos por el reino, que al mismo tiempo es opción por los pobres, no sólo exige fe, sino practicar la justicia. Las obras no son mera consecuencia de la fe, sino su verificación. Lo contrario de la fe no es el compromiso, sino la no-fe; y lo contrario del compromiso no es la fe, sino el no-compromiso.
REFLEXIÓN CRISTIANA:
¿Cómo vivimos la oposición entre Dios y el afán de riquezas? 
¿Cuáles son, en el fondo, nuestras preocupaciones?
Casiano Floristán
Ref: comment-reply@wordpress.com
Con mucho cariño.
Noel y Silvia
Desde Guatemala, La Bella.

Wednesday, February 22, 2017

REDEFINICION DEL MATRIMONIO - (CIDH).

Queridos hermanos,
Por considerarlo de suma importancia transcribo este mensaje que recibí de mi hermana, Susana Alicia, de mi comunidad en Nicaragua:
8/2/2017 11:16 AM

Hola Susana Alicia,
No sé si sabrás que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) está recabando opiniones sobre la REDEFINICION DEL MATRIMONIO
¿Quieres enviar la tuya ahora?
Te cuento: la vicepresidenta de Costa Rica, Ana Helena Chacón Echeverría, remitió una consulta a la CIDH. Pregunta si a la luz del principio de no discriminación e igualdad jurídica el Estado debe reconocer y facilitar el cambio de nombre de acuerdo con su identidad de género.
En caso afirmativo, cuestiona si sería contrario a la Convención Americana de Derechos Humanos que las personas interesadas cambiaran de nombre mediante procedimiento jurisdiccional en lugar de mediante proceso administrativo gratuito, rápido y accesible.
Además, la consulta a la Corte Interamericana pregunta sobre si el Estado debe reconocer los derechos patrimoniales de las uniones del mismo sexo. En caso afirmativo, pregunta si para ello es necesaria una figura jurídica.
En resumen: Costa Rica pretende que sea la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien apruebe el mal llamado ‘matrimonio’ homosexual y la ideología de género.
De hacerlo, generaría jurisprudencia para todos los países americanos:
No sería de obligatorio cumplimiento, pero según la misma Corte “tendría efectos jurídicos innegables para todo el modelo regional”.
La Corte ha dado de plazo hasta el próximo 14 de febrero para recibir observaciones. Es nuestra oportunidad para remitir a la Corte nuestra opinión sobre la pretensión de ‘matrimonializar’ las uniones del mismo sexo.
Esta campaña está apoyada por gran parte de las asociaciones en defensa del matrimonio de toda América:
Plataforma Unidos por la Vida, Asociación la Familia Importa (Guatemala), Somos Más, Conciencia y Participación, Voto Católico El Salvador, Vida SV, Red Familia Colombia, Asociación de Padres 'Un paso al Frente', Fundación Si a la Vida, Consejo Coordinador de Movimientos por la Vida y la Familia, Frente Nacional por la Familia, Red de Líderes Católicos, Asociación nicaragüense por la Vida, Instituto de Política Familiar, Asociación nicaragüense de Bioética, Centro de Asistencia para la Mujer, Comité Profamilia de Bolivia, Ser Padres Plataforma Educativa S.C., Ciudadanos por la Familia (Venezuela), Argentinos Alerta, Red Provida Yucatán AC, Cefim Yucatán, Fundación Vida y Familia Panamá, Unidos por la Familia (Panamá), Fundación Admírate, Familias por Panamá, Red Vida y Familia Ecuador, Associaçao Filhos da Luz, Associaçao Casa Mae, Red Provida de Honduras, Frente Estadual de Ação pela Família y Fundación Familia y Futuro.
Nos estamos jugando mucho. Los temas consultados a la CIDH son debatidos en nuestro país. Si la respuesta fuera negativa tendríamos un factor fuerte en contra.
Por eso es tan importante que la Corte reciba un tsunami de opiniones. ¡Que escuche a la ciudadanía americana!
Gracias por apoyar esta campaña. Nos estamos jugando nada menos que la definición del matrimonio y la familia.
Un fuerte abrazo,
Luis Losada Pescador y todo el equipo de CitizenGO
PD. Sólo tenemos hasta el 14 de febrero para enviar tu opinión. No olvides enviar la tuya y compartir esta petición.