Monday, September 23, 2019

SAN PÍO DE PIETRELCINA, presbítero - 23-9-2019 en Celebrandolavida.org


SAN PÍO DE PIETRELCINA, presbítero (MEMORIA)
Nacido en 1887, San Pío de Pietrelcina , sacerdote capuchino, es el fraile de las llagas, que se santificó viviendo a fondo en carne propia el misterio de la cruz de Cristo y cumpliendo en plenitud su vocación de colaborador en la Redención. En su ministerio sacerdotal ayudó a miles de fieles de todo el mundo, principalmente mediante la dirección espiritual, la reconciliación sacramental y la celebración de la eucaristía. Juan Pablo II lo beatificó el día 2 de mayo de 1999, y lo canonizó el 16 de junio de 2002, estableciendo que se celebre su fiesta el 23 de septiembre, aniversario de su muerte (1968).

SEGUNDA LECTURA

De las Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios
(Libro II, homilía 36, 11-13: PL 76, 1272-1274)

EN EL MUNDO, PERO NO DEL MUNDO

Mi intención es exhortaros a dejar todas las cosas, pero sin excederme. Si no podéis abandonar todas las cosas del mundo, por lo menos retenedlas de manera que no seáis vosotros retenidos en el mundo; las cosas terrenas han de ser poseídas, no han de poseernos ellas a nosotros; vuestras pertenencias han de estar bajo el dominio de la mente, sin dejar que vuestro espíritu se halle dominado por el amor de las cosas, ya que entonces caería él bajo el dominio de las mismas.

Por tanto, usad de las cosas de la tierra, pero que vuestro deseo tienda a las que son eternas; las cosas temporales sean una ayuda en vuestro peregrinar, las eternas el término deseado de esta peregrinación. Todos los acontecimientos del mundo han de ser mirados como de soslayo. Miremos, en cambio, de frente con los ojos de nuestro espíritu la meta hacia la cual caminamos.

Extirpemos de raíz nuestras malas costumbres, arrancándolas, no sólo de nuestro obrar, sino también de nuestro afecto. Que no nos aparten del convite eterno ni los deseos carnales, ni las preocupaciones absorbentes, ni el fuego de la ambición, sino que las cosas que hacemos en este mundo, aun las que son honestas, hagámoslas como de pasada, y así las cosas terrenales que nos causan placer de tal manera serán una ayuda para nuestro cuerpo que no obstaculizarán a nuestro espíritu.

Por esto, hermanos, no nos atrevemos a deciros que abandonéis todas las cosas; no obstante, si queréis, aun reteniéndolas, las abandonáis, cuando de tal modo gestionáis las cosas terrenas que no por ello dejáis de tender con todo vuestro corazón a las eternas. Pues usa del mundo, mas como si no usara de él, toda persona que se sirve de las cosas necesarias para su vida exterior y, con todo, no se deja dominar por ellas en lo interior,de tal modo que sirvan a lo de afuera sin debilitar las tendencias internas hacia lo de arriba. Para los que así obran, las cosas terrenas no son objeto de deseo, sino un mero instrumento del que se sirven. Que ninguna, pues, de las cosas de este mundo reprima el deseo de vuestro espíritu, que no os veáis enredados en el deleite que ellas procuran.

Si deseamos el bien, que nuestro espíritu se deleite en los bienes superiores, esto es, los celestiales. Si tememos el mal, pensemos en los males eternos y así, recordando dónde está el bien más deseable y el mal más temible, no dejaremos que nuestro corazón se apegue a las cosas de aquí abajo.

Para lograr esto, contamos con la ayuda del que es mediador entre Dios y los hombres; por su mediación lo alcanzaremos todo prontamente, si estamos inflamados de amor hacia él, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO 1Co 7, 29. 30. 31; 2, 12

R. El momento es apremiante. Queda como solución: que los que están alegres vivan como si no lo estuvieran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: * Porque la presentación de este mundo se termina.
V. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo.
R. Porque la presentación de este mundo se termina.

ORACIÓN.

OREMOS,
Tú, Señor, que concediste a san Pío de Pietrelcina el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

Friday, September 20, 2019

Los frutos de Di_s - Ki Tavo - Jabad.com

Ki Tavo - Los frutos de Hashem

Estimados Lectores:
Esta semana comenzamos leyendo la miztvá de Bicurim, de las primicias. Cada persona debía separar los primeros frutos de cada árbol (de los frutos de la tierra de Israel) y acercarlos al altar donde su dueño recitaba la plegaria de agradecimiento y luego bikurim eran distribuidos entre los cohanim que servían en el Beit Hamikdash.
La grandeza de esta mitzva no era su esfuerzo económico, ya que solo una fruta se traía por cada árbol. Pero había una importancia psicológica en los bikurim. Después de esforzarse todo el año trabajando el campo, el labrador quiere ver el fruto de su esfuerzo concretado, quiere probar si la fruta es dulce, si tuvo éxito en su empresa, la Torá ordena que la primera, sea destinada para Di-s. De esta forma reconocemos que a pesar de todo nuestro esfuerzo sin la ayuda divina no podríamos estar en este lugar disfrutando de toda la abundancia. Si dejáramos la ofrenda a Hashem para el final, pensaríamos que todo viene por nuestra propia fuerza.
Hoy en día no tenemos el templo en pie para acercar las primicias, pero de todas formas el concepto sigue vigente. Al levantarnos nuestras primeras palabras son de agradecimiento a Hashem por devolvernos el alma y darnos vida, independientemente de los problemas que tengamos estamos vivos y eso hay que agradecerlo.
Cuando uno reconoce que todo lo que tiene viene de Hashem, el mismo se asegura de cuidarlo y multiplicarlo, cuando uno cree que es todo de uno, Hashem te dirá: “Si es solo tuyo porque tengo que cuidarlo yo”.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy

Roshashanah- YomKippur-Sukkot

Queridos hermanos,

En este mes se presentan una serie de fiestas del judaismo, nuestros ancestros. Sabemos que Jesús era un judio practicante... Es muy probable que El celebraba estas fiestas en estos dias. Aprendamos y al mismo tiempo investiguemos los sabores de nuestros hermanos de Israel:

https://www.dropbox.com/s/7aebzf8pzdfudgw/RoshHashana-YomKipur%20-2019.docx?dl=0

Este documento es la nueva modalidad para presentar informacion obtenida de Wikipedia. [COPIAR Y PEGAR EL LINK] Si no lo consigues, favor informarme. Gracias. La Paz.

Con mucho cariño,
Noel & Silvia

Thursday, September 19, 2019

San Jenaro, Obispo y mártir - Wikipedia

Jenaro (obispo)

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San Jenaro
Saint Januarius.jpg
San Jenaro, patrono de Nápoles, sus reliquias se guardan en la catedral de Nápoles
obispo y mártir
NacimientoS.III
Benevento o Nápoles
Fallecimiento305
Pozzuoli
Venerado enIglesia católica, Iglesia ortodoxa
Festividad19 de septiembre
AtributosPalma del maritirio, cápsulas de sangre, vestido episcopal
PatronazgoNápoles, bancos de sangre
San Jenaro (¿?-305) (en latín: Januarius), patrono de Nápoles, es un santo obispo mártir para las iglesias católica y ortodoxa.
Fue obispo de Benevento (en la región de Campania, Italia) en el siglo III y, de acuerdo con la tradición, se llamaba Prócolo y pertenecía a la familia Patricia de los Ianuarii, consagrada al dios Jano. Fue condenado a muerte durante las persecuciones a los cristianos del emperador romano Diocleciano.

Martirio

En el año 305, durante la persecución de Diocleciano y Maximiano (la última que sufrieron los cristianos hasta la paz de Constantino), Jenaro —siendo obispo de Benevento— es encarcelado, junto con los amigos que le acompañan, por los soldados del gobernador de la ciudad, que lo reconocen en el camino cuando se dirige a visitar a un diácono llamado Festo que estaba en la cárcel.
Sus captores intentan convencerlo para que reniegue de su fe, pero al no conseguirlo le introducen en un horno de donde sale sin daño alguno, sin que ni siquiera sus ropas sufran el rigor del fuego. Al día siguiente, junto con el diácono y otros cristianos, es trasladado al anfiteatro, donde son echados a las fieras, las cuales no les atacan y se echan a los pies de Jenaro como si de mansas ovejas se trataran.
Finalmente, ante tales hechos, deciden llevarlo con los demás cristianos a la plaza Vulcana (sita en la actual Pozzuoli) para ser decapitados. Con él fueron martirizados los diáconos Sosio, Próculo Januarii y Festo y también quienes hubiesen recibido el sacramento del orden del lectorado Desiderio, Eutiquio y Acucio.

Milagro de la licuefacción

La fama de que goza san Jenaro se debe a un hecho, considerado "prodigio", que no milagro,1​ por la Iglesia, que se obra todos los años en Nápoles el 19 de septiembre, aniversario de su muerte. El hecho, que según la tradición se produce desde hace 400 años, consiste en la licuefacción de la sangre del santo.2
Ese día, un sacerdote expone en el altar de forma solemne, frente a una urna que contiene la cabeza del santo, una ampolla del tamaño aproximado de una pera que contiene su sangre solidificada. Los presentes empiezan a rezar y la sangre, normalmente sólida y de color negruzco, se vuelve líquida y rojiza y aumenta su volumen. Se considera un milagro del santo fallecido. Otros casos de licuefacción de sangre son los de san Chárbel Makhlouf en el Líbano y san Pantaleón en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid en España.
Según la explicación científica, este comportamiento es habitual en fluidos denominados no newtonianos, en particular en los materiales denominados pseudoplásticos, que se comportan como sólidos cuando están en reposo y se vuelven más fluidos cuando se someten a algún tipo de esfuerzo, y tixotrópicos, que tienen memoria, dependiendo su viscosidad de su historia reciente. En la revista científica Nature3​ se publicó en 1991 un artículo que explica el fenómeno de la licuefacción pero para elementos como cloruro férrico y carbonato cálcico, añadidos con sal. No obstante, no se sabe si estos son en esencia los compuestos de la sangre de la ampolla, pues se desconoce el contenido, de modo que no se puede saber bien qué sucede con la sangre.
Tres veces al año la sangre es expuesta para la veneración: el sábado que precede al primer domingo de mayo (fiesta del traslado de San Jenaro), el 19 de septiembre (celebración que recuerda su martirio) y el 16 de diciembre (fiesta que lo celebra como patrono de la ciudad). Durante estas ceremonias sus participantes invocan al santo y piden el milagro. En mayo la sangre es llevada desde la Catedral de Nápoles hasta la Basílica de Santa Clara donde se licúa. En septiembre la licuefacción se produce en la catedral y las ampollas son expuestas al público por 7 días para que los fieles las besen; algunos testigos afirman que durante las noches la sangre solidifica, pero al día siguiente vuelve a licuarse después de rezar nuevamente. En diciembre la bóveda es abierta y si la sangre se encuentra líquida, las ampollas son exhibidas. La superstición (aunque no la Iglesia) afirma que es mal augurio que el milagro no ocurra. La última vez que había acontecido fue en 1987, cuando un intendente comunista fue elegido en Nápoles. Pero el primer sábado de mayo de 2011 la sangre tampoco se licuó. A pesar de la superstición popular, el alcalde de Nápoles dijo: "No es un mal presagio".4​ Sin embargo, al día siguiente sí se licuó la sangre, alejando con este hecho los malos augurios que, según los fieles, se abatian sobre la ciudad.5
A veces se suelen producir licuaciones en visitas de algunos Papas de la Iglesia católica. El sábado 25 de julio de 2015 durante la visita a Nápoles del Papa Francisco, al besar este la ampolla que contiene la sangre, esta se licuó. El cardenal napolitano Crescenzio Sepe calificó el hecho de milagro y que la licuación era "la señal de que San Jenaro ama a Francisco".6​ La anterior vez que la sangre de San Jenaro se licuó delante de un Papa fue en el año 1848 delante de Pío IX, quien acudió a Nápoles tras huir de Roma debido a una revuelt
a popular.7
En Nápoles, no sólo se atribuye este milagro a San Jenaro, sino también el haber librado a la ciudad en diferentes oportunidades de las erupciones del volcán Vesubio.
Ref: https://es.wikipedia.org/wiki/Jenaro_(obispo)

Con mucho cariño,

Noel y Silvia

Wednesday, September 18, 2019

Catequesis completa sobre el discernimiento - Papa Franisco - Zenit 18 sept 2019


Audiencia General, 18 sept. 2019 © Vatican Media

Adquirir “el hábito del discernimiento” – Catequesis completa

Ciclo de los Hechos de los Apóstoles

(ZENIT – 18 sept. 2019).- El Papa Francisco ha pedido al Espíritu Santo “que actúe en nosotros para que, tanto personal como comunitariamente, podamos adquirir el hábito del discernimiento” y “que nos haga ver siempre la unidad de la historia de la salvación a través de los signos del paso de Dios en nuestro tiempo y en los rostros de los que nos rodean (…)”.

Hoy, 18 de septiembre de 2019, el Santo Padre ha retomado el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles a partir del pasaje “No sea que os encontréis luchando contra Dios (Hechos 5, 39). Los criterios de discernimiento del sabio Gamaliel (Hechos, 5-34-35.38-39)”.
Se trata de un fragmento en el que los apóstoles son llevados ante el Sanedrín para ser juzgados y el fariseo Gamaliel decide contener los deseos de condena de muerte para aquellos. Para ello, enseña a sus compañeros a ejercer “el arte del discernimiento ante situaciones que van más allá de los esquemas habituales”, describió el Papa.
“’Megáfonos’ del Espíritu Santo”
En primer lugar, el Pontífice destacó que este fragmento demuestra cómo, tras Pentecostés, el Espíritu Santo acompaña a los doce apóstoles y cómo, “de cobardes” durante la pasión y muerte de Jesús, se “volvieron valientes”.
En ese momento los discípulos constituyen auténticos “testigos de Jesús Resucitado” a los que no les atemoriza nada. Este ejemplo es ofrecido por los mártires de todos los tiempos, como es el caso de los cristianos coptos ortodoxos que hace cuatro años fueron asesinados en Libia.
También señaló que, dado que los discípulos de Cristo se convierten en “’megáfonos’ del Espíritu Santo’” al difundir la salvación, el sistema religioso judío de la época se vio amenazado y reaccionó con violencia y ajusticiamientos.
Los proyectos de Dios no se derrumban

No obstante, relató el Santo Padre, entre los jueces se encontraba Gamaliel, que exhortó a liberar a los apóstoles, apuntando que si su trabajo era meramente humano, naufragaría, pero si “lleva la ‘firma’ de Dios está destinado a perdurar”.
Y agregó que, efectivamente, “los proyectos humanos siempre fracasan; tienen un tiempo, como nosotros”, mientras que en “la historia de los cristianos, también en la historia de la Iglesia, con tantos pecados, con tantos escándalos, con tantas cosas malas en estos dos milenios” no ha existido el derrumbamiento porque estaba Dios detrás.
Aprender a esperar

En consecuencia, Francisco considera que las palabras de Galamiel presentan una sabiduría profética porque incitan “a no ceder a la tentación de la prisa y a aprender a esperar el desarrollo de los procesos a lo largo del tiempo”.
“Son palabras serenas y clarividentes que nos permiten ver el evento cristiano desde una nueva perspectiva y nos ofrecen criterios que ‘saben a Evangelio’, porque nos invitan a reconocer el árbol por sus frutos (cf. Mt 7,16)”, remarcó el Pontífice.
A continuación, reproducimos la catequesis completa del Papa Francisco.
***
Catequesis del Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Continuemos nuestra catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles. Frente a la prohibición de los judíos de enseñar en nombre de Cristo, Pedro y los Apóstoles responden con valentía que no pueden obedecer a los que quieren detener el camino del Evangelio en el mundo.
Los Doce muestran así que poseen esa “obediencia de la fe” que luego querrán suscitar en todos los hombres (cf. Rm 1,5). Efectivamente, desde Pentecostés, ya no son hombres “solos”. Experimentan esa especial sinergia que les hace descentrarse de sí mismos y les hace decir: “nosotros y el Espíritu Santo” (Hch 5,32) o “el Espíritu Santo y nosotros”. Sienten que no pueden decir “yo”, solo, con hombres descentrados de sí mismos. (Hch. 15,28). Fortalecidos por esta alianza, los Apóstoles no se dejan atemorizar por nadie. ¡Tenían un valor impresionante! Pensemos que eran unos cobardes: todos escaparon, huyeron cuando Jesús fue arrestado. Pero, de cobardes se volvieron valientes. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo estaba con ellos. Lo mismo nos pasa a nosotros: si tenemos el Espíritu Santo dentro de nosotros, tendremos el valor de seguir adelante, el valor de ganar tantas luchas, no para nosotros mismos sino para el Espíritu que está con nosotros. No retroceden en su marcha de intrépidos testigos de Jesús Resucitado, como los mártires de todos los tiempos, incluidos los nuestros. Los mártires, dan la vida, no ocultan que son cristianos. Pensemos, hace unos años -también hoy hay muchos-, pero pensemos que hace cuatro años, esos cristianos coptos ortodoxos, verdaderos trabajadores, en la playa de Libia: todos fueron degollados. Pero la última palabra que dijeron fue “Jesús, Jesús”. No habían vendido la fe, porque había el Espíritu Santo con ellos. ¡Estos son los mártires de hoy!
Los Apóstoles son los “megáfonos” del Espíritu Santo, enviados por el Resucitado para difundir con prontitud y sin vacilación la Palabra que da la salvación.
Y realmente esta determinación hace temblar el “sistema religioso” judío, que se siente amenazado y responde con violencia y condenas a muerte. La persecución de los cristianos es siempre la misma: las personas que no quieren el cristianismo se sienten amenazadas y así dan muerte a los cristianos, Pero, en medio del Sanedrín, se alza  la voz diferente de un fariseo que decide contener la reacción de los suyos: se llamaba Gamaliel, hombre prudente, “doctor de la Ley, estimado por todo el pueblo”. En su escuela, san Pablo aprendió a observar “la ley de los padres” (cf. Hch 22,3). Gamaliel toma la palabra y enseña a sus hermanos a practicar el arte del discernimiento ante situaciones que van más allá de los esquemas habituales.
Demuestra, citando a algunos personajes que se habían hecho pasar por el Mesías, que todo proyecto humano primero puede despertar consenso y naufragar después, mientras que todo lo que viene de lo alto y lleva la “firma” de Dios está destinado a perdurar. Los proyectos humanos siempre fracasan; tienen un tiempo, como nosotros. Pensad en tantos proyectos políticos, y en cómo cambian de un lado a otro, en todos los países. Pensad en los grandes imperios, pensad en las dictaduras del siglo pasado: se sentían muy poderosos, creían que  dominaban el mundo. Y luego todos se derrumbaron. Pensad también hoy en los imperios de hoy: se derrumbarán, si Dios no está con ellos, porque la fuerza que los hombres tienen en sí mismos no es duradera. Sólo la fuerza de Dios perdura. Pensemos en la historia de los cristianos, también en la historia de la Iglesia, con tantos pecados, con tantos escándalos, con tantas cosas malas en estos dos milenios. ¿Y por qué no se ha derrumbado? Porque Dios está ahí. Somos pecadores, y a menudo también damos lugar a escándalos. Pero Dios está con nosotros. Y Dios primero nos salva a nosotros, y luego a ellos; pero siempre salva, el Señor. La fuerza es “Dios con nosotros”. Gamaliel demuestra citando a algunos personajes que se habían hecho pasar por el Mesías, que todo proyecto humano primero puede despertar consenso y naufragar después. Por eso Gamaliel concluye que, si los discípulos de Jesús de Nazaret han creído a un impostor, están destinados a desvanecerse; pero si siguen a alguien que viene de Dios, es mejor renunciar a combatirles; y advierte: “¡ No sea que os encontréis luchando contra Dios! (Hechos 5:39).
Este hombre libre e inspirado se da cuenta de que los seguidores de Cristo son diferentes de cualquier secta, y se muestra lleno de temor de Dios al querer defender la vida de aquellos que, según sus hermanos, merecerían la muerte. Gamaliel demuestra, además, que está dotado de sabiduría profética, porque invita a los demás a no ceder a la tentación de la prisa y a aprender a esperar el desarrollo de los procesos a lo largo del tiempo. De hecho, Dios habla y se manifiesta también a través del tiempo, manifestando la “duración” o no de cada cosa.
Son palabras serenas y clarividentes que nos permiten ver el evento cristiano desde una nueva perspectiva y nos ofrecen criterios que “saben a Evangelio”, porque nos invitan a reconocer el árbol por sus frutos (cf. Mt 7,16). Llegan al corazón y logran el efecto deseado: los demás miembros del Sanedrín siguen su consejo y renuncian a las intenciones de la muerte, es decir de matar a los Apóstoles.
Pidamos al Espíritu Santo que actúe en nosotros para que, tanto personal como comunitariamente, podamos adquirir el hábito del discernimiento. Pidámosle que nos haga ver siempre la unidad de la historia de la salvación a través de los signos del paso de Dios en nuestro tiempo y en los rostros de los que nos rodean, para que aprendemos que el tiempo y los rostros humanos son mensajeros del Dios vivo.
© Librería Editorial Vaticana

About Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

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Tuesday, September 17, 2019

El aroma de la humildad de Rol Rolheiser y de Isaac el Sirio - Ciudadredonda.org 16-9-2019

El aroma de la humildad

Rol Rolheiser -
Según Isaac el Sirio, un famoso obispo y teólogo del siglo VII, una persona que es genuinamente humilde emite un cierto olor que otras personas sentirán y que incluso los animales captarán, de modo que los animales salvajes, incluyendo las serpientes, caerán bajo su hechizo y nunca le harán daño a esa persona.
Esta es su lógica: Una persona humilde, cree, ha recuperado el olor del paraíso y en la presencia de tal persona uno no se siente juzgado y no tiene nada que temer, y esto es cierto incluso para los animales. Se sienten seguros alrededor de una persona humilde y se sienten atraídos por ella.  No es de extrañar que gente como Francisco de Asís pudiera hablar con los pájaros y hacerse amigo de los lobos.
Pero, por muy bello que suene todo esto, ¿es un cuento de hadas piadoso o es una metáfora rica y arquetípica?  Me gusta pensar que es lo segundo, es una metáfora rica, y quizás incluso algo más. La humildad, en efecto, tiene un olor, el olor de la tierra, del suelo y del paraíso.
¿Pero cómo? ¿Cómo puede una cualidad espiritual emitir un olor físico?
Bueno, somos psicosomáticos, criaturas de cuerpo y alma. Así, en nosotros, lo físico y lo espiritual son tan parte de una misma sustancia que es imposible separarlos unos de otros. Decir que somos cuerpo y alma es como decir que el azúcar es blanca y dulce y que la blancura y la dulzura nunca se pueden poner en pilas separadas. Ambos están dentro del azúcar. Somos una sola sustancia, inseparable, cuerpo y alma, por lo que siempre somos tanto físicos como espirituales. Así que, de hecho, sentimos cosas físicas espiritualmente, así como olemos cosas espirituales a través de nuestros sentidos físicos. Si esto es cierto, y lo es, entonces, sí, la humildad emite un olor que se puede sentir físicamente y el concepto de Isaac el sirio es más que una mera metáfora.
Pero también es una metáfora: La palabra humildad toma su raíz en la palabra latina humus, que significa tierra, suelo y tierra. Si uno va con esta definición, entonces la persona más humilde que usted conoce es la persona más digna y más enraizada. Ser humilde es tener los pies firmemente plantados en la tierra, estar en contacto con la tierra y llevar el olor de la tierra. Más aún, ser humilde es tomar el lugar que nos corresponde como un pedazo de tierra y no como alguien o algo separado de ella.
El célebre místico y científico Pierre Teilhard de Chardin lo expresó a veces en sus oraciones. Durante los años en que, como paleontólogo, trabajó durante largos períodos en los desiertos aislados de China, a veces componía oraciones a Dios en una forma que él llamaba: Una Misa para el Mundo. Hablando a Dios, como sacerdote, identificaría su voz con la de la tierra misma, como ese lugar dentro de la creación física donde la tierra misma, el mismo suelo, podía abrirse y hablar a Dios. Como sacerdote, no hablaba por la tierra; hablaba como si fuera  la tierra, dándole voz, en palabras con esta finalidad:
“Señor, Dios, me presento ante ti como un microcosmos de la tierra misma, para darle voz: Vean en mi apertura, la apertura del mundo, en mi infidelidad, la infidelidad del mundo; en mi sinceridad, la sinceridad del mundo, en mi hipocresía, la hipocresía del mundo; en mi generosidad, la generosidad del mundo; en mi atención, en mi distracción, la distracción del mundo; en mi deseo de alabarte, mi deseo de alabarte y en la preocupación por mí mismo, el olvido del mundo de ti. Porque yo soy de la tierra, un pedazo de tierra, y la tierra se abre o se cierra a vosotros a través de mi cuerpo, mi alma y mi voz.”
Esto es humildad, una expresión de humildad genuina. La humildad no debe confundirse nunca, como ocurre a menudo, con una autoimagen herida, con un excesivo apocamiento, con la timidez y el miedo, o con una autoconciencia hipersensible. Demasiado común es la noción de que una persona humilde es aquella que es modesta hasta la culpa, que huye de los elogios (incluso cuando se los merece), que es demasiado tímida como para confiar y abrirse en la intimidad, o que es tan temerosa o auto-consciente y teme ser avergonzada y por eso nunca da un paso adelante y ofrece sus dones a la comunidad. Esto puede ser al mismo tiempo una persona gentil y modesta, pero debido a que nos estamos humillando a nosotros mismos cuando negamos nuestros propios dones, nuestra humildad es falsa, y en el fondo lo sabemos, pero esto hace que se alimente una ira a veces no tan oculta y ser propenso a ser un persona pasiva y agresiva.
La persona más humilde que conoces es la persona que está más arraigada, es decir, la persona que sabe que no es el centro de la tierra, pero también sabe que no es un pedazo de tierra de segunda clase. Y esa persona emitirá una fragancia que lleva tanto la fragancia del paraíso (del regalo divino) como el olor de la tierra.