Thursday, November 24, 2016

ACCIÓN DE GRACIAS Y JUDÁ - Prof. Julia Blum


ACCIÓN DE GRACIAS Y JUDÁ

In Blog @es by Julia Blum - noviembre 21, 2016

Estamos llegando al Día de Acción de Gracias –y ya que muchos de mis lectores son de los Estados Unidos–, primero y principalmente, me gustaría desearles a todos: ¡Feliz Día de Acción de Gracias! Creo que es una celebración maravillosa, acostumbraba a ser mi fiesta favorita cuando vivía en América, aunque ahora vivo en Israel, todavía es un día muy especial para mí. Y quisiera tomarme un momento para decir un enorme: ¡GRACIAS! De verdad aprecio a todos los maravillosos lectores y seguidores de este blog y estoy muy agradecida de tenerles.

Porque es Acción de Gracias, quisiera hacer una pausa en nuestro tema principal –El Mesías Oculto– y hablar hoy sobre Judá. Sí, Judá del libro del Génesis, hijo de Jacob, hermano de José. Quizás te preguntes: ¿por qué Judá? ¿Qué tiene que ver Judá con la Acción de Gracias? Esta es exactamente la pregunta que este artículo va a tratar.

Todos sabemos que el Rey David era descendiente de Judá: El Libro de Samuel deja muy claro que Dios le otorga como Su ungido, por todo el tiempo, en una incipiente línea monárquica de la tribu de Judá, en la persona del Rey David. Por lo tanto, Jesús, quien es designado ‘Hijo de David’, también es descendiente de Judá, como está escrito: Porque sabido es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.[1] ¿Alguna vez te has preguntado por qué? ¿Por qué fue Judá –cuya debilidad, incluso sus pecados, están tan claramente descritos en el Libro del Génesis, en ambos, en la historia de José y en la historia de Tamar– quien fue honrado con este extraordinario privilegio? Más aún, si sabemos que la tribu de Judá estaba destinada a tener este honor tan especial –traer al Rey David y también a Jesús– ¿Cómo conectamos los puntos entre este glorioso destino y la conducta cuestionable de Judá en el mismo libro del Génesis? Y una vez más, ¿qué tiene que ver todo esto con el Día de Acción de Gracias?

Empecemos por el principio –el nacimiento de Judá–. Cuando Lea dio a luz su cuarto hijo, ella dijo: “Esta vez alabaré a Jehová”. Por esto llamó su nombre Judá.[2] En inglés, por supuesto, no hay una conexión: Creo que esto es una de las mayores pérdidas que experimentamos cuando leemos la Biblia solo en su traducción –el significado de los nombres hebreos se pierde en la traducción por completo–. Las traducciones y adaptaciones no cambian simplemente el significado original, pierden el significado de los nombres. A menos que tomemos tiempo y vayamos al hebreo, los nombres bíblicos de personas y lugares continúan sin tener conexión alguna con los puntos de referencia originales y las ideas quedan enterradas dentro del mismo texto. Las conexiones de las palabras “por lo tanto” o “porque”, o “así” parecen insignificantes en estos casos –como en Génesis 3:20–: A su mujer Adán le puso por nombre Eva, porque ella fue la madre de todos los vivientes; o en Génesis 25:26: Después salió su hermano, trabada su mano al talón de Esaú, así que le pusieron por nombre Jacob.  Sin embargo, cuando leemos las Escrituras en hebreo la conexión es evidente –y viene a ser absolutamente claro el significado del nombre de Judá–: el verbo lehodot (להודות) significa “agradecer” o “alabar”, y el nombre hebreo de Judá, Yehudah (יהודה), es el nombre formado de la raíz Y-D-H (ידה), “agradecer” o “alabar”.

Por lo tanto, el nombre hebreo de Judá, Yehudah (יהודה), puede ser traducido literalmente como “Acción de Gracias” –y esta es la razón principal para nosotros, hablar sobre Judá en conexión con la Acción de Gracias–. También es la principal y más importante lección sobre el nombre de Judá: debemos agradecer al Señor por habernos hecho partícipes de Su plan y Su historia, y por traer Sus bendiciones sobre nuestros descendientes.

Sin embargo, hay algo más importante que podemos aprender de este nombre. El verbo lehodot tiene también otro significado: admitir, confesar. Por ejemplo, hay una oración especial que se lee antes y durante Yom Kippur (Día de Expiación), y el nombre de esta oración en hebreo es, Vidui, viene de la misma raíz. Este aspecto de ‘confesión’ provee de una importante percepción adicional en el carácter de Judá, y para entender este significado más ampliamente, vamos a regresar a la historia de Judá y Tamar.

Inmediatamente después de que José fuese vendido por sus hermanos en Génesis 37, leemos la historia de Judá y Tamar en Génesis 38. En cierto sentido, esta historia rompe con la corriente narrativa de José: en lugar de seguir diciéndonos cómo José llega a Egipto, la Torá se interrumpe con la historia de Judá. Leemos como Judá, separándose de sus hermanos (y preguntándonos por qué), su matrimonio, la muerte de sus hijos, la seducción de Tamar y el clímax de la historia –la confesión de Judá–.

Leamos juntos estos versículo:



 KJV Génesis 38:25 Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: del dueño de estas cosas estoy encinta. También dijo: Mira ahora de quién son estas cosas: el sello, el cordón y el bastón.

Mostrándole sus objetos personales a Judá, Tamar dijo: הַכֶּר־נָא  (haker na) “por favor, examínalo”. Irónicamente, estas son las palabras exactas que Judá y sus hermanos dijeron a su padre Jacob –הַכֶּר־נָא–  “por favor, examínalo” (Génesis 37:32) –cuando le mostraron las ropas rotas de José–. Entonces Judá fue un engañador, ahora es él el engañado. La decepción de Judá lo vuelve a visitar con sus propias palabras. Es remarcable que, en toda la Torá, esta expresión solo aparece en estos dos capítulos: Génesis 37 y 38. En el primer caso, Judá es el engañador, pero ahora es el engañado, y en ese mismo momento, cuando sus objetos personales son presentados a Judá, su corazón se rompe al reconocerlo. No solo por el reconocimiento de sus pertenencias, sino mucho más profundamente, por el reconocimiento de su culpa. En ese momento, Judá tiene un cambio de corazón:

Génesis 38:26 Cuando Judá los reconoció, dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a mi hijo Sela.

Leemos una preciosa descripción de su transformación en el Midrash: “Entonces Judá se levantó y dijo:… Hago saber que con la medida que un hombre mida, será medido también, sea para el bien o para el mal, pero feliz el hombre que reconoce sus pecados. Porque tomé la capa de José, y la pinté con la sangre de un niño, y luego la puse a los pies de mi padre, diciendo: reconoce ahora si es o no la capa de tu hijo, por lo tanto, debo ahora confesar, delante de la corte, a quién pertenece este sello, este manto, y este cayado.

Por supuesto, el Midrash apenas llena estos vacíos que las Escrituras dejan de lado. A pesar de esto, hay un punto que no se puede olvidar: Judá es la primer figura bíblica que está lista en reconocer su pecado. En lugar de decir: ‘ella es la culpable’, como hizo Adam, Judá dice: ‘solo yo soy el culpable’. Ella es más justa que yo. Judá es la primer persona en el Libro del Génesis –y por lo tanto de toda la Biblia– que confiesa su pecado, toma su responsabilidad y cambia su conducta: se arrepiente.

Ahora, creo que podemos entender por qué la tribu de Judá fue escogida por Dios para su glorioso destino. La confesión de Judá proporciona una interesante información, no solo por el carácter de Judá, sino por el carácter de Dios: claramente, el agradecimiento y el arrepentimiento son tan importantes para Él, que Él establece la línea real de Israel sobre la tribu de Judá.

LES DESEO A TODOS USTEDES Y A SUS SERES QUERIDOS, UN MARAVILLOSO DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS. QUE SUS CORAZONES SEAN LLENOS DE AGRADECIMIENTO Y SUS HOGARES LLENOS DE GOZO.



[1] Hebreos 7:14

[2] Génesis 29:35



Final del formulario

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Sunday, November 20, 2016

Al despertar me saciaré de tu semblante. Travesía por el Lago de Galilea, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente


Al despertar me saciaré de tu semblante. Travesía por el Lago de Galilea, por el sacerdote Ángel Moreno de Buenafuente




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Al despertar me saciaré de tu semblante. Travesía por el Lago de Galilea

Es la hora de la luz recién amanecida, de la brisa sonriente, que riza las aguas y las tiñe de color marino intenso.

Y le digo a mi memoria: “¡Despierta!” pues ante los ojos tienes el destello de la mirada creadora, el brillo de la gloria de Quien pasó por estas aguas atrayendo hacia sí el seguimiento de aquellos pescadores.

Y el cielo se refleja nítido en la anchura iluminada, certeza de la mirada del rostro amigo del Maestro Nazareno, Quien puso su morada a la orilla del Mar de Galilea.

Mas, si es verdad una presencia tan viva del Carpintero. ¿Por qué me olvido tantas veces del reflejo en mi vida de los ojos del mejor artesano? ¿Por qué me entretengo ensimismado en mis asuntos, o busco alivio humano, compañero?

Si en la travesía me abraza el viento, el mismo que sopló ya desde el principio, y la luz de plano es reverso del semblante de Quien hizo todo enamorado, ante mi experiencia olvidadiza, me asalta la sospecha de atravesar las aguas, la existencia, sin hondura. Sin embargo, ante la duda, prefiero celebrar, al alba, el paso mensajero de Quien dejó como testigo vivo el mar de Galilea. No quiero privarme del encuentro que me anuncia la ráfaga del viento, que me deja sentir la fuerza de la creación primera. No quiero caer en la trampa engañosa, y privarme por complejo de la hora de luz resucita, que anticipa, sin término, el sabor siempre nuevo de lo eterno.

Final del formulario

Por aquella mañana de la Pascua se ha quedado afectado el ritmo de los días y las horas, el tránsito de la noche al alba, por el que reinterpretar el discurrir del tiempo. Ya no cabe la sensación de ausencia. Desde la tercia a la undécima, desde el caer de la tarde a pleno día, cada momento se colma por el posible encuentro con quien nos demostró que es mayor el amor que la miseria; mayor la luz, que la herida; la presencia, aunque invisible, que la ausencia.

Y Jesús, al igual que aquel día primero, en el que se hizo encuentro con los suyos, me invita, hoy de nuevo, durante la travesía, a colmar cada jornada de esperanza, pues ya no hay hora sin señal hecha llamada de intimidad amiga, en un marco de entrega, donación, almuerzo, confesión de amor, certeza de presencia permanente, que aguarda mi respuesta decidida.





Monday, November 14, 2016

¡Lo Que “Yo Soy” ha hecho por mí!

¡Lo Que “Yo Soy” ha hecho por mí!



Queridos hermanos,
Continúa San Pedro de Alcántara:
Después de esto considera cuán estrecha será la cuenta que allí a cada uno se pedirá. “Verdaderamente, (dice Job 3, 3) no podrá ser el hombre justificado si se compara con Dios.” Y si se quiere poner con Él en juicio, de mil cargos que le haga no le podrá responder a solo uno. Pues ¿qué sentirá entonces cada uno de los malos, cuando entre Dios con él en este examen, y allá dentro de su conciencia diga así?: “Ven acá, hombre malo, ¿qué viste en mí, porque así me despreciaste y te pasaste al bando de mi enemigo? Yo te crié a mi imagen y semejanza. Yo te di la lumbre de la fe, y te hice cristiano, y te redimí con mi propia sangre. Por ti ayuné, caminé, velé, trabajé y sudé gotas de sangre. Por ti sufrí persecuciones, azotes, blasfemias, escarnios, bofetadas, deshonras, tormentos y cruz. Testigos son esta cruz y clavos que aquí parecen; testigos estas llagas de pies y manos, que en mi cuerpo quedaron; testigos el cielo y la tierra, delante de quien padecí. ¿Pues qué hiciste de esa ánima tuya, que yo con mi sangre hice mía; en cuyo servicio empleaste lo que yo compré tan caramente? ¡Oh, generación loca, adúltera! ¿por qué quisiste más servir a ese enemigo tuyo con trabajo, que a mí, tu Redentor y Criador, con alegría? Llaméos tantas veces, y no me respondisteis; toqué a vuestras puertas, y no despertasteis; extendí mis manos en la cruz, y no lo mirasteis; menospreciasteis mis consejos y todas mis promesas y amenazas; pues decid ahora vosotros, ángeles; juzgad vosotros, jueces, entre mí, y mi viña, ¿qué más debí yo hacer por ella de lo que hice?” (Is. 5) [Nota al Post: Hay palabras que cuyas formas hoy no se usan en el español moderno… las dejo sin actualizar para preservar lo que y como lo escribió San Pedro de Alcántara – las referencias a Isaías y Job de este post tal vez será mejor leerlo en nuestras Biblias de Jerusalén].
REF: Alcántara, San Pedro de. Tratado de la Oración y Meditación (Spanish Edition) (Kindle Locations 354-361). The Ivory Falls Book. Kindle Edition.

Gracias por visitar mi blog:
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=1677440507930721383#editor/target=post;postID=1672690914844974008

Con cariño aun aquí en la bella Guatemala,
Noel y Silvia 14/11/2016 [Vaya nuestro saludo muy especial a nuestros hermanos que visitan este blog desde Australia, Francia, Costa Rica, Nicaragua, y varias ciudades en USA Continental – Mañana salimos para Nicaragua con intenciones de también viajar a Cartago, Costa Rica al Monasterio Nuestra Señora de Los Ángeles - - todos están en nuestras oraciones cotidianas].

Thursday, November 10, 2016

La Devocion - San Pedro de Alcántara


Queridos hermanos,

Con sumo agrado comparto con ustedes esta joya de San Pedro de Alcántara en su Tratado de la Oración y Meditación en el capítulo donde habla de la devoción citando a San Buenaventura…

… la devoción, la cual, aunque no es más que una sola virtud, nos habilita y mueve a todas las otras virtudes, y es como un estímulo general para todas ellas. Y si quieres ver cómo esto es verdad, mira cuán abiertamente lo dice San Buenaventura (en De Vita Christi) por estas palabras: “Si quieres sufrir con paciencia las adversidades y miserias de esta vida, seas hombre de oración. Si quieres alcanzar virtud y fortaleza para vencer las tentaciones del enemigo, seas hombre de oración. Si quieres mortificar tu propia voluntad con todas sus aficiones y apetitos, seas hombre de oración. Si quieres conocer las astucias de Satanás, y defenderte de sus engaños, seas hombres de oración. Si quieres vivir alegremente y caminar con suavidad por el camino de la penitencia y del trabajo, seas hombre de oración. Si quieres ojear de tu ánima las moscas importunas de los vanos pensamientos y cuidados, seas hombre de oración. Si la quieres sustentar con la grosura de la devoción y traerla siempre llena de buenos pensamientos y deseos, seas hombre de oración. Si quieres fortalecer y confirmar tu corazón en el camino de Dios, seas hombre de oración. Finalmente, si quieres desarraigar de tu ánima todos los vicios y plantar en su lugar las virtudes, seas hombre de oración; porque en ella se recibe la unción y gracia del Espíritu Santo, la cual enseña todas las cosas. Y demás de esto, si quieres subir a la alteza de la contemplación y gozar de los dulces abrazos del Esposo, ejercítate en la oración, porque éste es el camino por donde sube el ánima a la contemplación y gusto de las cosas celestiales. ¿Ves, pues, de cuánta virtud y poder sea la oración? Y para prueba de todo lo dicho (dejado aparte el testimonio de las Escrituras Divinas), esto basta ahora por suficiente probanza que habremos oído y visto, y vemos cada día muchas personas simples, las cuales han alcanzado todas estas cosas susodichas y otras mayores mediante el ejercicio de la oración.” Hasta aquí son palabras de San Buenaventura.

Alcántara, San Pedro de. Tratado de la Oración y Meditación (Spanish Edition) (Kindle Locations 102-117). The Ivory Falls Book. Kindle Edition. www.amazon.com

 ¡Que la Paz del Espíritu Santo inunde nuestros corazones!

Con cariño,

Noel y Silvia

Thursday, November 3, 2016

Satanas = Adversario - Por David Emanuel – eTeacherBiblical 


Noel, Shalom desde Jerusalén,

Aún en la actualidad, el nombre Satanás crea un grado de aprehensión en el oyente. Se lo imagina como la encarnación misma de la maldad y la representación del mal. ¿Pero conoce usted el significado real que hay detrás del nombre hebreo?

David Emanuel – eTeacherBiblical 

Satanás: ¿qué se esconde detrás de su nombre?

En la Biblia Hebrea, Satanás aparece como un ser celestial, por lo menos, en tres ocasiones. En 1 Crónicas 21:1, éste incita a que David realice un censo en Israel. Posteriormente, en Job capítulos 1-3, éste aparece como uno de los mensajeros de Dios que acusa a Job ante el Señor e inflige destrucción a su familia, su propiedad y su salud personal. Y, por último, en Zacarías 3:1-2, aparece para acusar al sumo sacerdote Josué.

El significado práctico de “Satanás”

Curiosamente, el sustantivo שׂטן (satan) aparece muchas otras veces en la Biblia Hebrea, donde se traduce simplemente como un "adversario", describiendo a aquel que se opone o se interpone en el camino de otro. En 1 Reyes 11:14, por ejemplo, Dios pone a Hadad el edomita como un adversario (שׂטן) de Salomón. Por lo tanto, es este acto o comportamiento de oponerse el que encarna el personaje bíblico de Satanás.

 Estudie hebreo bíblico en línea

Al estudiar hebreo bíblico con los instructores calificados de eTeacher, usted puede descubrir algunas de las importantes funciones prácticas que están detrás de los nombres que reciben los personajes de la Biblia Hebrea. Si desea indagar más aún en un conocimiento profundo de la Biblia, inscríbase hoy mismo en nuestro curso de hebreo bíblico y podrá descubrir un mundo bíblico completamente nuevo.

Friday, October 28, 2016

Fiesta de San Simon y San Judas, apóstoles - ©Evangelizo.org 2001-2016


Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles
Leer el comentario del Evangelio por
Benedicto XVI, papa 2005-2013
Audiencia general del 11/10/2006
La unidad de los Doce, unidad de la Iglesia
      A los apóstoles Simón, el Cananeo, y Judas (Tadeo) –que no debemos confundir con Judas Iscariote- los consideramos juntos no tan sólo porque en la lista de los Doce se citan siempre uno detrás del otro (cf Mt 10,4; Mc 3,18; Lc 6,15; Hch 1,13) sino también porque los detalles que nos han llegado de ellos son muy pocos, a parte del hecho que en el Nuevo Testamento se conserva una carta atribuida a Judas.

      Simón recibe un epíteto variable según las cuatro listas; así, mientras Mateo y Marco lo llaman «el cananeo», Lucas lo llama «celotes». En realidad, los dos calificativos son equivalentes porque tienen el mismo significado. En efecto, en hebreo el verbo «kana» quiere decir «ser celoso, apasionado» ... Es, pues, muy posible que ese Simón, si no pertenecía propiamente al movimiento nacionalista de los celotes, por lo menos se haya caracterizado por un ardiente celo por la identidad judía, así pues, también por Dios, por su pueblo y por la ley divina. Si esto es así, Simón queda situado en las antípodas de Mateo, el cual, por el contrario y en tanto que publicano, ejercía una actividad considerada como del todo impura. Ello es un signo evidente de que Jesús llama como discípuos y colaboradores suyos a personas de las clases sociales y religiosas más diversas si ninguna clase de prejuicios. ¡Lo que le interesa son las personas y no las categorías sociales o las etiquetas!  

      Y lo bueno es que, en el grupo de sus discípulos, a pesar de ser tan diferentes, todos coexistían y superaban todas las dificultades imaginables; en efecto, era él mismo Jesús la razón de su cohesión y quien hacia que todos se encontraran unidos. Esto constituye una clara lección para nosotros, a menudo inclinados a subrayar las diferencias, y posiblemente las oposiciones, olvidando que, en Cristo Jesús, se nos da la fuerza para resolver nuestros conflictos. En nuestro interior no olvidemos que el grupo de los Doce es la prefiguración de la Iglesia en la que deben encontrar su lugar, todos los carismas, todos los pueblos y razas y todas las cualidades humanas, su identidad y su unidad en la comunión con Jesús
 




©Evangelizo.org 2001-2016

Thursday, October 27, 2016

Sukkot - Tiempo de Nuestra Alegria - Prof. Julia Blum


El tiempo de nuestra alegría

¡Shalom amigos!
Sukkot es un Festival Bíblico de Alegría, incluso es llamado zman simchateinu —“el tiempo de nuestra alegría”—. Las Escrituras nos mandan a estar alegres especialmente durante el Sukkot:

13 Celebrad el Festival de los Tabernáculos durante siete días después de recoger la cosecha de los frutos de vuestra tierra y de vuestras viñas. 14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová tu Dios escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre (Deut. 16:13-15).

EL TIEMPO DE NUESTRA ALEGRÍA

In Blog @es by Julia Blum octubre 19, 2016

Sukkot es un Festival Bíblico de Alegría, incluso es llamado zman simchateinu —“el tiempo de nuestra alegría”—. Las Escrituras nos mandan a estar alegres especialmente durante el Sukkot:

13 Celebrad el Festival de los Tabernáculos durante siete días después de recoger la cosecha de los frutos de vuestra tierra y de vuestras viñas. 14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová tu Dios escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre (Deut. 16:13-15).

¿Por qué? ¿Por qué Sukkot es un festival tan alegre? Hoy vamos a comentar la lectura de la Torá para el Sabbat que cae entre los días de Sukkot: Éxodo 33:12-34:26. El capítulo 33 de Éxodo describe eventos que sucedieron justo después del terrible pecado de Israel –el incidente del becerro de oro– justo después de que las tablas fueran rotas por Moisés. Al final del capítulo anterior, vimos a Moisés intercediendo por el pueblo y siendo capaz de convencer a Dios para que perdonase a Israel. Al principio de este capítulo, Moisés acaba de recibir la confirmación de Dios: ¡Sí! Él permitirá a Moisés continuar con su misión de guiar al pueblo de Israel a la Tierra Prometida, la tierra que fluye leche y miel. Sin embargo, en Sus palabras, todavía podemos escuchar el eco de Su reciente ira. Cuando ordenó a Moisés e Israel que salieran hacia la Tierra, Él les dice: “Ve a la tierra que fluye leche y miel; porque yo no iré en medio de vosotros, no sea que os consuma durante el camino porque sois un pueblo de dura cerviz”.

Esto parece ser una sentencia absoluta y definitiva, completamente clara y completamente esperada y justa después del terrible pecado que Israel acababa de cometer. Esta porción de la Torá efectivamente se refiere a eso –acerca de la santidad de Dios–, y sobre como Él y Su presencia, no pueden, bajo ningún concepto, habitar entre los pecadores. Yo no iré en medio de vosotros…

Qué enorme debe ser la sorpresa del lector, cuando sin embargo, algo más adelante, en algunos versículos, literalmente se dice: “Mi presencia irá con vosotros y yo os daré reposo”. ¿Cómo podría ser posible? Él no es un hombre para que deba cambiar de opinión (1 Sam.15:29), por lo tanto, ¿qué explicación puede haber para esta aparente contradicción y repentino cambio de Su decisión?

Este es el profundo misterio que estamos a punto de comentar en este capítulo. Así de súbito, nos damos cuenta de que las Escrituras nos hablan, no solo de la santidad de Dios, sino también de Su misericordia. Sí, Su santidad es tal que no puede habitar y no puede ir junto con un pueblo pecador y pecaminoso, aún y así, Él elige habitar y caminar con Su pueblo, porque tal es Su compasión. La frase: Mi presencia irá con vosotros, y yo os daré descanso, testifica que la mismísima compasión de Dios se extiende al hombre pecador y pecaminoso –indigno de estar cerca de Él, indigno delante de Dios, de caminar junto a Él–. Cada uno de nosotros sabe que se merece por completo que el Señor le diga: Pero no iré con vosotros, porque sois un pueblo duro de cerviz y quizá os destruya por el camino. Pero aquí está implícita la gran misericordia de Dios, que a pesar de ello, Él dice a cada persona dispuesta a clamarle: Mi presencia irá contigo y te daré descanso. He aquí la sorprendente y completa interrelación entre la santidad de Dios y Su misericordia –entre Su fuerza y poder y Su mansedumbre y sencillez–.

En muchas traducciones, encontramos ambos versículos 3 y 14 parafraseados: Yo mismo iré; Yo mismo no iré. Pero en la Escritura original hebrea, el versículo 14 es ligeramente diferente del versículo 3. Dice así: Mi rostro irá con vosotros. Si recordamos que a priori de esto, el Señor prometió enviar a Su Ángel, entonces entendemos que es el Ángel de Su rostro –Malach Panav– el cual irá con Israel y les guiará hasta la Tierra Prometida.

¿Quién es este Malach Panav? El nombre completo aparece solo una vez en un lugar –en el libro de Isaías–: En toda la aflicción con que fue afligido, y el Ángel de Su presencia (Ángel de Su rostro –Malach Panav–‎ וּמַלְאַ֤ךְ פָּנָיו֙ ) les salvó: en su amor y en su piedad se acordó de ellos; y él les preservó y les llevó todos los días de antaño (Is. 63:9-10). Sin embargo, actualmente encontramos muchas veces a este Ángel en particular en el Tanach –uno que habla en nombre de Dios como en primera persona–, como si fuese Dios, y permanece delante del pueblo en forma de hombre. Además, la Escritura es muy clara sobre el hecho de que, después de los encuentros con este Ángel, la gente se da cuenta de que ha visto a Dios y que sus vidas han sido restauradas. Le vemos en Génesis 18 cuando se le aparece a Abraham; le vemos batallando con Jacob en el lugar llamado Peniel (Rostro de Dios); Manoah encuentra al “Ángel del SEÑOR” y declara que ha visto a Dios. Este “mensajero” o “ángel” acepta sacrificios de sangre como adoración por parte de Manoah (Jueces 13:9-22). Y si regresamos a Éxodo 33, sin duda, le encontramos también allí: El rostro de Dios va con Israel; el Ángel de su Rostro, Malach Panav, está guiando a Israel hacia la Tierra Prometida: Mi presencia irá con vosotros, y os daré descanso.

Esta es la causa de que Sukkot sea una época de gozo. ¿Has pensado alguna vez que no eres digno de recibir la compañía de Dios? ¿Te has preguntado alguna vez cómo Dios ha podido ser tan paciente contigo y tan misericordioso cuando tú mismo habrías renunciado tiempo atrás? Piensa solo en eso –cada uno de nosotros conoce millones de motivos por los que el Señor podría y debería decirnos–: Yo no iré contigo, no sea que te consuma por el camino, porque tú eres… duro de cerviz. Este pensamiento es muy duro en la tradición judía: Cada uno de nosotros se merece estas palabras por completo; cada uno de nosotros se merece que Dios se niegue a que vayamos con Él –y cada uno de nosotros debe estar muy consciente de ello–. Aún y así, más que nada en el mundo, cada uno de nosotros desea profundamente escuchar algo completamente diferente por parte de Él: Mi presencia irá contigo, y Yo te daré descanso –y lo más maravilloso de esto es que justamente eso es lo que nos está diciendo–. Esta es Su sorprendente promesa para cada uno de nosotros, el incomprensible misterio de Su misericordia: somos duros de cerviz, no nos merecemos Su amor ni Su misericordia, aún y así, Él va con nosotros y nos da reposo.

Este es el misterio de Sukkot –el misterio de Su misericordia y Su renovada relación. En la tradición judía, es bien conocido el hecho de que Moisés regresó con un segundo juego de tablas en Yom Kippur. Sukkot empieza casi inmediatamente después del día de Awe, el día de temblor y arrepentimiento. Finalizamos Yom Kippur y en la misma noche empezamos a construir la Sukkah: zman simchateinu, el tiempo de nuestra alegría ha llegado –porque Dios en Su misericordia, vino al tabernáculo para estar con Su pueblo–.