Tuesday, September 11, 2018

Jesús en los Misterios del Rosario por Antoni Carol I Hostench, pbro

Queridos hermanos,

Comparto con todos ustedes - en especial con los que ya han terminado el Camino - unas Newsletters sobre los Misterios del Santo Rosario...
Newsletters de Evangeli.net - La primera es de: Antoni Carol i Hostench, pbro.
(Coordinador General de evangeli.net)

Estimado/a amigo/a:

Inauguramos una serie de newsletters destinados a ilustrar brevemente —a lo largo del curso— los Misterios del Rosario: son momentos estelares —“flashes”— del paso del Señor por este mundo. El beato papa Pablo VI los definió como «un compendio de la vida de Cristo».

Comenzamos por los Misterios Luminosos; a partir de diciembre, los Gozosos; entre Cuaresma y Semana Santa, los Misterios de Dolor; y, finalmente, en Pascua, los de Gloria. Algunos links que insertamos sirven opcionalmente para ampliar estas reflexiones (mediante comentarios de evangeli.net).

 
***
 
“El Bautismo del Señor en el río Jordán” marca el inicio del ministerio público de Jesucristo. Destacamos 3 consideraciones:

1ª) «Llegó Jesús desde Galilea al Jordán para ser bautizado por Juan» (Mt 3,13). Jesús es Dios y desea “ser bautizado”. ¡Sorpresa! ¿No será que nosotros necesitamos “ser bautizados”, es decir, ser perdonados y auxiliados por Dios una y otra vez? Quizás estamos demasiado acostumbrados a “ir por libre”, como si de nadie ni de nada necesitáramos. El cristiano no permanece solo, aislado: cada cristiano es “acompañado por” otros y, a la vez, “acompaña a” otros. ¡Cristo nunca marchó solo! No en vano Él fundó su familia, su comunidad (la Iglesia).

2ª) «Bautizado Jesús, salió del agua: en esto los cielos se abrieron» (Mt 3,16). Tanto se abrieron que «se oyó una voz del cielo (…)» (Lc 3,22): el Padre habla. Dios siempre ha deseado establecer un diálogo con los hombres. Pero en aquel momento —al “abrirse los cielos”— se inauguró un “hilo directo” con Dios: el cielo se nos acerca más y más, pues ya somos hijos de Dios.

«Al ver el cielo (…) y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que pienses en él?» (Sal 8,4-5). ¡Buena pregunta! Se calcula que en el universo hay entre 1 y 2 billones de galaxias, albergando cada una de ellas entre 200 y 400 mil millones de estrellas... En fin, ¡que no somos nada! Y, sin embargo, un solo pensamiento humano vale más que todo el cosmos material… No digamos ya si se trata de un pensamiento dirigido al Padre del cielo. La oración del hijo de Dios es lo más precioso; ¡nada vale tanto como saberse hijo de Dios!

3ª) «Éste es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29): palabras con las que Juan Bautista presentó a Jesucristo. ¿Cuántos corderos ya había sacrificado Israel para expiar los pecados? ¡Incontables! (entre David y Salomón ya se contaban por miles). Pero ni uno solo sirvió para quitar el pecado del mundo. Otros pueblos incluso habían inmolado seres humanos para aplacar la ira de Dios. ¡Quizá también incontables! Pero ninguna de estas inmolaciones sirvió para salvar a la humanidad, menos aún para satisfacer a Dios. ¿Entonces? El hombre no puede quitar el pecado del mundo: los que han intentado “atajos de auto-redención” han acabado siendo unos asesinos genocidas. Dicho de un modo más elegante: «Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza» (Benedicto XVI). Más aún: «No es la ciencia la que redime al hombre; el hombre es redimido por el amor», ¡por el Amor en mayúscula!

Antoni Carol i Hostench, pbro.
(Coordinador General de evangeli.net)


Friday, September 7, 2018

Exhortacion apostolica Evangelii Gaudium - Papa Francisco - 2013


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
EVANGELII GAUDIUM
DEL SANTO PADRE FRANCISCO


1. La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.
I. Alegría que se renueva y se comunica
2. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten
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en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.

3. Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor»[1]. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos.

33. La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral.


III. Desde el corazón del Evangelio
34. Si pretendemos poner todo en clave misionera, esto también vale para el modo de comunicar el mensaje. En el mundo de hoy, con la velocidad de las comunicaciones y la selección interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios. De ahí que algunas cuestiones que forman parte de la enseñanza moral de la Iglesia queden fuera del contexto que les da sentido. El problema mayor se produce cuando el mensaje que anunciamos aparece entonces identificado con esos aspectos secundarios que, sin dejar de ser importantes, por sí solos no manifiestan el corazón del mensaje de Jesucristo. Entonces conviene ser realistas y no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del Evangelio que le otorga sentido, hermosura y atractivo.

No al pesimismo estéril
84. La alegría del Evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar (cf. Jn 16,22). Los males de nuestro mundo —y los de la Iglesia— no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor. Mirémoslos como desafíos para crecer. Además, la mirada creyente es capaz de reconocer la luz que siempre derrama el Espíritu Santo en medio de la oscuridad, sin olvidar que «donde abundó el pecado sobreabundó la gracia»


165. No hay que pensar que en la catequesis el kerygma es abandonado en pos de una formación supuestamente más «sólida». Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio.

167. Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al «camino de la belleza» ( via pulchritudinis )[129]. Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas.

I. Las repercusiones comunitarias y sociales del kerygma
177. El kerygma tiene un contenido ineludiblemente social: en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros. El contenido del primer anuncio tiene una inmediata repercusión moral cuyo centro es la caridad.





I. Motivaciones para un renovado impulso misionero
262. Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad[205]. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación»[206]. Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad.


Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.

Thursday, September 6, 2018

La Historia De Isaac E Ismael: Agar (peshat) By Julia Blum


La Historia De Isaac E Ismael: Agar (peshat)
By Julia Blum - agosto 30, 2018
El plan de Sara
Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.[1]
A partir de esta frase inicial, se puede suponer que, una vez que Agar aparece por primera vez dentro del contexto de la esterilidad de Sara, la joven tendría algo que ver con embarazos. No sabemos nada sobre la vida de Agar antes de la famosa sugerencia de Sara a su marido —pero sabemos que esta joven, la sirvienta egipcia de Sara—, no solo dio a luz un hijo primogénito a Abraham, sino que fue tan especial ante los ojos del Señor que se convirtió en la única mujer en la Torá a quien Él se dirigió en dos ocasiones.
Todos conocemos la historia. “Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai”.[2] Así pues, Agar se convirtió en la primera mujer en esta familia, en concebir un hijo. Se convirtió en una preciosa vasija que cargó el tesoro por el que Abraham había esperado tanto tiempo. No es de extrañar que las posiciones fuesen redefinidas en ese punto; no es de extrañar que Sara, su señora, aunque libre, poderosa y rica, ya no pareciese tan superior, porque ninguno de sus poderes, libertades o riquezas le ayudaron a conseguir lo que Agar consiguió: concebir un hijo de Abraham. No es de extrañar que su señora fuese “más ligera” ante sus ojos (expresión literal en hebreo). Y a medida que la distancia entre los estatus de las mujeres empezó a disminuir, la relación entre ellas se hizo cada vez más tensa. Agar decidió huir…
El ángel en el desierto
Ella escapó y se encontró en el desierto —completamente sola en un principio— entonces de repente alguien caminaba detrás de ella y le hablaba. Encontrarse con alguien en el desierto no era muy normal, pero las primeras palabras del extranjero le mostraron que este no era un encuentro casual y de que él no era un viajero cualquiera.
“Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas?“[3]
Cuando leemos la Biblia en inglés, las letras mayúsculas ayudan; nos muestran claramente cuándo y dónde habla el Señor. Pero en hebreo no hay letras mayúsculas, por lo tanto, necesitamos reconocer y distinguir la voz de Dios por lo que Él dice, no por las letras mayúsculas. Actualmente nuestras vidas están muy cercanas al texto hebreo: no hay mayúsculas aquí; necesitamos reconocer la voz de Dios o los actos de Dios sin señales o consejos adicionales. Agar reconoció quién le hablaba y por eso le dijo toda la verdad: “Huyo de delante de Sarai mi señora“.[4]
Entonces el ángel del Señor le dijo: “Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano”. Por favor, toma un momento y piensa en esta respuesta. Imagínate a ti mismo en medio de estas circunstancias tan duras, y entonces de repente, recibes una manifestación: Te encuentras con Aquel, el cual puede realmente hacerlo todo, puede cambiarlo todo. ¿No esperarías a que te ayude a cambiar tus circunstancias? Agar no pidió por este encuentro y tampoco lo buscó, pero ya que sucedió, ¿no podía ayudarla al menos un poco? ¿Por qué la envía de vuelta a la misma aflicción de la que huía? Él no le prometió ningún cambio bueno; tampoco le dijo que Sara cambiaría de actitud y que sería más misericordiosa y compasiva, o que la vida de Agar sería mucho mejor ahora. Él no dijo nada de esto. Simplemente dijo: “Vuélvete a tu señora, yponte sumisa bajo su mano”.
Por otra parte, existe un increíble juego de palabras aquí que está perdido en la traducción. En hebreo, el verbo que es traducido como “ponte sumisa” proviene de la misma raíz que la palabra “afligía” en el versículo 6: “Sarai la afligía”. En inglés es imposible formar ambas palabras desde una raíz, pero en hebreo, es la misma raíz, aunque de diversas formas: activa y pasiva. Esto hace aún más fuerte al significado original, como si el Señor estuviera diciendo a Agar: “Vuélvete a tu señora, y ponte afligida”.
Cuando estudiamos el uso de esta raíz (‘anah – ענה ) en las Escrituras, la primera impresión es de que la palabra siempre se usa en sentido negativo, designando solo malas acciones:
“Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo… y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró”.[5]
“Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas”.[6]
“A ninguna viuda ni huérfano afligiréis”.[7]
Y, por lo tanto, no se puede decir que, si el ángel del Señor empleó esta misma palabra en su mandato a Agar, eso no puede ser completamente negativo. De hecho, encontramos sucesos muy diferentes de la misma palabra refiriéndose a los hechos de Dios:
“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.Y te afligió… para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.[8]
De las Escrituras vemos que si y cuando Dios es Aquel, que causa la aflicción, el propósito de Su acción es “afligirte y probarte”. Por eso, no se refería a Agar y a Sara, o lo que Sara le estaba haciendo a Agar—se trataba de Dios y de Agar y lo que Dios le estaba haciendo a través de Sara—. Dios ordenó a Agar que regresara con su señora y se sometiese bajo su mano porque Él quería afligirla y probarla. Junto con Agar, ahora empezamos a comprender: no es bajo la mano de Sara que ella debe someterse; sino bajo la mano del Señor.
La joven nombra al Señor
Sin embargo, antes de que Agar regrese, ella hace algo absolutamente único, algo que nadie más en la Biblia hace: Ella nombra al Señor. Tenemos algunos ejemplos en las Escrituras donde un lugar es nombrado de acuerdo con lo que Dios hizo allí:
“Y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto”.[9]
“Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi”r.[10]
Agar, sin embargo, simplemente no da nombre al lugar. Ella hace algo completamente diferente a lo que Abraham o Moisés hicieron: Ella da el nombre, no solo al lugar (el lugar también recibe el nombre: Por eso el pozo fue llamado Beer Lahai Roi), sino al Señor mismo, y esto es algo poco común. De hecho, es algo absolutamente único en todas las Escrituras:
“Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?“[11]
Desde luego, nadie puede describir adecuadamente lo que sucede en el corazón cuando se tiene un encuentro con Dios. Es diferente para cada persona, porque solo Dios conoce lo que hay en el corazón —solo Dios conoce los secretos profundos y las heridas de ese corazón, y Él es el Único que puede tocarlo y sanarlo—. Aunque nosotros, los lectores, podemos escuchar el mensaje que el ángel entregó a Agar, la presencia absolutamente abrumadora de Dios que la abrazó en el desierto —la calidez de la cercanía de Dios que derritió por completo su corazón, Su amor, Su compasión, Su ternura—todo esto permanece oculto entre las líneas para nosotros. Sin embargo, fue tan real para ella que lo único que pudo decir fue: El RoiEl Dios-que-me-ve—uno de los nombres más profundos de Dios en toda la Biblia—.

Mucho, mucho más se puede decir de Agar, lo mismo que de Abraham y de Sara en esta compleja historia, pero debido al presente formato (artículo de blog), debo omitir muchos detalles fascinantes y aspectos hebreos. Si estás interesado en aprender más, te invito a leer mi libro “Abraham had two sons”. Da clic aquí para obtener el libro:  https://blog.israelbiblicalstudies.com/julia-blum/   
[1] Génesis 16:1
[2] Génesis 16:2
[3] Génesis 16:8
[4] Génesis 16:8
[5] Génesis 34:2
[6] Éxodo 1:11
[7] Éxodo 22:22
[8] Deuteronomio 8:2,3
[9] Génesis 22:14
[10] Éxodo 17:15
[11] Génesis 16:13

Sinceramente,

Julia Blum
Profesora Adjunta, Dept. de Estudios Bíblicos,
IsraelBiblicalStudies.com

Wednesday, September 5, 2018

Fiestas Judías » Rosh HaShaná » Crecimiento Espiritual - por Rav Roziel Pilatowsky


  »  Rosh HaShaná
Rosh HaShaná y Iom Kipur según la cábala
Los diez días de retorno son un microcosmos de la historia del mundo.
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Los días desde Rosh HaShaná hasta Iom Kipur se conocen como los ‘diez días de retorno’ o aseret iemei teshuvá en hebreo. En ellos, Dios decreta todo lo que le va a ocurrir a cada persona el próximo año. Por este motivo es muy importante que entendamos de qué se tratan y los usemos de la mejor forma posible.
La percepción superficial de la historia del mundo es que a partir de su comienzo eventos ocurren de forma aleatoria y así van trazando su dirección. Según esta filosofía, no tiene sentido hablar del “fin del mundo”, a menos que se refiera a algún evento trágico con respecto a nuestro planeta. Sin embargo, el judaísmo enseña que Dios dirige los eventos del mundo, de forma tal, que el futuro se va a "reencontrar" con el comienzo. O sea, en el futuro Dios va a enviar al Mesías y a través de él, Dios se va a revelar ante el hombre como el ‘Rey del Universo’. En ese momento toda la humanidad lo reconocerá como el único y verdadero Creador. A partir de ahí, comenzará el proceso de transformación de este mundo a una nueva y diferente dimensión llamada el “Mundo Venidero”. Ahí Dios recompensará a los justos donde vivirán para siempre.  
Analizando un aspecto simbólico de los números según el judaísmo:
El número uno instruye sobre la total unicidad de Dios, como dice la famosa canción: “¿Quién sabe lo que representa el número uno?” (ejad, mi yodea?) y sobre el hecho de que Él es el Creador del universo. La aparente noción de que acontecimientos ocurren de forma aleatoria se representa a través del número dos, hasta el número nueve. El número diez expresa la cohesión de todo lo ocurrido en la historia, como eslabones de la cadena confeccionada por Dios. Resulta que el número uno alude al comienzo del mundo y el número diez simboliza el final de los días.
Los diez días de retorno vienen a enseñar este concepto y en efecto son un microcosmos de la historia del mundo, desde su comienzo hasta su fin. 
En el rezo de Musaf de Rosh HaShaná expresamos este concepto al recitar 10 versículos del Tanaj que describen a Dios como Rey en el pasado, en el presente y en el futuro. Después recitamos 10 versículos del Tanaj que describen como Dios fue misericordioso con la humanidad en el pasado y lo mismo hará en el futuro con el pueblo judío, trayendo al Mesías y reuniéndolos en la tierra de Israel. Finalmente recitamos 10 versículos del Tanaj que hacen alusión al shofar que escuchó el pueblo de Israel en el Monte Sinaí, cuando Dios se reveló para dictarles los Diez mandamientos, y al shofar que Dios tocará en el futuro con la venida del Mesías.
Una perspectiva de estos días según la cábala
La cábala enseña que Dios creó y dirige el mundo a través de diez atributos llamados sefirot y cada uno de ellos muestra un aspecto diferente de Dios. La primera sefirá se llama Kéter (corona) y representa la voluntad de Dios (ratzón) de crear el mundo para beneficio de sus habitantes. La segunda es Jojmá (sabiduría) y simboliza la planificación empleada por Dios al crear y al dirigir el mundo. La tercera es Biná (entendimiento) que alude al detallado raciocinio utilizado por Dios. La palabra biná en hebreo es semejante a la palabra boné, que significa el proceso de edificar a través de colocar juntos una enorme cantidad de bloques. De forma similar, el entendimiento surge a través del análisis detallado de cualquier información. La décima sefirá se llama Maljut (reinado) y representa la relación de Dios con el mundo como la única y real Fuente de poder y de control de todo lo que ocurre.
Los 2 días de Rosh HaShaná equivalen a las primeras 2 sefirot: Kéter y Jojmá por el siguiente motivo:
El comienzo del año representa la creación del mundo en el proceso del Génesis. “Al comienzo Dios creó los cielos y la tierra” (“Bereshit bará Elokim et hashamaim veet haaretz"). Uno de los secretos de la palabra bereshit se revela al separar la palabra en dos: be y reshit. ‘Be’ representa al número 2 en guematria y reshit significa ‘primordial’. O sea, que a través de 2 sefirot: Kéter y Jojmá, Dios creó lo primordial. Con Kéter creó al Mundo Venidero y con Jojmá creó a este mundo.
En el primer día de Rosh HaShaná fortalecemos nuestra voluntad (ratzón) de escoger hacer el bien y de querer vivir en el Mundo Venidero. Cuando suplicamos en los rezos: “recuérdanos para la vida…” (“zojreinu lejaim…”) nos referimos a la vida eterna. También utilizamos el shofar para expresar que este deseo nace de la profundidad del alma, a grado tal, que no se puede definir con palabras.
En el segundo día de Rosh HaShaná definimos nuestras metas para el año nuevo en un nivel general.
En los días intermedios desarrollamos con más detalle cómo alcanzar esas metas.
Iom Kipur equivale a la sefirá de Maljut. Maljut representa el reinado de Dios que será revelado con la venida del Mesías. Iom Kipur es el único día al año, en el que inmediatamente después de decir el Shemá Israel, recitamos en voz alta la alabanza “bendito sea el nombre de su glorioso reinado, por toda la eternidad” ("baruj shem kevod maljutó leolam vaed"). Al recitar estas palabras nos enfocamos en nuestra misión en la vida y durante el resto del día expresamos nuestro arrepentimiento de habernos equivocado y nuestra resolución de retornar al camino correcto.
Que Dios abra nuestros corazones y nos ayude a aprovechar estos días tan valiosos de la mejor forma posible.


Monday, September 3, 2018

¿Qué es la Cábala?



¿Qué es la Cábala?
¿Qué es materia, energía, tiempo, espacio, y cómo llegaron a existir?
Por Tzvi Freeman

Cábala: Aquello que es recibido. Aquello que no se puede saber meramente por medio de la ciencia o búsqueda intelectual. Un conocimiento interior que ha sido trasmitido de maestros a discípulos desde los albores de la historia. Una disciplina que despierta el conocimiento de la esencia de las cosas.
Entramos a este mundo y nuestros sentidos se encuentran con su cáscara exterior. Tocamos la tierra con nuestros pies, el agua y el viento salpican contra nuestra piel, huimos del mordiscón del fuego. Oímos sonidos y ritmos. Vemos formas y colores. De pronto empezamos a medir, pesar y describir con precisión. Como científicos, documentamos el comportamiento de sustancias químicas, plantas, animales y seres humanos. Los filmamos, los observamos debajo del microscopio, creamos modelos matemáticos de ellos, llenamos una supercomputadora con datos sobre ellos. De nuestras observaciones aprendemos a cargar a nuestro medio ambiente con inventos y aparatos y luego darnos una palmada en el hombro y decir, sí, acertamos.
Pero nosotros mismos, nuestra consciencia que está examinando este mundo, residimos en un nivel más profundo. Por eso no podemos no preguntarnos ¿y qué pasa con la cosa en sí? ¿Aquello que está ahí antes que la medimos? ¿Qué es materia, energía, tiempo, espacio, y cómo llegaron a existir?
Explicar nuestro mundo sin examinar esta profundidad interior es tan superficial como explicar el funcionamiento de una computadora describiendo las imágenes que se ven en el monitor. Si vemos una pelota moviéndose en la pantalla, para arriba y para abajo, ¿diríamos que está rebotando contra la base de la pantalla? ¿Acaso los artilugios en la barra de desplazamiento realmente tienen un efecto en la página dentro de la ventana? ¿Acaso la barra del menú realmente tiene menús desplegables escondidas detrás de ella?
El autor de un ambiente de software fácil de usar indefectiblemente ha seguido reglas consistentes para que podamos trabajar cómodamente en él. Si es un juego de alguna complejidad, tenía que determinar y seguir muchas reglas. Pero una descripción de las reglas no es una explicación válida de cómo funciona. Para eso, tenemos que leer su código, examinar el hardware, y – más importantemente – leer su planteo conceptual original. Debemos verlo desde el punto de vista del autor, cómo fue desarrollándose paso a paso a partir del concepto en su mente por medio del código que el escribe hasta llegar a los brillosos píxeles en la pantalla.
El código detrás de la realidad, el concepto que insufla vida en la ecuación y los hace real. Hombres y mujeres han sacrificado su comida, su confort, viajado grandes distancias y pagado con sus propias vidas para llegar a conocer estas cosas. No hay cultura en el mundo que no tenga sus enseñanzas que las describa.
En las enseñanzas judías están descritas en la Cábala.
Según la tradición, las verdades de la Cábala fueron conocidas por Adán. Lo que su mente pudo contener, ninguna mente desde entonces pudo. No obstante, pudo transmitir nada más que una parte muy tenue de ese conocimiento a algunas de las grandes almas que descendieron de Él, tales como Janoj y Matusalén. Ellos fueron los grandes maestros quienes enseñaron a Noé, quien a su vez enseñó a sus propios discípulos, incluyendo a Abraham. Abraham estudió en la academia del hijo de Noé, Shem, y mandó a su hijo Isaac a estudiar ahí también. Isaac a su vez mandó a su hijo Jacob para que estudiara con Shem y con su bisnieto, Ever.
Adán, Noé, Avraham, estos fueron los padres de toda la humanidad. Por eso encontrarás pizcas de las verdades que ellos enseñaron donde sea que la cultura humana haya llegado.
De todas maneras, la fuente esencial de la Cábala no es ni Adán ni Noé y ni siquiera Abraham. Es el evento en el Monte Sinaí, dónde la esencia primaria del cosmos fue develada para que toda la nación la vea. Fue una experiencia que dejó una marca indeleble en el psiquis judío, moldeando todo nuestro pensamiento y comportamiento desde entonces.
En el Sinaí, la sabiduría interior dejó de ser una cuestión de intuición o revelación privada. Llegó a ser un hecho que entró en nuestro mundo y se transformó en parte de la historia y experiencia de mortales comunes.
Es por eso que la Cábala no puede ser considerada una filosofía. Una filosofía es producto de mentes humanas, algo con el cual cualquier mente human puede jugar, apretando y estirándolo de acuerdo a los dictámenes de su propio intelecto e intuición. Pero Cábala quiere decir aquello que fue recibido. Recibido no simplemente de un maestro, sino del Sinaí. Una vez que un discípulo haya dominado el camino de esta sabiduría recibida, el o ella puede encontrar las maneras de extenderla tal como ramas del árbol brotan de su tronco. Pero siempre será un crecimiento orgánico, nunca alterando la vida y forma esenciales de ese conocimiento. Las ramas, ramitas y hojas irán justamente dónde corresponde para ese tipo de árbol, un arce nunca se convertirá en un roble, un discípulo nunca revelará un secreto que no estaba ya oculto en las palabras de su maestro.
Por Tzvi Freeman
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El rabino Tzvi Freeman es el director del equipo de "Pregunte al rabino" de Chabad.org, y es uno de los miembros más antiguos de Chabad.org .Autor de varios títulos sobre Cábala y filosofía jasidica, incluido el aclamado "Trayendo el cielo a la Tierra". Para comprar el libro de Tzvi, haga clic aquí.
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